Meses sin entrega de medicamentos: alertan maestros y pensionados
La crisis de salud de los maestros se agrava por fallas en la entrega de medicamentos, un nuevo modelo sin estructura y hallazgos fiscales que ya investigan los entes de control.
La crisis de salud de los maestros quedó expuesta en una escena que se repite en distintas regiones del país: docentes activos y pensionados recorriendo dispensarios con su fórmula médica ante la negativa de entrega de medicamentos.
Así lo denuncia Diógenes Orjuela, expresidente de la CUT, quien califica la situación como “un espectáculo inhumano y sin antecedentes en la historia del magisterio”. Orjuela asegura que lleva más de cuatro meses sin recibir medicamentos esenciales como el valsartán y sostiene que el problema no es accidental, sino consecuencia de un modelo improvisado, con aumento desbordado de la burocracia, contratación discrecional y riesgos evidentes de corrupción.
La gravedad del escenario llevó a que los organismos de control abrieran investigaciones formales, elevando la crisis de un problema asistencial a uno institucional.

¿Qué está pasando con la entrega de medicamentos a los docentes?
La entrega de medicamentos se convirtió en el punto más crítico de la crisis de salud de los maestros. Docentes y pensionados denuncian desabastecimiento prolongado, retrasos reiterados y suspensión de tratamientos para enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y afecciones cardiovasculares. En muchos casos, la interrupción no es de días, sino de meses, lo que aumenta los riesgos médicos, especialmente en adultos mayores.
El problema coincide con cambios abruptos de operadores farmacéuticos y contratos que no arrancaron oportunamente. La falta de planes de transición dejó a miles de usuarios en un limbo operativo, atrapados entre un sistema que se desmontó y otro que no logró funcionar plenamente.
¿En qué consiste el nuevo modelo de salud de los maestros?
El nuevo modelo eliminó el esquema anterior de contratación regional y lo reemplazó por un sistema centralizado, en el que el Fondo del Magisterio asumió un rol directo en la contratación de prestadores y operadores. El Gobierno defendió el cambio como una forma de reducir intermediarios, mejorar el control del gasto y elevar la eficiencia del sistema.
Sin embargo, uno de los ejes de la crisis de salud de los maestros es que este modelo no contó con un plan sólido . De acuerdo con Orjuela, en lugar de corregir las deficiencias del sistema, se creó un aparato administrativo pesado, sin experiencia previa en la gestión directa de servicios de salud, lo que terminó afectando de manera directa la entrega de medicamentos y la atención básica.

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¿Desde cuándo empezó a funcionar y por qué se hizo el cambio?
La implementación del nuevo modelo comenzó en 2024, bajo el argumento de corregir deficiencias del esquema anterior. No obstante, sectores críticos del magisterio señalan que los docentes pedían ajustes y correcciones, no un desmontaje total del sistema.
“Los maestros se quejaban para que se corrigieran los defectos, no para que lo destrozaran”, afirma Orjuela. La ausencia de pilotos, fases de transición y evaluaciones técnicas previas dejó un vacío operativo que hoy se refleja en la crisis de salud de los maestros y, de manera particularmente grave, en la entrega de medicamentos.
¿Qué es exactamente el Fomag y quién lo maneja hoy?
El Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio administra los recursos destinados a salud, pensiones y cesantías de los docentes oficiales. Durante más de 30 años operó como un fondo esencialmente financiero, sin una estructura administrativa amplia ni funciones operativas directas.
Con el nuevo modelo, el Fomag asumió tareas de contratación, supervisión y gestión del sistema de salud. Según Orjuela, este giro estuvo acompañado por un crecimiento acelerado de la burocracia, con más de 1.500 nombramientos, sin que ello se tradujera en mejoras en la atención. Este cambio alteró la naturaleza del Fondo y profundizó la crisis de salud de los maestros en lugar de resolverla.
¿Cuál es el papel de la Fiduprevisora en la crisis de salud de los maestros?
La Fiduprevisora administra fiduciariamente los recursos del Fomag y ejecuta los pagos y contratos definidos por el Fondo. Su papel es la gestión financiera del sistema.
Las críticas se concentran en el esquema de contratación que ejecuta: un diseño que, según denuncias, permite seleccionar prestadores de forma discrecional, sin reglas claras ni competencia efectiva.
Este modelo no solo afecta la calidad del servicio, sino que ha contribuido a los problemas en la entrega de medicamentos y a los cuestionamientos por posibles irregularidades.

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¿El Fomag tiene recursos suficientes para garantizar la atención?
La crisis de salud de los maestros no parece explicarse por falta de recursos. El Fomag administra fondos multimillonarios provenientes del presupuesto público y de los aportes del magisterio. El problema central está en la ejecución, el control y la planeación.
En este punto, las denuncias de Orjuela no son una opinión aislada. La Contraloría General de la República documentó hallazgos fiscales por más de 82.000 millones de pesos en auditorías recientes al Fomag, asociados a deficiencias en la gestión financiera, contractual y operativa del sistema. El ente de control identificó irregularidades con presunta incidencia fiscal, disciplinaria e incluso penal, incluyendo fallas en el manejo de cartera, pagos extemporáneos que generaron intereses y sanciones, y procesos contractuales sin los controles exigidos.
Adicionalmente, la Contraloría alertó sobre contratos de transacción por cerca de 1,2 billones de pesos firmados sin autorización del consejo directivo, así como contratos iniciados sin actas de inicio, garantías ni registros presupuestales completos.
Estos hallazgos fueron trasladados a la Procuraduría General de la Nación, la Fiscalía y la Superintendencia Nacional de Salud, lo que confirma que la crisis trascendió el plano asistencial y entró de lleno en el terreno institucional.
¿Quién responde políticamente por las fallas del sistema?
La responsabilidad política recae en el Gobierno Nacional, que diseñó e impuso el nuevo modelo, y en las instancias directivas del Fomag encargadas de ejecutarlo. También se ha cuestionado el silencio de sectores del sindicalismo docente frente a una crisis que afecta directamente la vida y la salud de los maestros.
Mientras tanto, miles de docentes siguen esperando que les entreguen medicamentos, les asignen citas médicas y se les garantice el derecho a la salud.
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