Unión Europea subsidiará su agricultura 7 años más

La Política Agrícola Común (PAC) fue creada en 1962, con el propósito de garantizar la alimentación de la población europea en el contexto de la posguerra, mediante el incremento de la productividad agrícola, la estabilización de los mercados y la garantía de un nivel de vida digno a la población agrícola, un abastecimiento estable y precios razonables para los consumidores. Desde entonces, es revisada cada siete años.
Esta es una de las políticas más importantes de la Unión Europea, pues juega un papel fundamental en la capacidad de competencia de la agricultura europea frente a otros países productores de alimentos. En 2019, el apoyo a los agricultores alcanzó una inversión de 57,98 mil millones de euros, es decir, más de un tercio del presupuesto general, de 148,2 mil millones de euros para aquel año.
Jérémy Decerle, eurodiputado del partido Renovar Europa, explica que “la reforma propone una nueva orientación en cuanto a la dimensión medioambiental”, mediante la implementación de “eco-esquemas”. Se ha propuesto que estos representen entre el 20% y 30% de las ayudas directas asignadas a los agricultores, y que estén condicionados a la implementación de “prácticas respetuosas del medioambiente”, como “la ganadería sostenible, que contribuye a la captura de carbono”, y “el uso limitado de pesticidas”, precisa el diputado.
Otra novedad en la propuesta de la nueva PAC es otorgarles a los Estados miembros un mayor margen de libertad. Estos podrían definir en un Plan Estratégico Nacional las orientaciones de las subvenciones, dentro del marco del Acuerdo Verde Europeo. En Francia, Mathieu Courgeau, presidente de la plataforma “Por otra PAC”, exhorta al Ministro de Agricultura a considerar los resultados de la consulta ciudadana, que evidenció “una voluntad de cambiar de modelo productivo hacia más sostenibilidad y de preservar los ingresos agrícolas”. No obstante, teme el mantenimiento del “statu quo, e incluso una regresión en algunos aspectos”.
Los entrevistados coinciden en al menos dos críticas a la propuesta de la Nueva PAC, que tienen que ver con la financiación y los beneficiarios de las ayudas. Por una parte, ante la envergadura de los objetivos y “el sentido que se quiere dar a la agricultura”, Decerle plantea que los recursos de 386,6 mil millones de euros, aprobados para los próximos siete años, son insuficientes. Si bien se trata de una cifra considerable, Anne Sander, eurodiputada del Partido Popular Europeo (grupo mayoritario), resalta que este monto representa una disminución del 10% en comparación con el presupuesto determinado para la vigencia 2014 – 2020.
En cuanto a los beneficiarios de la nueva PAC, los entrevistados concuerdan en que muchos subsidios no se están dirigiendo a los más necesitados, pues hasta los “propietarios de terrenos sin cultivar reciben ayudas”, puntualiza Decerle. Según Courgeau, esta situación se explica por la proporcionalidad entre los subsidios y el número de hectáreas de la explotación, la cual hace que en Francia, por ejemplo, “el 70% de las ayudas vayan dirigidas al 30% de los agricultores”. Al respecto, Sander plantea que “detrás de los productores agrícolas de gran escala hay grandes filiales y grupos”, por lo que exige “más transparencia” al respecto.
Ante esta situación, Decerle resalta la necesidad de “dirigir los subsidios en función del estatus del ‘agricultor’, en vez de condicionarlos al número de hectáreas. Esto requeriría que los Estados se pusieran de acuerdo en los parámetros con los que definen quién es “un agricultor”, bien sea en términos “de su producción, de sus ingresos o del tiempo de trabajo que dedica a la explotación”. Según el eurodiputado, esto “daría de nuevo un sentido a la PAC”, pues uno de los objetivos planteados en la vigencia anterior era “mejorar la competitividad de todos los tipos de agricultura y fortalecer la viabilidad de las explotaciones agrícolas”. No obstante, Courgeau advierte que, pese a haber sido defendido por el Parlamento Europeo, esta discusión ya no está en la agenda de las negociaciones a nivel de los Estados miembros.
Las negociaciones para una nueva PAC aún no han concluido. En los próximos años, Europa enfrentará retos demográficos importantes, que ponen en cuestión el futuro de la agricultura en el Viejo Continente. Decerle explica que en el continente “solo el 5% de los agricultores tiene menos de 35 años, y el 50% es mayor de 55”. Al desafío del reemplazo de mano de obra agrícola se suma la necesidad de proteger el medioambiente y de jalonar la competitividad europea en el contexto de la Globalización. A finales de este año se sabrá si la nueva PAC está a la altura de los desafíos.