HomeColumnistasLa ciclotimia del clima

La ciclotimia del clima

WhatsApp Image 2021 06 21 at 12.01.36 PM e1624295463358
María Isabel Henao Vélez
Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Javeriana. Especialista en Manejo Integrado del Medio Ambiente de la Universidad de los Andes. Twitter e Instagram: @maisamundoverde

Quienes conviven con una persona ciclotímica, saben lo retador que puede ser la oscilación entre la depresión y la euforia. Permítanme la comparación dado que la humanidad deberá afrontar el reto de un clima oscilante, entre la inundación y la sequía. La causa de la “enfermedad” radica en el alza de la temperatura global por cortesía del aumento de gases efecto invernadero, el cual a su vez es el resultado de la quema de combustibles fósiles.  Si hay más calor en promedio en el ambiente, hay más evaporación donde haya agua: en océanos, ríos, humedales y suelos. Sí, el suelo, de ese también se evapora el agua cuando la temperatura sube de más. Piensen en una olla de agua, entre más tiempo le metan candela más se evapora el agua y se traslada al aire. 

Así que pasan dos cosas. Una, el exceso de evaporación propicia sequías donde hay poca agua y ecosistemas deforestados o sin capa vegetal que refresquen y ayuden a contener el agua en el suelo. Y las sequías, hacen que la vegetación pierda agua y se vuelva más fácil de prender, es decir, favorece los incendios (lo han experimentado duramente este año en Turquía, por mencionar solo un país). Ahondemos un poco más en los factores que aumentan la actividad de los incendios. El cambio climático está adelantando la primavera y el verano con lo cual el manto de nieve se derrite antes y las plantas tienen menos agua disponible durante los meses más calurosos y más tiempo para secarse. A medida que aumenta la temperatura se incrementa la caída de rayos lo que favorece los incendios forestales, y para completar, ese mismo cambio climático (provocado por nosotros, que no se nos olvide) provoca vientos más extremos que avivan las llamas cuando se producen los incendios. Sume la mano del hombre por quema de basura, “quemas de monte” para abrir pastizales o cultivar, hogueras fuera de control, fuegos artificiales y una colilla de cigarrillo mal tirada. 

Aún en el escenario más optimista, solo el incremento de temperatura global en 1.5°C expondrá a estrés hídrico a 3.3 billones de personas. Esto significa un servicio de agua más costoso, desplazamiento, hambre y conflictos por la gestión del agua disponible. Digamos que de pronto caen lluvias en zonas afectadas por sequía; al golpear suelos más secos, estos son menos capaces de absorber agua, lo que aumenta la probabilidad de inundaciones. Así pasamos del panorama ardiente al pasado por agua. 

Le puede interesar  Gusanos complejos o Guardianes de la vida

Lo segundo que sucede entonces con el exceso de evaporación por el calentamiento global, es el aumento de la cantidad de humedad en la atmósfera, por tanto las nubes cargan más agua y hay más de ella disponible a la hora de llover. Esto genera huracanes con más carga de agua, estacionados y prolongados como el reciente Ida que afectó Lousiana y New Orleans; y lo que hemos presenciando en el último mes en Tennessee, Nueva York o Tarragona: aguaceros más duros y prolongados, rompiendo registros históricos de precipitación de años o meses, en tan solo días u horas. A estos fenómenos se les ha llamado “bombas de agua” que provocan inundaciones dejando víctimas fatales, dañando hogares, carreteras, vehículos y cosechas, además de propiciar riesgos de salud pública al rebosar aguas negras vertidas con todos sus contaminantes y vectores de enfermedades.  

El ser humano también ayudar a agravar las inundaciones, hemos alterado el drenaje natural de los suelos, al igual que su cubierta vegetal. La urbanización ha creado grandes áreas de superficies impermeables como edificios y pavimento de carreteras y andenes. Durante lluvias breves pero intensas, estas superficies aumentan la escorrentía inmediata que puede superar la capacidad de los desagües y alcantarillas, provocando inundaciones. 

Le puede interesar  Pérdidas por paro en sector agro son billonarias

La oscilación sequía – inundación afectará gravemente lo que pueda llegar a nuestros platos. Viviremos la urgencia de transformar la manera en que producimos alimentos para protegernos del embate del clima y para no perder en el proceso los ecosistemas naturales que pueden mitigar sus efectos. Esa transformación deberá ir acompañada de la adopción masiva de técnicas de agricultura regenerativa (de eso hablaré en otras columnas). 

La ciclotimia del clima no es más que el resultado de haber prendido la hoguera de los combustibles fósiles. Colombia enfrentará los retos de ser un territorio anfibio de ríos cuyas orillas se han deforestado y cuyos cauces se han represado y contaminado, y de humedales que se han desecado y rellenado. Muchas acciones tenemos por emprender. Ahora que se viene un nuevo periodo presidencial tenemos el deber ciudadano de comprometer a los candidatos en la elaboración de planes de acción climática ambiciosos. De esta Colombia anfibia hablaré en próximas oportunidades, así como del reto más grande de nuestra generación: descarbonizarnos para lograr un mundo donde no vivamos bajo el azote de sequías e inundaciones, con todas las plagas que ambas desatan. 

WhatsApp Image 2021 06 21 at 12.01.36 PM e1624295463358
María Isabel Henao Vélez
Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Javeriana. Especialista en Manejo Integrado del Medio Ambiente de la Universidad de los Andes. Twitter e Instagram: @maisamundoverde

VEA TAMBIÉN

¿Qué es la masa madre y en qué se diferencia de la levadura comercial?

Esteban Shuk, ingeniero de sistemas con dotes culinarias y experiencia en pan artesanal de masa madre, nos habla las ventajas y beneficios de este, en el día mundial del Pan.

OTRAS SECCIONES

CIFRAS

DE ESTE COLUMNISTA

COLOMBIA