¿Por qué tan caro? | Más Colombia
sábado, 9 de mayo de 2026
Inicio  »  Columnistas  »  ¿Por qué tan caro?

¿Por qué tan caro?

Marta Isabel González, Columnista

Marta Isabel González

Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.

Las empresas o mejor, las grandes corporaciones, tienen departamentos enteros en los que todos sus integrantes se dedican a cuantificar el valor que un producto o servicio puede tener para los clientes, o a veces para cada uno de los clientes, es decir, definen precios. En el caso de los emprendedores, el encargado/a de definir tanto el valor como el precio de los productos y servicios es: ¡EL EMPRENDEDOR! La mayoría de nosotros no sabemos tanto sobre este tema, y mucho menos hemos trabajado en un departamento de Pricing, pero el precio, con o sin información, hay que definirlo porque sin precio no se puede vender.

Una de las formas que he visto para definir el precio de lo que sea que vendamos es mirar los precios de la competencia; para mí, repito, PARA MÍ, esto es un error. Si bien es un dato importante y que es bueno tener como referencia, no creo que sea el factor decisivo para escoger nuestros precios. Lo que yo creo es que el valor se define por ti, por tu preparación, por la calidad de tu producto, por el tiempo que has invertido diseñando y haciendo pruebas para poder tener el producto que te sueñas, por lo que hace tu producto diferente a los demás del mercado. Evidentemente, también hay que tener presente en esta ecuación el valor de los costos y los gastos (ojo que no son la misma cosa), pero el valor es otra cosa.


Justo hoy le contaba a un cliente que vivió en Francia y que por ende entiende que mis crêpes son diferentes, que en algunas ocasiones las personas me han preguntado: ¿por qué tan caro? Y aunque no es una pregunta chévere, mi respuesta sí lo es: es un producto 100% artesanal que hago con dedicación y una máquina, aunque puede hacerlos parecidos, no puede hacerlos iguales. Tuve que vivir en otro país, aprender otro idioma, llorar durante días para aprender a hacer esta receta que ahora vendo y eso vale.

¿Van a encontrar productos sustitutos? ¡Claro! ¿Van a ser más baratos? Probablemente, pero como los míos, en Medellín y creería que en Colombia, no los van a encontrar. Tengo claro cuál es el valor de mis crêpes y de mi marca (que tampoco es lo mismo) porque tengo claro el camino que recorrí para poder sacar este producto al mercado. También tengo claro que habrá personas que no sepan reconocer ese valor, pero eso no me preocupa porque ellas no son el tipo de cliente al que le estoy apuntando. En internet hay miles de fórmulas y de teorías para poner precios a lo que vendemos, pero como yo soy un atado de sentimientos no siempre me rijo por la lógica matemática. Por eso mi consejo para los que hacemos todo en nuestros negocios, es que antes de definir el precio de lo que vendemos conozcamos el valor que tenemos.