HomeColumnistasHacia 2022 con pasivos y saldo en rojo

Hacia 2022 con pasivos y saldo en rojo

WhatsApp Image 2021 06 21 at 12.01.36 PM e1624295463358
María Isabel Henao Vélez
Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Javeriana. Especialista en Manejo Integrado del Medio Ambiente de la Universidad de los Andes. Twitter e Instagram: @maisamundoverde

Excusen el titular. Estamos en semana de feliz año, de faltan 5 para las 12, de “el próximo año sí”, de ilusiones y brindis. No me hace muy atractiva recordar que el sobregiro ambiental del planeta ocurrió hacia mitad de año y que cerramos con una cantidad enorme de pasivos en la acción por la conservación de la biodiversidad (que nos alimenta y da bienestar) y en la acción climática necesaria para minimizar los ataques de un planeta oscilando entre inundaciones, heladas, incendios y sequías. 

Pero qué se puede hacer, a ratos como en la más reciente película de Leonardo DiCaprio, decir “miren para arriba” lo viste a uno con cara de heraldo de fin de los tiempos. Y no. Como he expresado en muchas ocasiones, así el panorama muestre una causa perdida, la vida solo vale la pena ser vivida con esperanza, metiéndole “julepa” y entusiasmo haciendo parte de cambios poderosos que enrumben mejor este barco planetario. Porque la otra opción es apagar e irse y pues… el cortisol no se me ha bajado tanto. 

La querida editora de este portal me encomendó hacer una columna de cierre de año con el balance del sector ambiental. Accedí y luego me di cuenta de que en una columna de opinión no me podía despachar al estilo artículo (aunque -risa socarrona- ya lo he hecho antes) sobre algo que colegas de otros medios ya estaban juiciosamente haciendo. Un ejemplo, Antonio Paz en Mongabay a quien les recomiendo leer. Sin embargo, me permito dejar consignadas algunas reflexiones sobre este 2021 que quizá aporten a su propia reflexión. Solo tres, porque soy consciente de que el espacio es limitado y nuestra generosidad como lectores para llegar hasta el final también. 

La primera es tenemos que sacarnos de la cabeza la gran mentira de que el papel todo lo puede. El mundo no está hecho de buenas intenciones. La Colombia del ejecutivo y legislativo en su dinámica discursiva a lo promesas de campaña es experta en hablar bonito. Pero a la hora de explicar C Ó M O llevar a la realidad rimbombantes titulares, se queda corta y uno no logra ver los planes de trabajo y la articulación concreta entre entidades en terreno. Las 30 páginas (4 son de firmas) de la reciente Ley de Acción Climática (2169) son un ejemplo. Muchas veces repetida la frase acciones para (una cantidad de cosas importantísimas) y uno queriendo saber cómo tantas entidades las van a implementar. La tarea es descomunal, enorme, y tenemos tan poco tiempo que entre la agilidad de nuestros funcionarios, uno solo se puede llevar la mano a la cabeza de preocupación. Ejemplos también, la ley de delitos ambientales o la voluntad de aumentar las áreas protegidas marinas (son cruciales, las necesitamos y ¡entre más, mejor!) pero ¿de qué valen sobre el papel, sin suficiente policía ambiental, jueces (formados, con voluntad y protegidos) y fuerza naval para hacer efectiva su protección? 

La segunda es que los esfuerzos están por debajo de lo necesario. Señores, la meta de carbono neutro nos sigue dejando en pasivo. Nos lleva a los 2°C de más (no a los soñados y ya demostrados imposibles de alcanzar 1.5° de aumento en la temperatura global). Ernesto Guhl daba la analogía del planeta como un paciente con fiebre, al quien en vez de quitársela, intentamos mantenérsela, con las consecuencias para su salud que esto implica. Tenemos que dejar de invertir tantos esfuerzos y felicitarnos por las cifras del dinero que traen los bonos de carbono y que sirven para que otros pequen y empaten. Literal: fulano país contamina, y tu quedándote quieto con tu bosquecito o manglar, lo ayudas a que siga echando porquerías a la atmósfera. Mientras tanto muchos se preguntan si esa platica llegó a buen destino para fortalecer la resiliencia climática. La neutralidad ya no alcanza, debemos impulsar procesos para capturar carbono “a lo que marca”. Tenemos que dejar de dilatar en triquiñuelas de mercado lo que debemos hacer como raza humana: ir a la transición energética lo más rápido posible con inteligencia y esfuerzo, dejando atrás la zona de comfort y el miedo al cambio (por no decir la avaricia). ¿Cómo es posible que sigamos llenándonos de excusas para chupar hasta la médula lo que queda de combustibles fósiles con técnicas tan contaminantes como el fracking o sigamos rompiendo roca para extraer carbón con todo el daño que le ha causado a la salud de las personas, el ambiente y el clima? 

Le puede interesar  Más empleo, más agro, más industria

Otro esfuerzo por debajo de lo necesario para lograr un reporte de naturaleza positiva para 2030 , es el hecho por la protección de la biodiversidad. Por ejemplo, ¿en qué quedó la Alianza Global por los Páramos? En cuatro años no se presentaron planes de manejo ni se avanzó en las tareas que dejó la ley de páramos del 2018. El congreso, con proyectos de ley que nada nuevo proponían, y tampoco se logró avanzar en las delimitaciones que fueron demandadas. Y por otro lado, seguimos empantanados en el decreto de especies invasoras. Hipopótamos y basa (pez Pangasius bocourti) por mencionar dos, siguen dando dolores de cabeza. ¿Cuándo vamos a hacer un alto y decir no más procesos de introducción de especies y de normalización de las invasoras sin planes de manejo adecuados?

Le puede interesar  Empresas farmacéuticas y precios de los medicamentos (Parte 1)

La tercera es que si el bienestar y dignidad de la gente está primero, debemos actuar en consecuencia. Y la embolatada del Acuerdo de Escazú no tiene presentación. Se normalizó en Colombia el asesinato de los líderes ambientales y sociales. La tal socialización con comunidades es dilatar la muerte del enfermo. Lo que se necesita es explicarlo con plastilina a quienes por encima del parte de tranquilidad del Banco Mundial y el BID, siguen creyendo que el Acuerdo sería un freno al desarrollo. Presentarlo sin mensaje de urgencia lo condena en la cámara lenta de avance del congreso y las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales. No aprobar Escazú es pelar el cobre de la manera más baja posible. 

Pero como “faltan 5 pa las doce”. Brindemos para que buenas intenciones avancen de verdad por buen camino. Dan mucha esperanza el ecodespertar de millones de personas, especialmente jóvenes que quieren hacer una nueva política y economía más respetuosa con el ambiente y consecuente con los derechos y deberes de todos los trabajadores. Ellos sacan la cara por todos, a ellos hay que apoyar en la construcción de un mundo mejor para todos. Lo invito a ver en Youtube algunas charlas donde participan jóvenes líderes climáticos, realizadas en los hubs de medios de comunicación y ONG en la pasada COP 26. 

A nivel gubernamental quisiera aplaudir la restauración de ecosistemas degradados y la reforestación que promueven Respira 2030 y La Escuela Nacional de Formación Ambiental Savia, iniciativas del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Respecto a la primera, qué bueno que se exigiera a los sembradores, además de una cifra, registro visual del proceso de monitoreo y éxito o fracaso (las lecciones aprendidas son valiosas) de los árboles sembrados. Respecto a la segunda, ojalá que esa escuela itinerante vaya sin pausa y a muchos lugares, y que transforme de verdad mentes y corazones, y abra oportunidades para muchos colombianos. 

¡Feliz año! Y recuerden, el 2022 es el año de #Descarbonízate 

WhatsApp Image 2021 06 21 at 12.01.36 PM e1624295463358
María Isabel Henao Vélez
Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Javeriana. Especialista en Manejo Integrado del Medio Ambiente de la Universidad de los Andes. Twitter e Instagram: @maisamundoverde

VEA TAMBIÉN

Reformas laborales no han resuelto la informalidad: Misión de Empleo

En esta entrevista con el economista Mario Valencia, Marta Juanita Villaveces, integrante de la Misión de Empleo y profesora de la Universidad Nacional de Colombia, se refiere al último informe de la Misión de Empleo. La informalidad laboral y el acceso a seguridad social fueron algunos de los temas analizados.

OTRAS SECCIONES

CIFRAS

DE ESTE COLUMNISTA

COLOMBIA