viernes, 12 de agosto de 2022
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Los “rappitenderos” buscan mejorar sus condiciones laborales

Rappi es un unicornio colombiano valorado por Forbes en más de 3.500 millones de dólares. Unidapp, sindicato que reúne a más de 2.000 repartidores de diferentes aplicaciones, se queja delas condiciones laborales de más de 25.000 domiciliarios o “rappitenderos”

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Las restricciones a la movilidad y el miedo al contagio han potenciado el crecimiento de los servicios de domicilios provistos por empresas como Rappi, Domicilios.com y UberEats. Así mismo, los repartidores de dichas aplicaciones se han convertido en trabajadores esenciales, ya que sobre sus hombros reposa buena parte de la responsabilidad de llevar alimentos a los hogares. Prueba de esto es que, según el más reciente informe de Euromonitor Internacional, en 2020 el 45% de los servicios de comida fueron domicilios, frente al 19% del año anterior.

A pesar del buen desempeño de la compañía, Rappi ha sido objeto de críticas con respecto a las condiciones laborales de sus domiciliarios y a la naturaleza de las relaciones laborales entre la empresa y los “rappitenderos”.

Andrés Barbosa, ex repartidor y miembro fundador del sindicato Unión de Trabajadores de Plataformas (Unidapp), afirma que “siempre le pintan al público que en Rappi somos nuestros propios jefes, cuando en realidad estamos cada vez más sometidos a lo que nos ordena la aplicación”. Igualmente, el dirigente sindical asegura que, en plena pandemia, mientras la aplicación registraba cifras de uso sin precedentes, sus repartidores vieron reducido en casi la mitad el sustento mínimo, lo que ahondó su precarización.



El acceso a la seguridad social de los repartidores ha sido otro tema de discusión. Fabio Arias, fiscal de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), argumenta que “Rappi no paga seguridad social aduciendo que [los rappitenderos] no son trabajadores de ellos, sino ‘colaboradores’. Esta es una figura del régimen civil y comercial y no del régimen laboral, que es la única parte donde se habla de seguridad social.

Según una encuesta del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario publicada en 2019, más del 81% de los rappitenderos depende enteramente de la aplicación para generar ingresos. Además, casi el 54% no está afiliado a salud, el 93,9% no cotiza a pensión y el 91,2% no está afiliado a ninguna ARL. Por último, el estudio indica que casi la mitad de dichos repartidores trabajaba más de 48 horas semanales antes de la pandemia, tiempo que corresponde a la jornada laboral ordinaria en Colombia.

Rappi ha sostenido que los rappitenderos no dependen de la empresa, sino que son emprendedores independientes. Unidapp reivindica lo contrario, por considerar que el unicornio colombiano interviene en todas las partes del negocio y es elemento central de la operación. Para ello, se basa en la Resolución 40212 de 2019 de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), según la cual Rappi debe cumplir con la normatividad del comercio electrónico, al tratarse de una plataforma web y no de un portal de contacto.

Actualmente, Unidapp está tramitando varias demandas individuales interpuestas por antiguos rappitenderos, quienes argumentan que la compañía no ha acatado lo estipulado por la resolución de la SIC. La justicia tendrá la última palabra.