Por qué son tan caros los congresistas colombianos
Jorge Enrique Robledo
Ex senador de la República.
Por lo mucho que a los colombianos nos cuestan los congresistas, y lo muy costoso que seguirán siéndolo incluso luego de reducirles los pagos, debe conocerse la historia de este abuso. Y empezar por preguntarse: ¿Por qué Gustavo Petro se esperó 41 meses en la Presidencia para derogar el decreto presidencial que ordenó pagarles una prima especial a los senadores y a los representantes a la Cámara? ¿Por qué no tomó la medida al otro día de su posesión y la definió como de aplicación inmediata?
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Debe saberse que esos pagos muy altos tienen origen en el artículo 187 de la Constitución Nacional de 1991, que ordena: “La asignación de los miembros del Congreso se reajustará cada año en proporción igual al promedio ponderado de los cambios ocurridos en la remuneración de los servidores de la administración central, según certificación que para el efecto expida el Contralor General de la República”. Frase que significa que sus ingresos podrán aumentar más que la inflación, como en efecto ha ocurrido, provocando pagos excesivos.
De acuerdo con la publicación Asuntos Legales, entre 1991 y 2020 el pago a los congresistas aumentó en 341 por ciento (ver enlace), mientras que la inflación creció 282 por ciento, lo que los encareció en 59 por ciento en términos reales y los llevó a 11.884 dólares mensuales, los más altos de América Latina (ver enlace).
Además de la Constitución de 1991, se llegó a esos pagos exagerados por la Ley 4 de mayo de 1992 y el Decreto 801 del 21 de mayo del mismo año. Constitución, ley y decreto promovidos por el presidente César Gaviria y sus mayorías, de las que hicieron parte los constituyentes y los congresistas liberales y conservadores y de la AD-M19.
En 2013, de otra parte, el Consejo de Estado declaró nulas las normas que sustentaban esas primas exageradas. Pero ese mismo año, el 4 de octubre, el presidente Juan Manuel Santos, con el respaldo de su ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, las resucitó con otro nombre. Entonces, desde 1992, durante 34 años, los colombianos han sufrido por unos congresistas muy caros.
Y, según el reciente decreto de Petro, quien respaldó la presidencia de Santos durante sus ocho años, los congresistas seguirán igual de caros hasta el 6 de agosto de este año.
Que alguna alma caritativa le recuerde a Petro que sobre este asunto no debe pavonearse, porque quien tiene rabo de paja no debe acercarse a la candela.
Bogotá, 24 de enero de 2026.