¡Preocupante! Hallazgos alertan sobre la presencia de microplásticos en el cuerpo: afectaría un órgano importante
A través del aire, el agua y los alimentos, los microplásticos en el cuerpo hace parte de un tema que se está investigando. Su presencia en órganos sensibles podría estar preocupando a más de uno.
La presencia de microplásticos en el cuerpo no deja de preocupar a expertos. Un estudio reciente, publicado en el portal Ciencia UNAM, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirma que estas partículas, derivadas de la degradación de plásticos, ya no solo están en el ambiente, sino también dentro del organismo humano, incluyendo órganos sensibles como el cerebro.
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El uso masivo de plásticos desde el siglo XX explica parte del problema. Estos materiales, diseñados para durar, pueden tardar miles de años en degradarse. En ese proceso se fragmentan en partículas cada vez más pequeñas que terminan dispersas en el aire, el agua y los alimentos, lo que facilita la entrada de microplásticos en el cuerpo.

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¿Cómo llegan al organismo?
Los microplásticos en los cuerpos ingresan por varias vías. La más común es la alimentación, pero no es la única. La investigación ha identificado estas partículas en productos de consumo diario.
Entre las principales fuentes se encuentran:
- Agua embotellada y bebidas procesadas.
- Sal, miel, pescados y mariscos.
- Aire contaminado en zonas urbanas.
- Productos como chicles y alimentos envasados.
También se ha documentado que los microplásticos en el cuerpo pueden ingresar por inhalación, lo que amplía el nivel de exposición diaria sin que las personas lo noten.
Presencia en órganos humanos: el cerebro
La evidencia científica ha confirmado que los microplásticos en el cuerpo no se quedan solo en el sistema digestivo. También se han detectado partículas en sangre, tejidos e incluso en la placenta.
Estos fragmentos pueden atravesar barreras naturales del organismo. Esto incluye la barrera hematoencefálica, que protege el cerebro de sustancias externas. El hallazgo genera preocupación sobre la acumulación de microplásticos en el cuerpo en zonas críticas.
Además, los microplásticos pueden actuar como vehículos de sustancias químicas tóxicas, lo que aumenta los riesgos asociados a su presencia prolongada.

Posibles efectos en la salud
Aunque la investigación sigue en desarrollo, algunos estudios que ha realizado la organización ecologista internacional, Greenpeace, ya muestran efectos relacionados con los microplásticos en el ser humano. Los resultados, en varios casos basados en modelos animales, apuntan a impactos en diferentes sistemas.
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Se han identificado posibles consecuencias como:
- Inflamación en órganos y tejidos.
- Alteraciones en el sistema inmunológico.
- Problemas respiratorios por partículas en el aire.
- Cambios en el comportamiento neuronal.
En el caso del sistema nervioso, se ha observado que los microplásticos en el cuerpo podrían afectar funciones como la memoria y el aprendizaje. Experimentos en animales indican que estas partículas pueden acumularse en regiones del cerebro vinculadas a estas capacidades.
Relación con enfermedades
También se ha explorado la relación entre microplásticos en el cuerpo y enfermedades neurodegenerativas. Aunque no hay conclusiones definitivas en humanos, los hallazgos preliminares sugieren posibles vínculos.
La exposición prolongada podría estar asociada con:
- Procesos similares a enfermedades como Alzheimer.
- Alteraciones comparables a Parkinson.
- Cambios en neurotransmisores.

También se ha advertido que los microplásticos en el cuerpo pueden generar respuestas inflamatorias constantes, lo que a largo plazo podría afectar el funcionamiento de órganos como el hígado, los pulmones y los riñones.
Microplásticos en el cuerpo: un problema que se esparce
La producción global de plásticos continúa en aumento, lo que incrementa la presencia de estas partículas en el entorno. Se estima que millones de toneladas de residuos plásticos se generan cada año, lo que favorece la formación de microplásticos a través de la cadena alimentaria.
A esto se suma que los hábitos de consumo actuales, basados en productos de un solo uso, facilitan la dispersión de estos materiales. La exposición es constante y difícil de evitar. Los expertos coinciden en que, aunque aún hay vacíos en la investigación, la realidad disponible confirma que los microplásticos en el cuerpo ya son una realidad.
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