“No hay que ver las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales como gasto, sino como biofactorías”
Atica es una empresa colombiana con más de 20 años de trayectoria, que se dedica a manejar residuos industriales, hospitalarios, minero energéticos y aceites. Asimismo, diseña, construye y opera Plantas de Tratamiento de Agua y Energía. Esta compañía cuenta con operación nacional en Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena, Barranquilla y Bucaramanga y, en el tema de manejo de aguas, opera en Cundinamarca, Boyacá, Lima (Perú) y Santo Domingo (República Dominicana).
Andrés Felipe Contreras, gerente de Aguas de Atica, señaló que, “en 2021, la compañía mostró un crecimiento general del 13% en utilidades. Además, presentó un alza de un 20% en la línea de manejo y tratamiento de aguas industriales, en comparación con 2020”.
Dados estos resultados, la compañía planea iniciar operaciones en Guatemala y posiblemente en Ecuador, para crecer entre 13% y 15% en su estrategia de internacionalización.
Además de conocer los planes de expansión de esta compañía colombiana, Más Colombia les preguntó a Andrés Felipe Contreras (AFC), gerente de Aguas de Atica, y a Mauricio Abondano (MA), gerente de negocios de la misma empresa, cuáles son los retos que tiene Colombia en materia de manejo de aguas industriales y cuál es la importancia de que las industrias le apuesten al manejo de los residuos.
¿Cómo es el proceso del tratamiento de aguas?
AFC: Tratar las aguas es toda una ciencia, dependiendo de la fuente, es decir, si es agua potable, agua residual doméstica, agua residual industrial o agua para proceso. Dependiendo de cada caso, los procesos y las tecnologías pueden variar de manera significativa, dado que tienen objetivos de eliminación de contaminantes diferentes.

¿Cuál es la innovación en materia de soluciones integrales para la gestión de aguas industriales?
AFC: En este momento el foco de la innovación está en soluciones que permitan el reuso de efluentes [es decir, el líquido residual que fluye de una instalación] y entender que una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) no es un gasto.
Las PTAR son potenciales generadores de materia prima, ya que el lodo estabilizado es un potencial abono orgánico y el biogás de una PTAR es potencial combustible para generar energía, entre otras opciones. Por ejemplo, en España ya sugieren llamarlas biofactorías.
En concreto, ¿cómo se disminuye el impacto ambiental con el manejo de aguas residuales?
AFC: En línea con el punto anterior, en la medida en que se dejan de disponer lodos sin estabilizar y se usan como abono orgánico, se está minimizando el impacto. Por otro lado, cuando, en lugar de quemar el biogás se aprovecha para generar energía, se está apuntando a la carbono neutralidad. Y, en la medida en que se reutiliza una parte o todo el efluente, se está minimizando la presión de captación de agua o el uso de agua de acueducto.
Ustedes buscan que las empresas logren implementar modelos de economía circular en el manejo de sus residuos. ¿Qué es la economía circular?
MA: La economía circular ha acompañado al ser humano desde el inicio de su evolución. En el periodo paleolítico los humanos utilizaron las rocas de corte como hachas de gran impacto: a medida que la roca se desgastaba, se convertía en un pequeño cuchillo de precisión. De esta manera, dieron larga vida a la herramienta que usaron en cacería y otros oficios.
Sin embargo, hasta la década de los [19]80 se creó el término de economía circular. Hace 40 años, se comenzó a hablar de sostenibilidad y de manejo integral de los recursos naturales. El objetivo principal es que la materia de aquello que se fabrica y se consume permanezca en uso el mayor tiempo posible para reducir el consumo de materias primas y la generación de residuos que impactan de forma negativa los ecosistemas.
¿En qué partes del mundo se ha implementado la economía circular? ¿Cómo va Colombia en esta materia?
MA: Europa ha dado los primeros pasos en la formulación de modelos de economía circular, desde los países nórdicos-escandinavos. En Colombia, según el reporte de economía circular del DANE, publicado en agosto de 2020, la tasa de reciclaje y nueva utilización de residuos sólidos y productos residuales generados aumentó un 11,1% en 2018, comparado con 2017.
Aun así, Colombia enfrenta un reto grande porque un porcentaje muy bajo de las empresas en el país ha emprendido el objetivo de ser circular. Pese a ello, algunas compañías han comprendido que, con un modelo de economía circular alcanzable y medible, pueden ser más competitivas. Sus casas matrices internacionales exigen este requisito, lo que ha aumentado el interés por crear programas de reutilización de plásticos y aceites, entre otros productos.

¿Qué falta en Colombia para apostarle a la economía circular?
MA: Estudiar, evaluar y poner en práctica un modelo factible, teniendo la sensibilidad de proyectar los beneficios que generará en nuestros hijos y sus hijos el contar con un entorno adecuado donde vivir. Un entorno en el que cuidemos el agua, la energía y tengamos un consumo consciente de todo, desde alimentos hasta automóviles.
¿Qué se debe tener en cuenta para poner en práctica un modelo de economía circular?
MA: Las empresas deben tener en cuenta cuatro pilares:
- Prolongar la vida útil de los productos y servicios que ofrecen. Esto no es una invitación a que sean menos rentables, sino a que prioricen el ofrecimiento de productos y servicios más atractivos que exalten el costo-beneficio, especialmente en términos de la vida útil del producto y la protección del medio ambiente.
- Optimizar la vida útil de un producto, su uso y reúso. Un envase se puede usar varias veces antes de disponerlo y con él se puede brindar una segunda vida, así sea en otra aplicación.
- Reciclar. Mediante el uso de la materia prima de un producto se puede fabricar el mismo u otro producto. Aquí encontramos el hierro y acero, que se vuelven a fundir cuando pierden su utilidad. O está el caso de una hoja de papel, que se puede moler después de usarla y producir una nueva.
- Generar energía calórica o eléctrica a partir de los residuos. Rescatar la materia para producir energía es, sin duda, mejor que solo disponer y desaprovechar un residuo.
¿Cómo aplican la circularidad en el tratamiento de aguas?
AFC: Vemos la circularidad en la medida en que transformamos lodos en abono, que regresan a los cultivos. A su vez, se observa la circularidad en la medida en que minimizamos y hasta eliminamos el vertimiento de una industria para reusarlo por completo en un mismo proceso productivo. También cuando se aprovecha el potencial energético de los residuos y el biogás de procesos anaeróbicos para la generación de energía eléctrica y térmica.
¿Qué materias primas se generan a través del manejo de residuos y aguas industriales?
AFC: Se puede generar combustible (metano), abono orgánico (compost) y agua en la calidad requerida para procesos diversos.
¿Cuáles son los retos que tiene Colombia en materia de manejo de aguas industriales?
AFC: Los retos están justamente en ese cambio de mindset, que consiste en dejar de ver los sistemas de tratamiento como gastos y empezar a verlos desde la óptica de biofactorias o potenciales creadores de materia prima, a partir de residuos líquidos y sólidos, y como una oportunidad para disminuir la presión en el consumo de agua vía proyectos de reúso.
¿Cómo está Colombia en manejo de aguas industriales frente a otros países?
AFC: Colombia está en un punto medio. No estamos en el nivel de desarrollo tecnológico, ni de investigación, ni de regulaciones en el que están Europa o Estados Unidos. Sin embargo, considero que estamos por encima de varios países de la región y a la par de otros como Chile.
¿Qué porcentaje de residuos y aguas industriales en Colombia están a cargo de ustedes?
AFC: Tenemos como foco principal la industria, que consume aproximadamente 1.000 millones de metros cúbicos al año, según el Estudio Nacional del Agua del 2018 (ENA). El total de aguas que trata Atica es de 15,6 millones de metros cúbicos al año, es decir un 1,6% del total de aguas industriales que se generan en Colombia.