Proyecto de ley daría garantías a las trabajadoras sexuales y deberes a sus clientes
Ante la Secretaría General del Senado de la República fue radicado un proyecto de Ley que busca dignificar la labor de las trabajadoras sexuales en el país.
Este proyecto de Ley tiene como objetivo principal brindar a las trabajadoras sexuales las mismas garantías laborales que disfrutan los trabajadores en otros oficios. Esto incluye el derecho a cotizar a la pensión, recibir horas extras y contar en su ejercicio laboral con todas las protecciones contempladas en la ley.
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El evento de radicación del proyecto fue acompañado por activistas, miembros de fundaciones y trabajadoras sexuales que se unieron para respaldar esta iniciativa. La senadora Sandra Ramírez Lobo Silva, del partido Comunes, es la ponente del proyecto.
Sobre la importancia de este paso hacia la dignificación de la labor de las trabajadoras sexuales, Ramírez dijo que, “al igual que cualquier otro trabajador, quienes ejercen esta labor tienen derecho a ser tratados con dignidad y respeto”.
En su Artículo 16, el proyecto de ley establece obligaciones tanto para las trabajadoras sexuales como para los clientes que accedan a sus servicios.
Este proyecto de ley también busca garantizar la salud de las trabajadoras sexuales. En este sentido, propone que los clientes se sometan a controles médicos para demostrar que no tienen infecciones de transmisión sexual. Además, les exige el uso de preservativos, por lo que la negativa a utilizarlos constituirá una infracción al Código de Policía.
La Asociación Sindical de Trabajo Sexual avala el proyecto
Carolina Calle, presidenta de la Asociación Sindical de Trabajo Sexual, se mostró a favor de esta iniciativa y afirmó que es un paso importante en la protección social de las trabajadoras sexuales. “Los colombianos deben darse cuenta de que no somos unas voces aisladas; esto es el clamor de todo un movimiento”, subrayó.
Calle hizo énfasis en que el proyecto de ley no avala ni apoya prácticas relacionadas con la trata de personas ni la explotación laboral de menores de 18 años. Al respecto, dijo que “rechazamos cualquier tipo de actividad que viole los derechos fundamentales de las personas”.
La prostitución es un oficio mileniario, que muchas veces ha sido marginado y estigmatizado en la sociedad, lo que ha impedido que las trabajadoras sexuales gocen de los beneficios laborales y sociales que otros ciudadanos disfrutan en sus respectivos empleos.
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La prostitución en Colombia
Según el estudio “Trabajo sexual y pandemia de la COVID-19: salud sexual y mental de una muestra de trabajadoras sexuales de Colombia”, realizado por las profesoras Mayra Gómez Lugo y Paola Andrea Rebellón de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz con base en datos de ONUSIDA, en 2019 había aproximadamente 244.400 personas dedicadas al trabajo sexual.
En Bogotá esta cifra se traduce en aproximadamente 9 trabajadoras sexuales por cada 10.000 habitantes, según la Secretaría Distrital de la Mujer. La gran mayoría (96,5%) de estas trabajadoras sexuales son mujeres cisgénero, es decir, que se identifican con el sexo asignado al nacer. El 1,8% son mujeres transgénero.
Según el estudio de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, en Colombia el 86,9% de todas las trabajadoras sexuales son solteras y no tienen vivienda propia. El 50% pudo completar la educación básica y secundaria, pero no ha tenido acceso a educación superior. Asimismo, se reporta que el 60% son madres solteras que no ganan más de dos salarios mínimos legales vigentes al mes, lo que las expone a vivir en situación de pobreza.
El mismo estudio señala que estas trabajadoras sexuales enfrentan una serie de desafíos, incluyendo la falta de oportunidades académicas y laborales, un acceso desigual a la educación y la violación constante de sus derechos, incluyendo obstáculos para acceder a los servicios de salud.
Estas dificultades perpetúan la violencia de género, tanto física como psicológica. El estudio de la Konrad Lorenz señala también que más del 30% de las mujeres que se dedican al trabajo sexual en Colombia han sido víctimas de violencia física o sexual, que proviene de familiares, clientes, fuerzas de seguridad y personal de salud, según la investigación.
Este entorno hostil ha llevado a un aumento en los trastornos del estado de ánimo y otros problemas de salud mental, que han sido asociados con el ejercicio del trabajo sexual, señala la investigación realizada por la Fundación Universitaria Konrad Lorenz.
La investigación realizada tambien señala que el trabajo sexual incrementa el riesgo de consumo de sustancias psicoactivas y la prevalencia de infecciones de transmisión sexual, como el VIH.