Preocupación por fiebre amarilla en Colombia: expertos y OPS alertan sobre el aumento de casos y alta letalidad en 2025
La fiebre amarilla se ha convertido en un problema central para la salud pública en el país durante el último año. Según una carta de reflexión publicada por Carlos Álvarez-Moreno, investigador de la Universidad Nacional de Colombia, y Alfonso Rodríguez, de la Universidad Científica del Sur, esta enfermedad viral hemorrágica aguda se está registrando con mayor frecuencia en el alto valle del río Magdalena, una zona que históricamente no se asociaba con la transmisión de la enfermedad.
La carta, publicada en The Lancet, resalta varios factores para este cambio, como: “el aumento de la movilidad interna y la migración, las condiciones climáticas que favorecen el aumento del número de mosquitos Haemagogus, Sabethes y Aedes aegypti, y la adaptación de estos mosquitos a altitudes de hasta 2200 m”.

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A continuación, le contamos a qué otros factores se atribuye este incremento de casos de fiebre amarilla en el país, y por qué la OPS emitió una alerta epidemiológica para la región.
¿Por qué se están incrementando los casos de fiebre amarilla en Colombia?
En las reflexiones que presentan los profesores Álvarez-Moreno y Rodríguez en la carta, el incremento de los casos de la enfermedad podría estar relacionado con el resurgimiento del conflicto armado interno y la expansión de economías ilícitas, así como las prácticas de deforestación, que estarían alterando los ecosistemas y facilitando la propagación del vector.
Además, advierten que aunque la vacuna contra la fiebre amarilla se incorporó al calendario nacional de vacunación infantil en 2002 en las regiones endémicas, la cobertura sigue siendo baja entre los adultos. La alta tasa de mortalidad, en ese sentido, puede estar asociada a que los adultos, especialmente los adultos mayores, nunca han sido vacunados.
Otro factor que influye en la crisis tiene que ver con los efectos que sigue sufriendo el sistema de salud colombiano después de la pandemia por Covid-19. Afirman que “la fatiga del personal, la reducción de recursos y la disminución de la confianza pública en la vacunación” pueden estar mostrando sus efectos en los datos de casos y decesos que se están registrando por fiebre amarilla en el país.

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Alerta epidemiológica por el aumento de casos de fiebre amarilla en la región
El 31 de mayo pasado la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica en la que incluyó datos preocupantes: “en 2025 y hasta el 25 de mayo se han notificado 235 casos humanos confirmados de fiebre amarilla en cinco países de la Región de las Américas, incluyendo 96 defunciones”.
Según los datos de la misma organización, los países más afectados son Brasil, con 111 casos registrados y 44 defunciones causadas por la enfermedad; Colombia, con 74 casos y 31 defunciones; y Perú, con 38 casos y 11 defunciones.

A diferencia de años anteriores, y en consonancia con lo que afirman Álvarez-Moreno y Rodríguez en la carta de The Lancet, la alerta emitida por la OPS resalta la preocupación por los datos de 2025, ya que “los casos se han detectado principalmente en el estado de São Paulo, en Brasil, y el departamento de Tolima, en Colombia, regiones que se encuentran fuera de la región amazónica de ambos países”.
Teniendo en cuenta el número de casos, las altas tasas de letalidad y la propagación a zonas que antes no estaban afectadas, la evaluación de riesgo para la salud pública relacionado con la situación de fiebre amarilla en la Región de las Américas realizada por la OPS se clasificó en nivel “Alto”.