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sábado, 9 de mayo de 2026
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Seguridad alimentaria en el centro occidente de Colombia: La República III

Jorge Enrique Esguerra, Columnista

Jorge Enrique Esguerra

Arquitecto, Magíster en historia y teoría de la arquitectura, Universidad Nacional de Colombia. Profesor durante 28 años en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, y miembro de número de la Academia Caldense de Historia.

Caucanos y tolimenses acaban de configurar la integración regional   

Según vimos en anteriores entregas, en la Colonia la comunicación entre las provincias de Antioquia y Cauca se hacía exclusivamente por el camino de Popayán, que transitaba por la margen izquierda del río Cauca y que comunicaba las zonas mineras de occidente. En la República la nueva ruta paralela, por la margen opuesta del río y transmontando las vertientes de la cordillera Central, comenzó a unir esas dos provincias a partir de 1843, ya que desde Medellín y Rionegro se podía llegar a Cali y Popayán por ese recién abierto camino, sin tener que pasar por la región aurífera del occidente. Era la senda de los nuevos mercados agropecuarios, la que señalaba un derrotero distinto en las relaciones sociales y productivas, y la que determinaría la nueva forma del poblamiento en el territorio que se reintegraba. Y señalábamos también que Manizales, integrada a esa nueva comunicación, se constituía en el eslabón que también lo hacía con el río Magdalena y el oriente del país.


La importancia regional de Manizales, en la segunda mitad del siglo XIX, la convirtió en el principal centro difusor de la colonización hacia las regiones del sur y del oriente, en las que los antioqueños entraron en interacción cultural con caucanos y tolimenses, respectivamente. El eje de dirección norte-sur del poblamiento continuó con el territorio otrora Quimbaya, y el de dirección occidente-oriente con la del norte del Tolima, después de traspasar el macizo del Cumanday (hoy volcán nevado del Ruiz). Con los mismos criterios que los empleados por los antioqueños, que prosiguieron su desplazamiento hacia el sur y oriente de Manizales en la segunda mitad del siglo XIX, caucanos y tolimenses también ocuparon baldíos de la región del Cauca medio. Los pioneros, en busca de una parcela para ponerla a producir en beneficio de su propia seguridad alimentaria, y los latifundistas para formar compañías de compraventa de tierras, aprovechándose de la valorización que los labriegos les habían agregado. Por eso, como continuación de los conflictos de tierras precedentes, prosiguió uno nuevo con la constitución de la Compañía Burila en la región del Quindío, que también desplazó colonos o los sometió a servidumbre. La desigualdad en los repartos de tierra continuó siendo la norma aquí y también en el norte del Tolima, en la que las mejores tierras quedaron en manos de terratenientes ganaderos, y las más apartadas de las laderas en posesión precaria de campesinos pobres y medios. 

La economía regional de la nueva frontera abierta continuaba sustentada en el autoconsumo local agropecuario, aunque la fertilidad de las tierras propiciaba la generación de excedentes que fueron siendo producto de intercambio regional mediante la arriería. Pero, al igual que el caso de Manizales, las antiguas rutas interregionales y con el río Magdalena activaron el mercadeo. Con la colonización del Quindío, el antiguo camino de este nombre, entre Ibagué y Cartago, se reactivó e incentivaron las fundaciones de Pereira (1863), Armenia (1889) y demás poblados que complementaron la integración regional, y desde un principio comenzaron a establecer un intercambio comercial entre la despensa agrícola del Valle del Cauca y el río Magdalena. Y todo el norte del Tolima, que en la Colonia también se había sustentado en la minería con Mariquita como centro, con sus relaciones con Manizales y su región se reactivó bajo los parámetros de la economía agraria. Allí también prosperaron nuevas fundaciones urbanas que hoy son importantes centros agropecuarios del Tolima y del oriente de Caldas.

COC Reintegracion Cauca Tolima
Mapa que muestra la completa integración regional del Centro occidente de Colombia, hacia la década de 1880, y la ubicación estratégica de Manizales.
Una nueva identidad cultural deviene de los Estados soberanos de Antioquia, Cauca y Tolima.  
Fuente: Elaboración propia

Entonces, completada la reintegración regional del centro occidente del país, después de casi cuatro siglos de haberla desintegrado la conquista castellana, a finales del siglo XIX estaban apenas establecidas las mínimas condiciones para sustentar la seguridad alimentaria de ese enorme territorio, aunque en medio de una enorme precariedad en toda la vida pública, especialmente en las comunicaciones y el transporte, que dificultosos caminos de herradura por una de las geografías más quebradas de Colombia lograban abrirla al resto del país. Es en esas condiciones que aparece el café en la región, el primer producto no extractivo que en forma exitosa y duradera logró conquistar los mercados internacionales. Ese es el tema de nuestras próximas entregas.

Referencias:

ESGUERRA LEONGÓMEZ, Jorge Enrique y SIERRA DE MEJÍA, Beatriz Helena (2018). Caminos y fundaciones. Eje Sonsón-Manizales. Manizales: Editorial Universidad Nacional de Colombia.


ESGUERRA LEONGÓMEZ, Jorge Enrique (2019). “El departamento de Caldas. La Independencia y la construcción de una red de mercados”. En Revista Impronta No. 17, Academia Caldense de Historia. Manizales: Manigraf Grupo Editorial.