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domingo, 19 de abril de 2026
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Plata perdida

Cámara Ambiental del Plástico, Columnista

Cámara Ambiental del Plástico

La Cámara Ambiental del Plástico representa a más de 100 empresas del sector polietileno, poliestireno, polipropileno y poliuretano, fabricantes de productos plásticos, maquinaria, equipos y aditivos para la industria y comercio en Colombia.

El mundo moderno, representado por las potencias de Europa, América del Norte y parte del Asia, ha demostrado con creces que la basura es dinero y que no se puede perder dinero enterrándolo en los rellenos sanitarios. Hoy por hoy, existe toda una industria y una alta tecnología diseñada exclusivamente con el propósito de seleccionar, limpiar y reutilizar todo tipo de materias primas en la elaboración de nuevos materiales, a partir de los residuos sólidos que se preseleccionan previamente en los hogares y que definen el futuro final de los mismos, ya sean estos plásticos, papeles, cartones, vidrios, aluminios u otros metales. 

Lastimosamente aún hoy, en pleno siglo XXI, toda Latinoamérica —sin excepción— sigue debatiéndose en la obligatoriedad o no de separar los residuos en los hogares, en las empresas, en los negocios y en todo tipo de entes públicos y privados. Introducir este cambio en la cultura latinoamericana pareciera más difícil que llevar el ser humano a la luna, porque aún después de cinco décadas seguimos debatiendo todo tipo de regulaciones pírricas e inservibles para el objetivo final, que es el aprovechamiento de los residuos sólidos. 


Todos los países del mundo desarrollado, sin excepción, tienen la tecnología, los sistemas y las regulaciones necesarias para introducir en los productos internos brutos, capital enorme referido a los costos de producción, la reutilización de las materias primas de casi todos los envases y empaques que utilizan. Todos los países de Europa, por ejemplo, tienen diferentes niveles de aprovechamiento y reutilización de los materiales que se desechan por parte de los ciudadanos, pero todos ellos acuden a la valorización energética como elemento fundamental antes que llevar los desechos a los rellenos sanitarios. 

En Colombia, lamentablemente, tenemos tasas incluso superiores al 90%, de manera que casi todos los desechos y residuos generados por los hogares colombianos terminan en los rellenos sanitarios. Es urgente y perentorio crear conciencia ante la falta de priorización que adolece nuestra sociedad. Podríamos estar generando cientos de miles de empleos y reduciendo miles de millones de pesos en costos y en ahorros energéticos, y muy especialmente en un ahorro en la huella carbono que deja nuestra sociedad a la hora de producir, vender, comprar y desechar. 

Existen miles de empresas dedicadas en el mundo exclusivamente a la venta de equipos relacionados con el manejo de residuos sólidos. Todas las industrias tienen un aliado que les provee materia prima reciclada a partir de los altos procesos de innovación que hoy existen en materia de recuperación de los residuos sólidos. Estas tecnologías están relacionadas con la elaboración de productos como ladrillos, mobiliario urbano, nuevos materiales para la pavimentación de carreteras e incluso con el desarrollo de nuevas tecnologías que permiten la reconversión de materiales plásticos en gasolina, ACPM, kerosene, parafina y gas. 

Estamos viviendo una revolución mundial en torno a la industria del reciclaje, la misma que crea millones de empleos en todo el mundo y que para Colombia solo representa 70 mil familias recicladoras. Debemos despertar del letargo y darnos cuenta de la importancia de avanzar de manera decidida en una legislación que garantice la separación en la fuente y la reutilización del 100% de nuestros residuos sólidos, ya sea en la industria del reciclaje o en la valoración energética, pero que en ningún caso entierre estos recursos en los rellenos sanitarios, como si se tratase simplemente de basura.