viernes, octubre 15, 2021
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Seguridad alimentaria en el centro occidente de Colombia: Antioquia II

Jorge Enrique Esguerra
Jorge Enrique Esguerra
Arquitecto, Magíster en historia y teoría de la arquitectura, Universidad Nacional de Colombia. Profesor durante 28 años en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, y miembro correspondiente de la Academia Caldense de Historia.

Antioquia: El desplazamiento forzado y la Independencia 

Expusimos en la anterior entrega algunas apreciaciones analíticas y de testigos sobre la trágica situación en que se encontraba la provincia de Antioquia al final de la Colonia. El inmenso desequilibrio entre la minería y la producción agropecuaria originó el enorme desplazamiento forzado que se conoce como “Colonización Antioqueña”, que ocupó en lo fundamental las tierras baldías del sur, correspondientes al Antiguo Caldas, y que coincidió con la gesta independentista que comenzó a destruir las trabas impuestas por la dominación española en la Nueva Granada. 

La inestabilidad social producida por la precaria sujeción a la tierra, base de la agricultura, solo subsistente en los cultivos de pancoger que dependían de la búsqueda de oro en los aluviones, produjo la movilidad poblacional característica de los antioqueños. Tras los errantes buscadores de oro o mazamorreros iban los llamados rescatantes, que introducían algunos productos artesanales a la provincia mediante la incipiente arriería, desde lejanos lugares y por terribles caminos a cambio del metal precioso. Porque la otra condición lamentable de Antioquia era su aislamiento geográfico, principalmente con el río Magdalena, la arteria vial nacional, por lo que el poblamiento se fue orientando en esta dirección, desde las tradicionales minas de occidente (Santa Fe de Antioquia) a tierras más fértiles y saludables del oriente (Valle de Aburrá y Rionegro). 

Al final de la Colonia ese poblamiento, que encontraba mejores condiciones, originaba un aumento de la población, mayores demandas de tierra, pero también concentración latifundista. Ese es el marco que originó el gran desplazamiento forzado hacia el sur, que comenzaba a adquirir dimensiones incontrolables y que obligaba a los gobernantes virreinales a tratar de solucionar a finales del siglo XVIII, mediante reformas tendientes a concentrar a los pobladores dispersos en colonias agrarias, a desconocer concesiones de tierras improductivas y a abrir caminos al río Magdalena, todo en beneficio del propósito fundamental de la Corona durante casi tres siglos: concentrar a la población dispersa en beneficio del abastecimiento minero y garantizar el recaudo Real. Es decir, reformar para que no cambiaran las condiciones del saqueo y el monopolio españoles, ya amenazadas por las sublevaciones de los comuneros.

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Circunstancias propias de la expoliación imperial española alentaban al criollismo a la búsqueda de la independencia política, militar y económica en los campos de batalla, y a los excluidos a la lucha por la seguridad alimentaria en las tierras despobladas y baldías de las vertientes montañosas. Por eso, las fechas de los dos acontecimientos coincidieron y se desarrollaron desde los inicios del siglo XIX, pero la lucha por la tierra fue la que predominó en el centro occidente de la Nueva Granada donde los colonos pioneros, movilizados primordialmente en forma espontánea, no encontraron minas sino tierras fértiles abonadas por milenios por las cenizas de los volcanes del macizo del Cumanday (hoy nevado del Ruiz). Las fundaciones de Sonsón (1800) y Abejorral (1811) respondieron a ese desplazamiento poblacional basado predominantemente en la agricultura, ya no en la minería, y fueron los centros desde los cuales la colonización del sur tuvo su principal inicial desarrollo. Fue un movimiento que, superando los controles directos de los gobernantes virreinales, abrió la frontera agraria y creó una red de mercados regionales, pero en gran medida fue dominado por la llamada colonización empresarial, en la que terratenientes rentistas, aprovechándose de la valorización que los colonos le daban a la tierra y utilizando medios espurios, se apropiaron de inmensos baldíos para oponerse al libre acceso a la tierra de los campesinos. Los conflictos agrarios fueron constantes y, como veremos en la próxima entrega, no se resolvieron con la instauración de la República.

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COC Sonson Abejorral
Mapa que muestra la localización de las fundaciones de Sonsón y Abejorral al inicio del siglo XIX. Se marcan los flujos poblacionales más importantes dirigidos a 
poblar el territorio baldío del sur de Antioquia.
Fuente: Elaboración propia.

Referencias:

LÓPEZ TORO, Álvaro (1979). Migración y cambio social en Antioquia. Medellín: Ediciones Hombre Nuevo.

PATIÑO MILLÁN, Beatriz (1988). “La provincia en el siglo XVIII”. En Historia de Antioquia. Director: Jorge Orlando Melo, Bogotá: Editorial Presencia, p. 69-90.

Jorge Enrique Esguerra
Jorge Enrique Esguerra
Arquitecto, Magíster en historia y teoría de la arquitectura, Universidad Nacional de Colombia. Profesor durante 28 años en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, y miembro correspondiente de la Academia Caldense de Historia.

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