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sábado, 28 de febrero de 2026
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PETRO Y EMPRESARIOS Y TRABAJADORES

Jorge Enrique Robledo, Columnista

Jorge Enrique Robledo

Ex senador de la República.

El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de la economía colombiana durante el gobierno de Gustavo Petro ha sido tan mediocre –de 1,7 por ciento promedio entre 2023 y 2025–, que así Colombia nunca saldrá del subdesarrollo ni de sus altas tasas de desempleo, informalidad, pobreza y miseria, e incluso de la muy perjudicial migración a otros países. Y menos se logrará si Petro insiste en su hostilidad a la economía empresarial, a la par que se presenta como amigo de los trabajadores, en acto de notoria hipocresía, como se verá.

Porque no son muchas las opciones para ganarse la vida: empresario, trabajador en una empresa o trabajador por cuenta propia –campesino, artesano, tendero…– o informal.


Trabajadores por cuenta propia e informales que suelen ganar menos que los asalariados y sin tener, como estos, las prestaciones de ley: acceso al sistema de salud, primas, vacaciones pagas y aportes para pensiones.

Entonces, cuando Petro despotrica de las empresas y los empresarios y a la par se presenta como el mejor vocero de los intereses de los asalariados, cae en calculado engaño, al que recurre con frecuencia.

Cuando lo elementalmente sensato –si se piensa en lo mejor para los asalariados y los trabajadores por cuenta propia, y para toda Colombia– es que se desarrolle la economía empresarial, para que los empleados, con su estabilidad laboral, también aumenten.

El mayor incremento de la productividad del trabajo de la historia, y de los pagos a los trabajadores, ocurrió en la Revolución Industrial, porque aparecieron las máquinas de vapor, el carbón de piedra y el trabajo asalariado. Y porque se desarrollaron grandes empresas, capaces de concentrar en inmensas proporciones los anteriores recursos. Empresas que han solido ser privadas, pero también las hay públicas.

Si el capitalismo colombiano es de apenas siete mil dólares por habitante –en tanto el de EE.UU., por ejemplo, es de 67 mil dólares–, ello se debe al muy escaso desarrollo de la economía empresarial y de las demás economías. Y no por culpa de los empresarios ni de otros productores de riqueza, sino porque ningún gobierno de Colombia –incluido el de Petro– ha promovido una economía de mercado que en realidad estimule y desarrolle la creación de la riqueza y del trabajo en sus diferentes posibilidades.


Cuánto se parece, en este sentido, el gobierno de Gustavo Petro a los anteriores, así cada uno de ellos se presente como diferente y digan ser muy partidarios del progreso de Colombia.

Bogotá, 28 de febrero de 2026.