jueves, 7 de mayo de 2026
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Salud mental de mujeres jóvenes de bajos ingresos: la más afectada por las medidas contra el Covid-19

El nivel de ingresos, la ocupación, la edad y el género fueron determinantes en el impacto de la pandemia de COVID-19 en la salud mental.
Libro impacto de pandemia e salud mental

La Organización  Mundial  de  la  Salud  (OMS) define la salud mental  como  “un  estado  completo  de  bienestar  físico,  mental y social,  y  no  solo  la  ausencia  de  enfermedades”.

En días pasados, cuatro investigadores colombianos y uno de origen español publicaron el libro Impacto de la pandemia de COVID-19 en la salud mental en Colombia. Los análisis fueron realizados a partir de la base de datos del estudio PSY-COVID, una iniciativa científica internacional que busca evaluar el impacto psicosocial de la pandemia en 30 países. En Colombia, esta iniciativa contó con el apoyo del Colegio Colombiano de Psicólogos (COLPSIC) y de 25 entidades aliadas.

Con el apoyo de 11 coordinadores departamentales y 1.500 agentes de difusión, fueron encuestadas 18.061 personas en Colombia. Los participantes en el estudio respondieron una encuesta anónima en línea durante la primera cuarentena, es decir, del 20 de mayo al 20 de junio de 2020. Para el análisis, se tuvieron en cuenta las variables de género, nivel de ingresos, ocupación, nivel de estudios, grupo étnico, área de residencia, región y grupos de edad.

Los autores de la investigación son Juan P. Sanabria, doctor en Psicología de la Salud y del Deporte de la Universidad Autónoma de Barcelona (España); Bernardo Useche, PhD en Salud Pública de la Universidad de Texas; Pedro P. Ochoa, magíster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud de la Universidad de Almería (España); Diego F. Rojas, doctor en Epidemiología y Bioestadística de la Universidad CES (Colombia), y Antoni Sanz, doctor en Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona (España).

Alrededor de un tercio de los participantes presentó riesgo de depresión y ansiedad

El estudio confirmó el impacto negativo de la pandemia en la salud mental de la población. “En Colombia, existe evidencia de que la salud mental era precaria antes de la pandemia. […] este estudio indicó que, con respecto a la Encuesta Nacional de Salud Mental de 2015, hubo 2,5 a 2,8 veces más personas con riesgo de ansiedad y 1,5 a 1,9 veces más personas con riesgo de depresión en la primera ola del brote de Covid-19”, detalló el estudio.

En cuanto a los indicadores de salud mental, se encontró que el 35,0% de los participantes presentó riesgo de depresión, el 31,2% de somatización, el 29,2% de ansiedad y el 21,3% de soledad.

En cuanto a los indicadores de salud pública, alrededor de un tercio de los encuestados presentó una alta afectación en la adaptación a los cambios (37%) y en la capacidad de resistir posibles extensiones de las restricciones de movilidad más allá de unas pocas semanas (36%).

La confianza también se vio afectada con la pandemia. El 64,2% de los encuestados reportó tener poca o ninguna confianza en el gobierno nacional, porcentaje que se ubicó en el 48,5% en el caso del gobierno regional. Además, el 77% reportó tener poca o ninguna confianza en la población general.

Las expectativas frente al futuro tampoco fueron muy halagadoras. Un porcentaje considerable de los encuestados manifestó que percibe amenaza en la actividad laboral (63,3%), en el empleo (33,7%) y en los ingresos económicos (55,2%).

Mujeres jóvenes de bajos ingresos: las más afectadas

El estudio también encontró, en concordancia con investigaciones de la Organización Mundial de la Salud y de centros académicos alrededor del mundo, que la distribución desigual de recursos es “un factor estructural de alta afectación en la salud mental de la población”.

En general, “los grupos poblacionales más afectados por la pandemia fueron las personas de género no binario, sin estudios o con estudios bajos, con ingresos bajos, residentes en las regiones de Amazonas y Orinoquia, adultas jóvenes, pertenecientes a minorías étnicas y con ocupación de estudiantes”.

Los autores destacaron que, de toda la población colombiana, las mujeres jóvenes (entre 18 y 29 años) de bajos ingresos han sido las más afectadas y tienen más riesgo de enfrentar problemas mentales.

Recomendaciones

El estudio de Sanabria, Useche, Ochoa, Rojas y Sanz se propuso aportar información de calidad para la toma de decisiones gubernamentales basadas en evidencia.

Una de las principales recomendaciones al Gobierno nacional apunta a la necesidad de priorizar la salud mental en Colombia, lo cual, en su concepto, no ha ocurrido hasta ahora.

Además de fortalecer la política pública de salud mental en el país, los investigadores recomendaron implementar programas que promuevan las conductas individuales y colectivas que dan a lugar a medidas no farmacológicas, las cuales son claves para la mitigación y la supresión de la pandemia.

Asimismo, los investigadores recomendaron intervenir no solo las conductas individuales o colectivas, sino también los determinantes sociales que las propician. Según la Organización Mundial de la Salud, estos se refieren a “las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluido el sistema de salud. Esas circunstancias son el resultado de la distribución del dinero, el poder y los recursos a nivel mundial, nacional y local, que depende a su vez de las políticas adoptadas”.

En esta línea, llamaron a avanzar en la seguridad económica y alimentaria de la población, por considerarla un requisito indispensable para preservar la salud mental en tiempos de pandemia. Las personas interesadas en participar en una nueva fase del estudio pueden hacerlo en este enlace.

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