Más allá de facilitar las importaciones de vacunas, es necesario lograr “autonomía sanitaria”

En días pasados, la OMC advirtió que los altos aranceles a los insumos para las vacunas han actuado como cuellos de botella en la fabricación de las vacunas contra el Covid-19. ¿Concuerda en esto?
Si bien la OMC en el documento Covid-19 vaccine production and tariffs on vaccine inputs del 8 de octubre de 2021 indicó esto, observamos que para ampliar la fabricación de estas vacunas y lograr oportuna y suficiente distribución de estas, hay otros factores preponderantes, como lo son fallas estructurales en el modelo de innovación de estas y otras tecnologías sanitarias. La dinámica actual del mercado farmacéutico mundial genera profundas inequidades que se explican por problemas de fondo que van mucho más allá de estos asuntos arancelarios.
En el informe, la OMC analiza los aranceles de 27 países que fabrican vacunas pero Colombia queda excluida. ¿Se conoce el valor de los aranceles en la importación de insumos para la fabricación de vacunas?
Por lo pronto no contamos con esta información específica, aunque por los recientes anuncios hechos por parte de Fernando Ruiz, Ministro de Salud y Protección Social, en relación con la producción de vacunas para población humana en Colombia, observamos con moderado optimismo que se están generando condiciones para propiciar mecanismos de cooperación y de entendimiento con instancias internacionales que implicarían, entre otros múltiples asuntos, resolver asuntos arancelarios.
¿Considera usted que los aranceles a la importación de insumos representan un freno para el desarrollo de la investigación farmacéutica y producción de vacunas en Colombia?
Insistimos en que el factor arancelario es solo uno de múltiples factores que constituyen una barrera para la producción y distribución, no solo de vacunas, sino de otros medicamentos y otras tecnologías sanitarias esenciales para la salud, el bienestar y la vida de la población humana. En un reciente foro, organizado el 12 de octubre por la Federación Internacional Farmacéutica, organizacion que presentamos algunos planteamientos al respecto. Allí indicamos que la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Dra. Carisse Etienne es quien, recientemente y en el contexto de selección por parte de OPS de dos centros de desarrollo de vacunas contra el COVID-19, afirmó que “los retrasos en la producción (de vacunas) han hecho que muchos países (de la región) sigan esperando las dosis que compraron hace meses. La limitación del suministro de vacunas sigue “retrasando» la vacunación. «Esta producción limitada y la distribución desigual de las vacunas frente a la asombrosa demanda dificultan nuestra respuesta a la COVID-19 en las Américas. Concluyó indicando que “la vacunación masiva es fundamental» para controlar la pandemia.
¿Qué se debería implementar en el mundo para facilitar la importación de vacunas en mayor volumen?
No sólo hay que propiciar agilidad en la dinámica de importaciones, sino que considerando el concepto de “autonomía sanitaria”, los países deben avanzar en la producción de vacunas para población humana, lo cual implica respectivas capacidades científicas, tecnológicas e industriales. En tal sentido, en el ámbito internacional es necesario que se solucionen progresivamente las fallas estructurales del modelo de innovación farmacéutica y del mercado de medicamentos que causan barreras de acceso a la población humana a productos farmacéuticos esenciales para su vida, su salud y su bienestar. Un paso en la dirección correcta sería que, en el marco de la OMC, se adoptara la propuesta conocida internacionalmente como “Waiver de propiedad intelectual» formulada por India y Suráfrica hace un año, solicitó a la OMC la suspensión de la implementación, la aplicación y el cumplimiento de ciertas obligaciones sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual que estén relacionados con el Comercio para el tratamiento, la prevención y la contención del COVID-19.
Adicionalmente, sería necesario que se consolidaran mecanismos de transferencia tecnológica como el «Acceso Mancomunado a Tecnologías contra la COVID-19” (C-TAP), lo cual permite, entre otras cosas, favorecer, en el contexto de la crisis sanitaria, el equitativo acceso al conocimiento y agilizar la producción de nuevos tratamientos, dispositivos y vacunas. El C-TAP fue propuesto por Costa Rica hace más de un año y medio, y aún cuando ha contado con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no ha logrado contar con las voluntades para concretar mejoras en producción de vacunas ante COVID-19.
En Colombia, ¿qué se debería implementar?
En Colombia son múltiples los cambios a lograr. En el foro de la FIP indicamos que sin transparencia no hay confianza y sin confianza no hay gobernanza, y sin gobernanza, no hay transformación nacional. Un hecho que no contribuyó a la construcción de confianza en relación con el Plan Nacional de Vacunación ante SARS CoV-2 es que el Gobierno no presentó a la sociedad los contratos de adquisición de vacunas ante COVID-19. Al respecto, el 21 de agosto de 2021 el Comité de Veeduría y Cooperación en Salud (CVCS) se pronunció mediante un “Comunicado al Gobierno Nacional solicitando transparencia, rendición de cuentas y disposición ante la participación ciudadana”. Ya el CVCS se había pronunciado ante “la crisis nacional de violencia y desconfianza” el 23 de junio cuestionando, entre otras decisiones del Gobierno Nacional, el haber designado como Ministro de Ciencia Tecnología e Innovación a Tito Crissien, quien no cuenta con “plena legitimidad” ni respaldo de la comunidad científica nacional.
En cuanto a planeación nacional, el CVCS indicó que los documentos del Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES), deben compaginarse con la urgente necesidad de autonomía sanitaria de Colombia y con la actualidad y futuro previsible globales. La versión de Documento CONPES de propiedad intelectual que fue puesto en consulta pública en junio anterior no lo hace.
Aspiramos que en ese documento CONPES se realicen los ajustes estructurales que observamos procedentes. También esperamos que en los otros documentos CONPES que están en proceso, como los de Ciencia, Tecnología e Innovación, el de “Seguridad Sanitaria” y el que se prevé que expida sobre “Política Farmacéutica”, se creen las auténticas condiciones nacionales para avances contundentes en autonomía sanitaria, capacidades científicas, tecnológicas e industriales en Colombia.
En general sobre estos temas en el boletín No. 101 de Misión Salud (12 de octubre de 2021), presentamos un panorama con sendos artículos de Manuel Machado, subdirector de Misión Salud y de Sebastián Gutiérrez, asesor de Comunicaciones.
Entre las medidas que propone la OMC para facilitar el intercambio de vacunas y su producción está la eliminación o reducción de los aranceles sobre los insumos de vacunas, la armonización de los requisitos clínicos para la producción de vacunas, y el reconocimiento mutuo, entre otras. ¿Considera que lo que plantea la OMC facilitará la importación de vacunas a Colombia así como la producción de vacunas en nuestro país?
Debemos insistir en que si bien estas propuestas desde la OMC podrían propiciar mecanismos para agilizar la producción de vacunas, no constituyen los asuntos que deberían ser prioridad para la OMC en el actual contexto de emergencia global. Hacemos hincapié en que la OMC debería propiciar una agenda progresiva de solución a las evidentes fallas estructurales en el mercado farmacéutico mundial, algunas de ellas relacionadas con los mecanismos de innovación. Hoy en día las disposiciones de la OMC deberían apuntar a fortalecer las capacidades globales y nacionales para atender las necesidades de salud de la población, dado que ello impactaría favorablemente a las sociedades implicando incluso mejoras sustanciales en indicadores macroeconómicos y en la dinámica del comercio mundial.
Cabe aclarar que, estos mecanismos propuestos por la OMC no deben afectar las agendas nacionales que cada país consolide en bien de su autonomía sanitaria, ni el rigor científico ni ético en la investigación clínica. En general, las disposiciones de la OMC no deberían profundizar dependencias a los denominados países de ingresos medios y bajos en ámbitos tan determinantes como el de las tecnologías sanitarias.