No sé quién soy sin ti
Marta Isabel González
Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.
Desde que me conozco y tengo memoria he sido una persona ansiosa. Eso en cristiano quiere decir que puedo pasarme horas pensando en miles de cosas que pueden salir mal y que probablemente nunca van a pasar y que la incertidumbre y yo no somos un buen equipo. Yo la odio y ella acaba conmigo y con mi paz mental.
Este año no me reconozco, pero es una buena noticia. Este año ha sido el mejor o uno de los mejores de mi vida, entre otras cosas porque desde que empezó he sentido a la ansiedad más como una visitante que como una compañera. A veces viene, me estresa, me recuerda lo feliz que soy sin ella, se va y me deja en paz y, aunque suene un poco triste, a veces siento que no soy sin ella.
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No reconozco esa paz ni esa capacidad de esperar sin que me sepa a tortura, y aunque no es porque extrañe de ninguna manera los pensamientos intrusivos, a veces sí digo: ¿en dónde están?
Llevo años trabajando en mí y esperando que esto pase, y ahora que está pasando lo reconozco y lo disfruto, pero también me da algo de miedo pensar que el trabajo no se acaba acá. Ahora que la ansiedad me está dejando, me toca una tarea que no sabía que iba a tener y es conocerme sin ella.
Si no es sufriendo y sintiendo una presión rara en el pecho, ¿cómo voy a reaccionar frente a la incertidumbre? Si las metas que tengo solo siento que las quiero y no que las necesito, ¿voy a ser capaz de luchar por ellas?
La verdad es que me estresa pensar que no me conozco, pero algo en mí me dice que, si he podido conseguir cosas con toneladas de ansiedad encima, seguro sin ella voy a poder conseguir muchas más.
Entonces con miedo, pero con muchas ganas, seguiré viviendo este año y los que vengan con más herramientas para enfrentar la ansiedad y para, aunque suene raro, saber quién soy sin ella.
Apenas me estoy conociendo, pero presiento que me voy a caer bien. Qué viva la terapia y trabajar en uno mismo, así sea difícil, así nos de miedo. Después de casi 7 años haciéndolo, puedo decirles que vale la pena.