Crecimiento económico: Reemplazo del empleo nacional con importaciones
El pasado 15 de diciembre, el ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, afirmó que la expectativa de crecimiento de la economía Colombia se ajustó al 9,7%, posicionándose como el mejor crecimiento económico en los últimos cien años en la historia del país. Aunque suena rimbombante el crecimiento del año, no se compadece de la realidad que padece la mayoría de empresas nacionales, quienes hoy sufren todavía la crisis, no solo derivada de la pandemia sino de la prolongada y fallida política económica del país.
Al comparar los resultados de los dos años anteriores, en 2020 la economía tuvo una contracción del 6,8%, que al restarlo con la cifra del 2021 (9,7%), da como resultado un crecimiento real de la economía de tan solo el 2,9%. Es decir, el crecimiento real del periodo de pandemia sumado a la recuperación de la economía resultó ser inferior en 0,4 puntos porcentuales en relación con el 2019, que fue del 3,3%. Adicionalmente, si se suma que la deuda externa alcanzó en septiembre de 2021 el 52,5% del PIB; que la balanza comercial a octubre registró un déficit de $12.391 millones de dólares; y una reducción de 19 billones de pesos en la inversión en comparación con los primeros 3 trimestres de 2019; los resultados evidencian la alta fragilidad de nuestra economía, más que un rebote de la economía en “V” como proyectaron algunos economistas.
Si bien es cierto que se ha logrado una incipiente recuperación, en el caso particular de las unidades productivas de menor tamaño los retos aún son enormes. Según datos del monitor Mipyme de Bogotá, las mipymes para noviembre de 2021 ya registraban un 99% de apertura, pero el 86% tenía una operación máxima del 80% sobre su capacidad productiva. Respecto a las principales razones de cierre de los negocios, la primera es la baja en ventas y ganancias, con el 15%; la segunda es la falta de liquidez con el 13% (Cámara de Comercio, octubre 2021) y con corte a agosto, según Confecámaras, 169.603 mipymes no pudieron renovar la matricula mercantil, cerca del 10% del total de empresas registradas antes de la pandemia a nivel nacional.
Frente a este panorama debe encontrarse una solución que tenga como aspecto principal la generación de fuentes de empleo y riqueza, de allí la relevancia de incluir a las mipymes como motor del desarrollo de la economía, pero especialmente se requiere que el país asuma la decisión de tener una política de reindustrialización. Por un lado, que permita a sectores manufactureros intensivos en mano de obra obtener rendimientos crecientes y aumentar su productividad acercándose a la frontera tecnológica que derive en una mayor generación de riqueza para la nación, y por otro lado, reactivando la capacidad de consumo de la ciudadanía hacia productos elaborados en el país, contrario a la política incentivada por los días sin IVA y la reducción unilateral de aranceles con países sin acuerdos comerciales, que han generado un incremento en las importaciones que se toman el mercado interno y desplazan a la producción nacional en categorías de productos como son las confecciones y el calzado.
Es justamente el sector industrial el que históricamente en crisis económicas ha generado la tan anhelada recuperación económica. Por ello los países desarrollados han colocado este sector en medio de su política económica, por ser un generador de círculos virtuosos, es decir: mayor inversión, mayor productividad, mayores salarios, mayor tamaño del mercado, mayor división del trabajo y mayor crecimiento. Los gremios económicos, pero especialmente los empresarios deben realizar una invitación para que la sociedad en su conjunto eleve un llamado al gobierno para que priorice una política industrial que genere una verdadera recuperación económica y estabilidad social y económica en el largo plazo.
Por: Asociación Colombiana de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi).