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martes, 5 de mayo de 2026
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Por riesgo de malestar social, FAO pide financiar a los importadores netos de alimentos

La crisis de seguridad alimentaria se viene agravando y los países más vulnerables son los importadores netos de alimentos, afirmó la FAO. Aunque Colombia mantiene una importante producción agropecuaria, las importaciones vienen creciendo.
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No todos los países producen la dieta básica de sus habitantes o al menos buena parte de ella. Algunos se especializan en la producción de unos pocos productos, los cuales no siempre aportan significativamente a la nutrición y la alimentación de las personas. Colombia, por ejemplo, es un importante productor mundial de productos como café y flores, y aunque mantiene una importante producción agropecuaria, las importaciones de alimentos pasaron de 750.000 toneladas, en 1990, a más de 14 millones actualmente. 

Otros países van aún más lejos y son importadores netos de alimentos, lo que significa que dependen de otros países para alimentar a su población. Ante la coyuntura actual —de recuperación de la demanda, guerra en Ucrania, crisis de la logística mundial, encarecimiento de la energía y política de Covid cero en China, entre otros factores—, estos países están enfrentando una situación de fuerte encarecimiento de los alimentos que importan. 


En efecto, los precios de los productos alimenticios empezaron a subir con fuerza hace casi dos años, hasta alcanzar su máximo histórico en marzo de 2022, cuando el índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se ubicó en 160 puntos. Y, aunque desde entonces han bajado algunos de ellos, con lo que el Índice se situó en 154,2 en junio, todavía se mantienen muy por encima de los precios previos a la pandemia. 

Pues bien, en una reunión del Grupo de los Veinte (G-20), QU Dongyu, Director General de la FAO, pidió que se ayude “a los países a financiar sus compras de alimentos a fin de reducir al mínimo el riesgo de malestar social”. “Con el apoyo de ustedes, podrían ponerlo en marcha los principales organismos financieros multilaterales en el marco de su mecanismo financiero de balanza de pagos”, les dijo a los ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales presentes en el evento. 

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Qu se refiere a la propuesta de la FAO, planteada a comienzos de este año, de crear el Fondo de Financiación de las Importaciones de Alimentos (FFIA), destinado a ayudar a los 62 países más vulnerables a cubrir los costos de sus importaciones de alimentos ante la actual crisis de la seguridad alimentaria mundial. 

¿Qué países son importadores netos de alimentos?

De acuerdo con la FAO, hay 62 países importadores netos de alimentos de ingresos bajos y medianos bajos. Casi todos ellos —entre los que se incluyen Afganistán, Burkina Faso, Burundi, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Eritrea, Etiopía, Liberia, Mali, Ruanda, Somalia, Pakistán, Bangladesh, Vietnam y Filipinas— están ubicados en África, Medio Oriente y Asia. En la región de Latinoamérica y el Caribe figuran El Salvador y Haití. 

El costo de las importaciones de alimentos de estos 62 países ha aumentado a USD $24.600 millones, una situación que afecta, según estimaciones del organismo internacional, a 1.790 millones de personas.


Estos países serían justamente los beneficiados con el FFIA, un Fondo que complementaría los mecanismos existentes en el sistema de las Naciones Unidas, se basaría estrictamente en las necesidades urgentes y se limitaría a los países importadores netos de alimentos de ingresos bajos y medianos bajos. 

El hambre viene creciendo

La última edición del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI), de la FAO y sus asociados, muestra que la crisis de seguridad alimentaria y nutrición a la que se enfrenta el mundo se viene agravando. 

Según el reporte, en 2021 hasta 828 millones de personas padecían hambre crónica, es decir, 46 millones más que en 2020 y 150 millones más que en 2019, antes de que el mundo se enfrentara a la pandemia por Covid-19. 

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Además, en 2021 alrededor de 2.300 millones de personas en el mundo se encontraban afectadas por la inseguridad alimentaria moderada o grave, lo que significa un incremento de 350 millones de personas en comparación con 2019.

Estas cifras, de por sí preocupantes, no reflejan el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania, actores claves en los mercados mundiales de alimentos y fertilizantes, por lo que se esperan peores guarismos para 2022. 

Evitar otra crisis alimentaria como la de 2008: la prioridad

Las alarmas están prendidas. La solicitud del Director General de la FAO a los ministros de finanzas y economía del G-20 apunta a evitar que una crisis alimentaria como la de 2008 se repita. 

Así lo planteó la FAO en un escrito sobre el Fondo de Financiación de las Importaciones de Alimentos: “La crisis alimentaria de 2008, que tomó al mundo desprevenido debido a una confluencia de factores que conmocionaron los fundamentos de la oferta y la demanda en los mercados mundiales de alimentos, llevó los precios de los alimentos a niveles récord. 


Hoy, los políticos son conscientes de que el mundo se enfrenta a una situación potencialmente similar, aunque con diferentes impulsores de la crisis. Los países pobres y económicamente vulnerables con grandes necesidades de importación de alimentos enfrentan un riesgo particularmente fuerte” (puede consultar el escrito aquí).

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