¿No hay quinto malo?
Diva Criado
Abogada y periodista, Master en Gestión Pública de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Coordinadora de la Sección de derechos humanos, redactora y editora de la Agencia de Noticias La Independent de España.
En Inglaterra en menos de seis años, desde el Brexit en tiempos de David Cameron, cinco Primeros Ministros (PM) han desfilado por el número 10 de Downing Street, moviéndose en los entresijos de los “Tories”. A Cameron le siguieron Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss —45 días— y, el quinto, Rishi Sunak, recién posesionado por Carlos III.
El aforismo de “no hay quinto malo”, procedente del mundillo taurino, viene como anillo al dedo en el caso que nos ocupa. Aquello que se dice por la fuerza ingente de las frases hechas, data, según los entendidos, de una época remota en la que no había sorteos y los toros se lidiaban en el orden que disponían los ganaderos, quienes reservaban el quinto lugar para los de mayor valía.
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Hace escasas semanas, a principios de septiembre, los británicos vieron como los miembros del partido conservador, tras la salida de Boris Johnson, rechazaban la candidatura de Rishi Sunak en favor de Liz Truss. Por aquellos días, era impensable adivinar que su paso por Downing Street sería como un soplo al viento.
Repasando brevemente el historial político de Truss, entendemos los resultados. Diputada conservadora por el suroeste de Norfolk. En sus épocas de estudiante en Oxford, era antimonárquica y pro legalización de la marihuana. De ser una vivaz liberal-demócrata pasó a ser miembra activa del partido conservador.
Abanderada antibrexista, quiso permanecer en la Unión Europea. Cuando ganó el Brexit, cambió de opinión, percibiendo una oportunidad para cambiar las cosas. Teresa May la nombró secretaria de justicia y jefa del tesoro. Boris Johnson la designó en la cartera de Comercio Internacional y Secretaria de Relaciones Exteriores, gestión duramente cuestionada cuando intentó resolver el espinoso asunto del Protocolo de Irlanda del Norte, eliminando partes del acuerdo post-Brexit.
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En su desempeño como Primera Ministra metió la pata hasta el cuello, llamó a Nicola Sturgeon, PM de Escocia, “buscadora de atención”, invitando a ignorarla. Su política económica de bajar impuestos causó pánico económico, originando un revuelo de marca mayor por la estrepitosa caída de la libra esterlina. Tuvo que intervenir de emergencia el Banco de Inglaterra en los mercados financieros, precipitando su salida. El propio Sunak lo advertía en campaña contra Truss.
El nombramiento de Rishi Sunak genera expectativas. A pesar de su línea dura de apretarse el cinturón, goza entre las clases populares de reconocimiento por su resolución y seriedad para enfrentar los desafíos sociales y económicos. Su buen desempeño durante la pandemia como Ministro de Finanzas de Boris Johnson, da cuenta de ello. Le sumó adeptos haber renunciado al cargo en julio, inconforme con el cuestionado comportamiento antiético de Boris Johnson. Su renuncia surtió un efecto dominó en un sinnúmero de funcionarios, que propiciaron la caída del líder conservador.
Sunak es el quinto en el desfile de Tories. ¿Será cierto eso de que no hay quinto malo? Difícil predecirlo en la compleja política y los convulsionados tiempos. Lo que sí sabemos es que hay un país diverso y dividido, enfrentado a un profundo desafío económico.
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