La acogida de programas educativos agrícolas no avanzó en una década
El Observatorio Laboral para la Educación (OLE) del Ministerio de Educación es la entidad encargada de brindar información estadística acerca de los graduados de Educación Superior en el país. Según el Ministerio, dicha información es obtenida a partir del reporte que realizan “las instituciones de Educación Superior al Sistema Nacional de Información de Educación Superior–SNIES y de su cruce con fuentes externas que contienen registros del Sistema de Seguridad Social Integral”.
Graduados universitarios
Dentro de los programas del nivel universitario se identificaron tres carreras agrícolas: Ingeniería agrícola, Ingeniería de producción agrícola y Microbiología agrícola y veterinaria.
De acuerdo con la información suministrada por el OLE, entre 2010 y 2019, se graduaron de la universidad 2.087 personas de algún programa de pregrado agrícola en Colombia. Y, durante este periodo, el año que registró la mayor cantidad de profesionales, con 259 títulos entregados, fue 2010. En los años siguientes el número se redujo significativamente y en 2019 la cifra repuntó, aunque no alcanzó la del inicio de la década.
Tecnólogos y técnicos graduados
En el nivel de formación tecnológica de los programas agrícolas la tendencia es similar. De los 9 programas agrícolas de nivel tecnológico (ver tabla), se graduaron 7.694 personas entre 2010 y 2019, siendo 2011 el año en el que se registró el mayor número de personas egresadas, con 1.049 títulos entregados. A partir de 2011, no se volvió a alcanzar la cifra de 1000 graduados.
En el nivel de formación técnica, la situación es aún más desalentadora. De acuerdo con las cifras de OLE, entre 2010 y 2019 hubo 462 egresados de los 9 programas agrícolas de nivel técnico profesional (ver tabla), siendo 2016 el año en el que menos se anotaron graduados, con 9 títulos. 2018 fue el año en el que más se registraron egresados de este nivel de formación (126), pero en 2019 la cifra cayó a 68.

Posibles razones de la baja demanda
Con base en estos datos, Más Colombia consultó con Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), y con Roberto Peña, CEO de Sapiens Research, una firma que publica estudios y clasificaciones sobre las dinámicas de la investigación y la educación media y superior del país, para conocer sus opiniones al respecto.
De acuerdo con el presidente de la SAC, “para esbozar las razones [detrás de la baja demanda de los programas agrícolas por parte de quienes ingresan a la educación superior] habría que analizar factores como cuáles son los programas ofrecidos y si el número de personas que entró a estudiar es el mismo que se graduó durante esos años”. Sin embargo, Bedoya expresó su preocupación por lo que parece ser una menor demanda del mercado.
“Teniendo en cuenta estos datos, evidentemente el mercado no está requiriendo este tipo de profesiones como uno pensaría. El campo en todos estos años ha crecido, y el sector agroindustrial, que es el que tiene la oportunidad de dar trabajo para ese tipo de profesionales, también debería haber ampliado sus plazas”, afirmó Bedoya.
Agregó que “otro de los factores podría ser que, para las personas que entran a la universidad, ir a la ruralidad no necesariamente representa una fuente atractiva de empleo y por eso se van por otras carreras. De la mano de esto, puede ser que las personas que optan por otras carreras no ven en el campo un futuro promisorio desde los programas que estudiaron”.
Por su parte, el CEO de Sapiens Research, advirtió que “nuestro país tiene pura vocación agrícola, pero lo que sucede es que los programas agrícolas, que son técnicos y tecnológicos, no necesariamente están en el campo o cerca del campo, sino están en municipios un poco más grandes”.
Asimismo, Peña señaló que, “de acuerdo con los datos y la trazabilidad de la historia, las personas que están en el campo terminan su bachillerato e inmediatamente empiezan a trabajar sin estudiar y son muy pocos los que están estudiando”.
En su concepto, la escasez de oportunidades laborales también incide en que el número de personas que se gradúa de algún programa agrícola no haya aumentado significativamente con el paso de los años.
“Muchas de las personas que se gradúan, terminan no consiguiendo empleo. Eso es una cuestión horrible, que está pasando en nuestro país porque falta muchísimo apoyo, entonces una persona del campo prefiere ir a la ciudad y trabajar en cualquier cosa formal de bajo salario o informal, en la que incluso podría ganar más. A su vez, no se puede dejar de lado que en el sector agrícola hay procesos que se han tecnificado, entonces eso reduce las plazas laborales”, dijo Peña.

¿Una oportunidad para incentivar la preparación académica en áreas agrícolas?
Tras analizar las cifras relacionadas con la formación en carreras agrícolas, el presidente de la SAC reflexionó sobre el futuro. “Esta foto que se plantea aquí es bastante llamativa porque uno podría verlo como una oportunidad para incentivar a los jóvenes para que estudien programas agrícolas, que les permitan encontrar una oportunidad de mercado excelente”.
Lo anterior “va de la mano de que el campo sea más rentable y, por supuesto, que existan no solamente los niveles de remuneración, sino también la capacidad de absorber ese tipo de profesionales y ahí es donde siempre, desde la SAC, hemos señalado que es importante aumentar la rentabilidad del sector y fomentar la empresarización, porque en la medida en que se fomente esa empresarización, pues se requerirá más profesionales que vayan a contribuir al desarrollo económico y social de quienes trabajan en nuestro campo”, concluyó Bedoya.