miércoles, 18 de mayo de 2022
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Subienda sin ilusiones

Roberto Ramírez Ocampo, Columnista

Roberto Ramírez Ocampo

Directivo de Democracia y Modernización Ganadera (Demogan). Consultor de Empresas en comercio internacional.

Por cuenta de haber terminado mi primer cuento para niños, ¿De dónde va a salir el agua?, he visitado algunos municipios del territorio Yuma.

Les comento que mi cuento ha tenido una interesante aceptación. Pese a que un editor importante me había pronosticado que los primeros 200 se venderían en un año, el resultado ha sido diferente, pues hace apenas cuatro semanas salió la primera impresión y ya la vendí. Ahora voy para la segunda, de 1.000 ejemplares. Vamos a ver si cumplo con mi sueño de llegarle al 10% de los pescadores del río.

Ahora, vamos a las visitas. Asistí a muchas reuniones en la zona. Sin embargo, como mis lectores saben, son los pescadores mi gran preocupación, así que me concentraré en la subienda.



Cada ciénaga del río es una fuente de historias. Llegué a la “Charca de Guarinocito” y me dediqué a dialogar con los pescadores, intentando dejarles alguna esperanza. No sé si lo logré, pues “una golondrina no hace verano”, pero les dejé algunos de mis libros, que hablan precisamente de los niños de los pescadores. Esto lo he podido hacer gracias a las donaciones de más de 16 personas que me han ayudado para llevar el mensaje de sostenibilidad del río, que yo prefiero llamar de permanencia de nuestras aguas frescas (idea que me dio mi hijo, Patricio).

La ciénaga tiene 100 pescadores; la conectividad con el río se había colmatado y ellos mismos, entendiendo el daño, abrieron para poder continuar pescando. Las tallas me parecieron pequeñas, pues en una sarta de pescado el tamaño promedio es de 20 centímetros, cuando en el pasado la media era de 38 centímetros.

Me dieron dos datos del área de la ciénaga: “El Padrino”, líder de la ciénaga, me dijo que eran 73 hectáreas, mientras que los datos de las autoridades son de 150 hectáreas… ¿el doble? Sin estadísticas no vamos para ninguna parte.

Hace apenas cuatro años, la doctora Marta Gualdrón me invitó a una reunión con pescadores en Barranca y sus capturas tenían tallas de 25 centímetros. Sus ingresos en subienda llegaban a los $2 millones y, por fuera de ella, a $300.000.

Si permitimos que la ilusión se vaya de estas gentes de río, es probable que el río también se apague. Creo que repetir propuestas pasadas tiene sentido, ya que poco o nada se hace. Insisto en que la AUNAP, sin presupuesto, es la única que se preocupa por ellos.

Este mensaje se lo escribo a los candidatos, sin importar su filiación política, pues las personas que amamos los ríos sabemos que cuidarlos mejora el patrimonio ambiental de un país que lo ha venido perdiendo; es darles ilusiones a más de 200.000 pescadores de nuestros litorales y ríos; es pedirles que cuidemos nuestras aguas. Si lo hacemos, permanece nuestra seguridad alimentaria, nuestras vidas, nuestra soberanía, nuestro futuro.

Cuidar ríos y litorales es generar un millón de empleos nuevos. Esto exige sembrar árboles, construir PTAR en cada pueblo de los ríos con modelos ambientales que el fundador de HUMEDALES, Mauricio Valderrama, ya tiene funcionando en algunos municipios. Esas PTAR son económicas, generan empleos y mejoran la calidad de las aguas. También es desarrollar modelos modulares de acueductos para que los habitantes de los pueblos tengan agua potable, es graduar a los pescadores como guardianes de los ríos y reconocerles un estipendio decente durante al menos dos años, para que no pesquen y que las migraciones de pescados vuelvan a colmar nuestras charcas, ciénagas, espejos de aguas y quebradas, y que la profesión de pescador sea digna como siempre lo fue.

¡¡¡Devolvámosles las ilusiones a los pescadores!!!