miércoles, enero 26, 2022
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Los ríos universales de Colombia

Roberto Ramirez Ocampo
Roberto Ramírez Ocampo
Directivo de Democracia y Modernización Ganadera (Demogan). Consultor de Empresas en comercio internacional.

Pocos son conscientes de la importancia de nuestros ríos como generadores de empleo, de abundancia, prosperidad y riqueza.

Los ríos son bioenergía eterna: Para empezar, deberían estar en el centro de las propuestas para disminuir costos de movilización de carga doméstica, importación y exportación.

Los ríos son fuente de riquezas renovables: pueden y deben generar un millón de empleos nuevos, acogiendo científicos, guardianes de la salud del agua, guardabosques, guardaríos, jardineros de viveros que multipliquen árboles, plantas y arbustos endémicos que cuiden él planeta y nos permitan convertirnos en potencia botánica mundial con propuestas medicinales olvidadas que deben ser redescubiertas. 

Los peces de nuestros ríos están contaminados. Debemos limpiar el agua para exportarlos al mundo: en la ciénaga de Zapatosa he encontrado caparazones de moluscos que dejan sus vestigios para no ser olvidados, eso se repite en los más de cinco millones de hectáreas de ciénagas que intentan no morirse agobiadas por la falta de oxígeno y que en él pasado era pulmón y riñones de nuestra red fluvial, protegiendo la biota.

Están los 24.700 kilómetros de torrentes que recorrían el país con su biodiversidad y hoy, en la medida que se van muriendo perdemos legados de vida, de las que nadie se entera.

Solo el Magdalena, tiene 45.000 familias de pescadores que extraen tallas más pequeñas, peces más contaminados, cantidades más disminuidas y olvidos más profundos. El primer paso es descontaminar los ríos, y encargar a científicos que de manera armónica intenten repoblar en diez años una parte de las 233 especies que el río, espina dorsal de nuestra economía, tenía. Hoy, según MIS cuentas (muchos no coinciden conmigo) la extracción de peces no supera las 10.000 toneladas, cuando en los años 80, la pesca excedía las 70.000 toneladas. Hoy se importan al año $500 millones de dólares en filetes, cabezas y espinas de pescado, desde diferentes partes del mundo, enriqueciendo a pescadores subsidiados por sus gobiernos, aquí nadie los subsidia, porque ni los ríos, tampoco los pescadores, tienen quien los acompañe y se conduela con sus frustraciones.

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Algo que pocos creen que pueda exportarse es el folclor que nace en los ríos. Pienso que están equivocados aquellos que no ven que la flauta de millo, las gaitas de San Jacinto, los acordeones, las arpas del llano, las maracas y las guacharacas que llenan de música nuestros espacios no sean universales. Todas las notas del pentagrama lo son, las nuestras, lo digo convencido, son más universales que el universo.

También es exportable e intercambiable el conocimiento de nuestros maestros, eruditos, científicos y porque no, nuestros pescadores sabios, con estudiosos de las vías fluviales del mundo; el libro de los peces del río Magdalena así lo demuestra, es un trabajo importante para el mundo de la ciencia, que ojalá sea inspiración para muchos que quieran proteger la diversidad y el futuro.     

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Suena de Perogrullo, pero el bien más preciado de los ríos es el agua. Cuidarla debe ser función de todos para que no tengamos que importarla en un futuro cercano y eventualmente, si podamos exportarla a aquellos que pensaron que era eterna.

Tenemos una fuente de abundancia hídrica que suplirá la falta de frescura de un planeta que todo lo da por sentado. Les aseguro que muy pronto eso será una historia del pasado, por eso sugiero que luchemos por el presente para que el futuro sea viable.

Roberto Ramirez Ocampo
Roberto Ramírez Ocampo
Directivo de Democracia y Modernización Ganadera (Demogan). Consultor de Empresas en comercio internacional.

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