La Niña, con sus lluvias, aumenta las plagas
En los últimos meses, la ONU alertó al mundo sobre un fenómeno de triple episodio de la Niña, lo que significa que las fuertes disminuciones en la temperatura podrían prolongarse hasta final de 2022, presentándose “tres inviernos boreales consecutivos”. Así también lo constató la Organización Metereológica Mundial (OMM), cuando estimó que este fenómeno podría ser el primero que se registra en el siglo XXI.
Los fenómenos del Niño y de la Niña son dos ciclos climáticos extremos que se dan en el planeta. El primero constituye la fase cálida, debido a que la disminución en la intensidad de los vientos alisios lleva al aumento de las temperaturas superficiales del océano pacífico ecuatorial. El segundo ocurre cuando los vientos alisios, que soplan desde el occidente, aumentan su intensidad y disminuyen las temperaturas sobre la línea ecuatorial.
De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Metereología y Estudios Ambientales (Ideam), en Colombia el fenómeno de la Niña se caracteriza por un aumento significativo de las precipitaciones y una disminución de las temperaturas en las regiones Andina, Caribe y Pacífica, así como también en el Piedemonte Llanero. En los primeros días del mes de octubre, el Instituto pronosticó que las lluvias continuarán por lo que resta del año, y que en octubre habrá una mayor intensidad en las lluvias.
Tanto el Niño como la Niña representan grandes amenazas para la producción agrícola en el país. En el caso específico de la Niña, el aumento en la humedad y en las lluvias favorece la proliferación de enfermedades.
Plátano y banano con brotes de Moko y Marchitez
En épocas de invierno, los cultivos de plátano y banano están expuestos principalmente a dos enfermedades: Moko de plátano y el Fusarium R4T.
De acuerdo con la Federación Nacional de Productores de Plátano (Fedeplacol), la bacteria Ralstonia Solanacearum, Raza II, o Moko, ataca a la planta a través de cualquier herida en las hojas, el pseudotallo o las raíces. Desde que entra en la planta comienzan a manifestarse síntomas de deshidratación, lo que puede ocasionar su muerte.
Esta bacteria llega a los cultivos por el uso de material contaminado, por ejemplo herramientas o calzado con partículas de zonas contaminadas, o a través de las inundaciones. Por lo anterior, el ICA realiza algunas recomendaciones para evitar su ataque.
Por su parte, la Marchitez es una enfermedad causada por el Fusarium Raza 4 Tropical (R4T), la cual produce síntomas de marchitamiento y muerte. La plaga es del hongo Fusarium oxysporum f. sp. cubense (Foc) que habita el suelo formando estructuras que le permiten sobrevivir por más de 30 años. Esto hace que su tratamiento sea muy difícil, explica el ICA.
Si bien no perjudica la salud humana, es altamente perjudicial para el cultivo, pues destruye la planta al entrar por la raíz y bloquear su sistema vascular. Con ello, cierra el paso de agua y nutrientes, lo que a su vez provoca el marchitamiento, explica la ONU.
Además, su propagación puede alcanzar largas distancias con el movimiento de material de siembra. También puede ser transportado en el calzado, las herramientas y los vehículos que visitan los cultivos, y ser arrastrado por las aguas de escorrentía o de riego.
Según la ONU, “el mal afecta a muchas variedades de plátano y banano, entre ellas la Cavendish, que domina el mercado mundial con el 47% de la producción, y es la más cultivada en América Latina”.
Arroz con Mal de Pie, Piricularia y Añublo bacterial
Otras de las plantas afectadas por el fenómeno de La Niña, es el arroz, expuesto a enfermedades como Mal de pie, Piriculariosis y Añublo bacterial de la panícula, que son causadas por hongos y bacterias que se desarrollan y dispersan en temporadas frías y de lluvia por el aumento de la humedad.
Al Mal de Pie también se le conoce como Mancha naranja, amarillamiento del arroz o podredumbre parda de la vaina, y es causado por el hongo del suelo Gaeumannomyces graminis, que también afecta a otras plantas gramíneas de gran importancia en la alimentación mundial, como cebada, avena, trigo, centeno y triticale (una planta que es el resultado entre el cruce del trigo y el centeno).
El hongo puede afectar a toda la planta y propagarse “al cuello de la raíz, a la base de la planta y a las vainas de las hojas inferiores”, con lo que “destruye parcial o completamente el aparato radicular”, explica el portal español Agro Basf. Los síntomas comienzan a manifestarse de 7 a 10 días después del ingreso del hongo a la planta.
Sin embargo, Fedearroz advierte que esta enfermedad puede ser confundida con otras causadas por otros hongos patógenos, como Rizoctonia o Nakataea.
Al Mal de Pie se suma otra enfermedad causada por la bacteria Burkholderia glumae, que se encuentra en los suelos de cultivos de tomate, ají, berenjena, perilla, y ajonjolí, así como en varias malezas asociadas al cultivo de arroz. Esta enfermedad, conocida también como Añublo bacterial de la panícula, logra podrir los granos y las plántulas de arroz.
Las lesiones causadas por diferentes insectos y las condiciones de estrés facilitan la penetración de la bacteria, aunque esta también puede hacerlo por los hidátodos, que son los estomas ubicados en el envés y en los bordes de sus hojas. Esta enfermedad se transmite por la semilla, las flores, las hojas y los residuos de cosecha.
Finalmente, está uno de los hongos más difíciles de combatir, el Pyricularia oryzae (también conocido como Magnaporthe grisea o Dactylaria grisea). Este causa la enfermedad Piriculariosis o Pyricularia, de amplia distribución y gran poder destructivo bajo condiciones favorables, que da lugar a grandes pérdidas por una merma en la producción.
Según el portal InfoAgro, la Pyricularia oryzae se desarrolla cuando las temperaturas oscilan entre los 22º y los 29º grados centígrados y se alcanzan elevadas humedades relativas en torno al 90%.
Puede consultar la página del ICA para conocer las recomendaciones a los productores de este cereal.
HLB, el cáncer de los cítricos
La Huanglongbing o HLB, (del chino: enfermedad del dragón amarillo) es una de las enfermedades más peligrosas de los cítricos, entre los cuales está el limón, la naranja y la mandarina, aunque también ataca a algunas plantas ornamentales como el mirto o arrayán y el jazmín árabe.
Su causante es la bacteria Candidatus liberibacter asiáticus. Esta se propaga por el uso de material infectado o por el Diaphorina citri, un insecto que, al alimentarse de una planta enferma, puede propagar la enfermedad cuando visita otras plantas sanas.
Consulte aquí las recomendaciones del ICA para el evitar esta enfermedad.