Protestas contra Trump: el estallido en EE. UU. que crece mientras la Casa Blanca mira a Irán
Las protestas contra Trump se expanden por Estados Unidos tras operativos migratorios letales, mientras el presidente endurece su discurso sobre Irán y amenaza con sanciones y fuerza militar.

Las protestas contra Trump ya no son episodios aislados ni marginales. En las últimas semanas, miles de personas han salido a las calles en más de 500 ciudades de Estados Unidos para rechazar la política migratoria del presidente y el accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tras la muerte de civiles durante operativos federales.
El contraste es evidente. Mientras las protestas contra Trump crecen dentro de su propio país y exponen una fuerte fractura social, la Casa Blanca concentra su discurso internacional en Irán, denunciando la represión de las manifestaciones en ese país, amenazando con sanciones económicas y dejando abierta la puerta a una intervención militar.
La escena revela una paradoja política: un presidente que señala la inestabilidad ajena mientras enfrenta una oleada de inconformidad interna que pone en cuestión su agenda, su estilo de gobierno y el uso de la fuerza estatal.
¿Por qué crecen las protestas contra Trump en Estados Unidos?
Las protestas contra Trump se intensificaron tras la muerte de Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense abatida durante un operativo migratorio en Minneapolis. El hecho detonó una movilización nacional bajo la consigna “ICE Out For Good”, impulsada por organizaciones de derechos civiles, sindicatos y movimientos sociales.
Según reportes de prensa internacional, en pocos días se organizaron más de 1.000 manifestaciones, con marchas, vigilias y concentraciones frente a edificios federales en ciudades como Minneapolis, Los Ángeles, Nueva York, Washington y Filadelfia .
Las demandas centrales son claras: investigaciones independientes, rendición de cuentas del ICE, retiro de operativos federales de zonas residenciales y, para algunos sectores, la abolición de la agencia migratoria.
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Protestas contra Trump y el endurecimiento del aparato federal
Lejos de una desescalada, la respuesta del Gobierno ha sido el refuerzo del despliegue federal. El Departamento de Seguridad Nacional envió miles de agentes adicionales a estados como Minnesota, consolidando el mayor operativo migratorio de los últimos años.
Este endurecimiento ha alimentado aún más las protestas contra Trump, que no solo cuestionan la política migratoria, sino lo que muchos manifestantes describen como una deriva autoritaria del segundo mandato presidencial. Gobernadores y alcaldes demócratas han denunciado que los operativos se realizan sin coordinación local y con uso desproporcionado de la fuerza.
Para amplios sectores de la población, el conflicto ya no es solo migratorio, sino institucional: ¿hasta dónde puede llegar el poder federal frente a los derechos civiles dentro de Estados Unidos?
Mientras tanto, Trump pone el foco en Irán
En paralelo al estallido interno, la Casa Blanca ha elevado el tono frente a Irán. El presidente Donald Trump anunció un arancel del 25% a cualquier país que haga negocios con la República Islámica y advirtió sobre posibles acciones militares en respuesta a las protestas que sacuden al país persa .
Washington sostiene que el régimen iraní reprime violentamente las manifestaciones y ha emitido alertas de evacuación para ciudadanos estadounidenses en ese territorio. El discurso oficial insiste en la defensa de los derechos humanos y la estabilidad regional.
Sin embargo, el contraste resulta incómodo: mientras se condena la represión en Teherán, en suelo estadounidense las protestas contra Trump son respondidas con más agentes, más armas y más presencia federal.
La doble vara de las protestas: dentro y fuera de EE. UU.
El tratamiento desigual de las movilizaciones revela una constante en la política exterior estadounidense. Las protestas en países adversarios suelen presentarse como crisis humanitarias que justifican sanciones o presiones diplomáticas, mientras las manifestaciones internas se abordan como problemas de orden público.
En el caso actual, las protestas contra Trump ponen en evidencia esa doble vara. Organismos de derechos humanos y sectores académicos advierten que la militarización de la política migratoria y el uso letal de la fuerza contra civiles erosionan la legitimidad democrática que Estados Unidos dice defender en el exterior.
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Celebridades se suman a las protestas contra Trump y rompen el silencio en Hollywood
Las protestas contra Trump no se han limitado a las calles. En las últimas semanas, figuras influyentes del cine, la televisión y la música han decidido romper la cautela que predominó en otros momentos y pronunciarse abiertamente contra el presidente y su política migratoria.
Uno de los pronunciamientos más visibles ocurrió durante la gala de los Globos de Oro 2026, donde actores como Mark Ruffalo y Wanda Sykes aparecieron con pines de la campaña “Be Good”, en memoria de Renee Nicole Good, la mujer asesinada por un agente del ICE en Minneapolis. Desde la alfombra roja, Ruffalo calificó a Trump como “el peor ser humano que existe” y denunció que Estados Unidos atraviesa una crisis moral y democrática sin precedentes.
El mensaje se amplificó en televisión. El presentador Jimmy Kimmel, uno de los rostros más populares del late night, dedicó varios monólogos a cuestionar la versión oficial del Gobierno sobre el operativo del ICE y acusó a Trump de mentir deliberadamente a la opinión pública. Durante su programa, Kimmel afirmó que “el umbral de la verdad y de la decencia ha desaparecido” y recogió llamados de su audiencia a destituir a toda la administración.
A estas voces se suman otras figuras históricamente críticas del trumpismo, como Jane Fonda, Richard Gere, Stephen King y Madonna, quienes han advertido sobre el avance del autoritarismo, las deportaciones masivas y el uso político del miedo. Aunque algunos artistas han optado por el silencio, un núcleo cada vez más visible del mundo cultural ha decidido vincular su voz a las protestas contra Trump, ampliando su impacto simbólico y mediático.
Protestas contra Trump: una señal política que no se puede ignorar
Más allá de la coyuntura, las protestas contra Trump reflejan un malestar profundo. No se trata solo de migración, sino de confianza institucional, límites al poder ejecutivo y derechos civiles.
La simultaneidad de la crisis interna y la escalada retórica contra Irán plantea una pregunta incómoda: ¿puede un gobierno que enfrenta una rebelión cívica en casa erigirse como árbitro moral de la protesta en otros países?
Por ahora, las calles de Estados Unidos y las amenazas sobre Medio Oriente avanzan en direcciones opuestas, pero forman parte de un mismo escenario: el de un liderazgo que gobierna en tensión permanente, dentro y fuera de sus fronteras.
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