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sábado, 9 de mayo de 2026
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“Los grandes paraísos fiscales están vinculados con las potencias mundiales”: Tax Justice Network

En el marco de los Pandora Papers, Marcelo Justo, de Tax Justice Network, señaló que cerca del 95% de todas las transacciones y movimientos que se hacen al interior de las sociedades offshore busca evadir y eludir impuestos.
Tax Justice Network

¿Qué son y qué revelan los Pandora Papers

Son el escándalo más grande que tenemos respecto a las cuentas secretas de un grupo de 130 millonarios, terratenientes, políticos, celebridades, etc. Son más de 12 millones de documentos que salen de 3 paraísos fiscales y de unas 15 compañías offshore. Esto revela que la riqueza de los multimillonarios es escondida con fines de evasión o elusión de impuestos. 


¿Qué son los paraísos fiscales? 

Los paraísos fiscales son territorios o países en los que se ofrecen cargas tributarias mínimas o inexistentes, protección o confidencialidad absoluta de la información financiera y ausencia de transparencia fiscal. 

Con el escándalo de los Pandora Papers, al igual que ocurrió con el de los Panama Papers, los implicados se han defendido señalando que las sociedades offshore (por fuera del territorio nacional) son legales. ¿Qué opina al respecto?

Sí, lo son. Lo que es ilegal es que la riqueza que está en su interior no sea declarada al fisco o a la autoridad fiscal correspondiente. Por ejemplo, es ilegal que un colombiano tenga dinero en sociedades que están por fuera del territorio nacional y que no esté declarado ante la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), la autoridad competente. Sin embargo, lo que sí está claro es que cerca del 95% de todas las transacciones y movimientos que se hacen al interior de las sociedades offshore tiene el objetivo de evadir y eludir impuestos. 

¿Cuál es la diferencia entre la evasión y la elusión de impuestos?


En teoría, la elusión fiscal se realiza en el marco de la ley, mientras que la evasión fiscal es completamente ilegal. La elusión fiscal consiste en reducir la contribución impositiva o evitar el pago de impuestos a partir de mecanismos e instrumentos jurídicos. Por el contrario, la evasión fiscal implica transgredir las normas tributarias. Sin embargo, entre una y otra práctica hay una zona gris muy grande. Por ejemplo, cuando las autoridades fiscales de Alemania y Brasil se pusieron a revisar caso a caso, descubrieron que lo que se había clasificado como elusión era, en realidad, evasión.

¿Cuánto se deja de recaudar por evasión y elusión fiscal?

Hay varios cálculos. Tal vez, el más organizado es el que realizó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En este, se halló que anualmente se dejan de recaudar cerca de 250.000 millones de dólares cada año. Sin embargo, esto es solo la punta del iceberg. Primero, porque el cálculo se realizó sobre un universo de multinacionales muy pequeño y, segundo, porque no tuvo en cuenta todos los niveles de evasión y elusión fiscal, como las exenciones fiscales y los beneficios tributarios. Si se tuviera en cuenta todo eso, el cálculo de la evasión y elusión fiscal seguramente sería de billones de dólares, es decir, de millones de millones de dólares.

Frente a otras regiones del mundo, ¿cómo está América Latina en términos de fuga de capitales?

Muy mal. La fuga de capitales es crónica en todos los países de América Latina. Los controles son muy bajos y los sistemas fiscales son muy débiles. Varios países cuentan con legislaciones que favorecen la evasión y la elusión de impuestos, y hay otros que son directamente paraísos fiscales, como Panamá.

¿Cuáles son las consecuencias para las economías latinoamericanas de la evasión y la elusión de impuestos? 

La evasión y elusión de impuestos afectan las economías nacionales de distintas formas. Primero, desfinancian al Estado. Segundo, tienen incidencia directa sobre la desigualdad porque posibilitan que quienes más tienen no paguen impuestos en la proporción que deben. Con este desajuste, los actores que terminan financiando el Estado son las pequeñas y medianas empresas, los comercios, los pequeños y medianos agricultores y los asalariados.


Desde hace un tiempo, organizaciones internacionales como Tax Justice Network vienen exigiendo mayor control sobre el secreto bancario y la transparencia fiscal. ¿Por qué resulta tan difícil conseguir esto?

Las dificultades para conseguir transparencia fiscal son varias. La primera es el poder, pues los grandes paraísos fiscales están vinculados con las potencias mundiales: algunos estados de Estados Unidos, la cadena de islas offshore de Reino Unido, Holanda, Austria, etc. Es decir, si miramos quiénes son las autoridades offshore, nos damos cuenta de que son las mismas potencias o de que están al interior de su territorio. En el último caso, se produce una tensión entre el Estado y las multinacionales, sociedades de abogados y bancos, que en últimas son los grandes beneficiaros de los paraísos fiscales.  

Y, con las multinacionales, viene la segunda dificultad. La producción en su mayoría no proviene solo de un país, sino de un conjunto de países. Entonces, ¿dónde se debería cobrar exactamente el impuesto y dónde se debería declarar? ¿En cada uno de los lugares donde se produce o en el lugar donde se produce el bien final? La legislación no es muy clara sobre esto. 

En los medios de comunicación han aparecido los nombres de varios funcionarios públicos, empresarios y celebridades, pero no se ha dicho mucho de las multinacionales. ¿Se conocen las cifras de su participación en paraísos fiscales?

Los Pandora Papers, como mencioné antes, se han enfocado en un grupo de 130 millonarios de 90 países; no en las multinacionales. Sobre estas han habido muchos escándalos que han dejado ver que la evasión y la elusión de impuestos entre unos y otros opera de forma similar, pero con ciertas diferencias. El mecanismo que posibilita la fuga de capitales, en el caso de las multinacionales, es la transferencia de ganancias. Como se sabe, las compañías pagan impuestos sobre las ganancias y no sobre los costos. Así que cuanto más se infle el costo de producción en el lugar donde la multinacional tiene actividades, menos tendrá que tributar.  

¿Qué acciones deberían adelantar los Gobiernos para combatir la evasión y la elusión de impuestos?

Aquí hay un problema porque la élite que fuga el dinero generalmente es la misma que gobierna. Los que deberían intervenir en los casos de fuga de capitales son el sistema judicial y la autoridad impositiva. Ahora bien, los gobiernos también juegan un papel importante en el control financiero, en la prohibición de la libre circulación de capitales y en el fortalecimiento y financiación de las autoridades fiscales.


¿Qué alianzas internacionales se requieren para hacer frente a los paraísos fiscales? 

A partir de la crisis financiera de 2008, quedó claro que el sistema de paraísos fiscales, que se encuentra a la sombra del sistema global financiero, puede crear crisis globales que afectan a los Estados y a las poblaciones. Esto amplificó las tensiones entre las autoridades estatales y las compañías, sociedades de abogados y bancos al interior de los territorios que contienen paraísos fiscales, como Estados Unidos, Reino Unido y Holanda. El resultado fue la creación de una serie de mecanismos de control internacionales, que han avanzado muy lentamente. 

Dentro de estos mecanismos, hay dos que vale la pena resaltar. El primero es una serie de acuerdos de intercambio de información financiera entre países. Así, por ejemplo, si una persona colombiana tiene una cuenta en Suiza, la autoridad financiera suiza deberá informar a la DIAN de esta. Esto permitiría, en principio, avanzar en la transparencia fiscal. 

La segunda medida, que se acaba de aprobar en la OCDE, es el impuesto mínimo a las multinacionales. Este, de entrada, tiene una serie de problemas: primero, tiene una tarifa del 15%, la cual es muy baja en comparación con la propuesta que se había planteado en principio, del 25%. Segundo, beneficiará más a los países desarrollados, pues la repartición de lo recaudado parece que seguirá privilegiando a los países donde se realiza la producción. Y, tercero, el impuesto afectará a un universo muy reducido de compañías. Pese a todos los problemas, la medida resulta importante porque es la primera vez que se reconoce un impuesto mínimo para las multinacionales, no solo en los lugares donde están constituidas, sino también donde generan ganancias.