sábado, 18 de abril de 2026
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Innovar en sincronía con la naturaleza

Roberto Ramirez

Roberto Ramírez Ocampo

Directivo de Democracia y Modernización Ganadera (Demogan). Consultor de Empresas en comercio internacional.

La Escuela de suboficiales de la Armada me invita a hablar en un conversatorio sobre innovación y tecnología, que se llevará a cabo los días 6, 7 y 8 de octubre.

Empiezo por decir que me siento honrado de interactuar con los científicos que asistirán. Sus enseñanzas se las transmitiré en estas páginas.

El viernes tendré el honor de compartir un conversatorio con tres amigos; los tres son PhD. Como quien dice, voy a quedar como mosco en leche, haciendo lo posible por no desentonar con quienes me invitan, con mis compañeros de pánel y lo más importante con las personas que asistan personal y virtualmente.

Llevo siete propuestas de innovación que aspiro poder explicar en profundidad, pues cada una ayuda a mejorar la sincronía del río con la necesaria e impostergable innovación.     

Hoy, solo les presentaré mi propuesta de crear el POF, o Plan de Ordenamiento Fluvial, que es diferente al Plan Maestro del que se ha hablado.

La Ronda Hídrica del río son 30 metros a lado y lado, y eso, NADIE lo cumple. 

Los lagos, lagunas, ciénagas, humedales y pantanos son propiedad de la Nación, pero no tenemos manera de cuidarlos. Cormagdalena que tiene dentro de su misión la obligación de cuidar al menos la conectividad de las ciénagas permitiendo la migración de los peces, no lo hace. 

La merced del río solo se cumple cuando NO hay palma, arroz, ganado o algún otro cultivo. Esto se comprueba navegando.

Es probable que hayamos perdido más del 30% (hay quienes dicen que hemos perdido hasta el 90%, y creo que puede ser el 50%) de espejo de agua de los humedales. Los finqueros llevan a pastar sus ganados en verano y/o siembran cultivos transitorios aprovechando los nutrientes que dejan las inundaciones. Mi llamado es a que esa práctica se suspenda y no continué para dejarle río a quienes nos precedan.

Sin ese deslinde vamos a continuar perdiendo miles de hectáreas de humedales que los ríos necesitan para protegernos de inundaciones en invierno y para liberar aguas en verano, que los peces necesitan para desovar y el río para contener sedimentos.

Lo anterior confirma lo limitados que son nuestros controles y nuestras cifras.

No sabemos qué tenemos, no sabemos que hemos perdido. “Lo que no se mide, no se administra”.

No basta que lo hagamos un año, porque todos los años cambia. Quienes debían hacerlo no lo hacen y quienes no debían hacerlo se quedan con la tierra. 

De ahí mi propuesta para que Colombia tenga un POF, no solo para el Magdalena, sino para los 24.700 kilómetros de ríos que tenemos.

Somos una Potencia fluvial que no administra su fluvialidad.

¿Cuánto cuesta no llevar a cabo esta “innovación”? 

Una cuenta sencilla: supongamos que hemos perdido 15.000 kilómetros de espejo de agua por desecación de humedales. Si el costo promedio de la tierra (precio promedio bajo) es de $4’000.000 hectárea, eso suma $60 mil millones. 

El problema es que esta es la primera de las cuentas. 

Aún somos el país de la biodiversidad. Perderla es una cuenta que no hemos hecho; la economía de secar los ríos, tampoco la tenemos clara. 

No es solo innovar, se trata de proteger para que la próxima inundación no se lleve más pueblos.

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