miércoles, enero 26, 2022
HomeColumnistasPastorcitos mentirosos

Pastorcitos mentirosos

Victoria
Victoria E. González M.
Comunicadora social y periodista de la Universidad Externado de Colombia y PhD en Ciencias Sociales del Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES) de la ciudad de Buenos Aires.

Cada vez que en Colombia se captura a un narco o a un miembro de un grupo armado, a los pocos minutos comienzan aparecer las teorías conspirativas acerca de la verdad sobre esas capturas. Las especulaciones apuntan a discutir sobre si en realidad se trata de la persona requerida por las autoridades o de un clon; si se entregó o lo capturaron o si es alguien importante dentro de la organización delictiva a la que dicen que pertenece, entre otras cosas. Lo mismo ocurre cuando se anuncia un atentado o intento de atentado contra un figura del gobierno. En pocas horas en redes y medios se empieza a cuestionar si se trató de algo verdadero o si, más bien, fue una cortina de humo o una estrategia mediática en busca de piedad y solidaridad con la posible víctima, para darle un nuevo aire. El caso más reciente lo vimos en días pasados con la detención de alias Otoniel, el jefe del Clan del Golfo. Las redes se inundaron de memes con su sonrisa sarcástica de recién capturado y sus botas nuevas, sin mencionar los innumerables comentarios que suscitaron las imágenes del supuesto cambuche donde dormía muy bien tapado con la tan colombiana cobija cinco tigres. No ayudó mucho que luego se supiera que, en realidad, se trataba del refugio de uno de los tantos soldados que en estos tiempos aciagos tristemente han tenido que volver a la guerra.

En medio del delirio noticioso no nos hemos detenido a pensar en el deterioro profundo de la credibilidad institucional que a lo largo del tiempo, y en particular durante este gobierno, ha ido creciendo como una espesa e insondable mancha de aceite. Entre tanto operativo y tanta felicitación presidencial, no nos hemos dado el tiempo necesario para reflexionar acerca de la gravedad que conlleva la pérdida de fe en unas instituciones que, al igual que lo ocurrido con la fábula del pastorcito mentiroso, han mentido tanto, que cuando dicen la verdad nadie les cree. Con tanto show de luces y condecoraciones no hemos pensado en las implicaciones que tiene para la institucionalidad la costumbre enfermiza de creer las versiones de los delincuentes muy por encima de las versiones de los funcionarios gubernamentales.

Le puede interesar  Niñas y niños trans

Y es que no nos conmueven ni siquiera las pruebas. Las imágenes del helicóptero baleado, o del cadáver recuperado de los escombros, en lugar de dejarnos pasar la página tranquilos, nos suscitan más dudas todavía. Simplemente, porque perdimos la confianza y cuando la confianza se pierde, recuperarla es prácticamente imposible. Muy probablemente porque en cientos de ocasiones, cuando alguien intentó saber más, cuando arañó con un mínimo de profundidad un hecho que le contaron las autoridades a través de los medios, de inmediato empezaron a aflorar las inconsistencias. 

Vivimos de un país en el que uno de los principales lideres de las llamadas autodefensas, desapareció “en extrañas circunstancias”; en el país de los autoatentados; de las desmovilizaciones falsas con entrega de armas de madera; del asesinato de 6.402 civiles que sabrá dios en cuántos noticieros fueron presentados como guerrilleros caídos en combate. 

Le puede interesar  El error publicitario más grande de la historia

Restaurar la confianza en las instituciones no pasa por salir a criticar a quienes dudan y cuestionan. Es una tarea larga, dispendiosa, compleja y supremamente difícil. Se trata, prácticamente, de, tal como dice el adagio árabe, devolver gota a gota el agua que se regó en la arena al recipiente de donde salió originalmente. Un primer paso para restaurar esa confianza, quizá el más importante de todos, sería no volver a mentir ¿Cuándo van a empezar a hacerlo?

Victoria
Victoria E. González M.
Comunicadora social y periodista de la Universidad Externado de Colombia y PhD en Ciencias Sociales del Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES) de la ciudad de Buenos Aires.

VEA TAMBIÉN

Reformas laborales no han resuelto la informalidad: Misión de Empleo

En esta entrevista con el economista Mario Valencia, Marta Juanita Villaveces, integrante de la Misión de Empleo y profesora de la Universidad Nacional de Colombia, se refiere al último informe de la Misión de Empleo. La informalidad laboral y el acceso a seguridad social fueron algunos de los temas analizados.

OTRAS SECCIONES

CIFRAS

DE ESTE COLUMNISTA

COLOMBIA