En Suramérica, la cantidad de personas con hambre aumentó un 36% en un año

El estado nutricional y alimentario en la región de América Latina y el Caribe no solo es preocupante, sino que se viene agravando. Esto reveló un reciente informe, titulado América Latina y el Caribe – Panorama regional de la seguridad alimentaria y nutricional 2021: estadísticas y tendencias, y publicado en los primeros días de diciembre por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa Mundial de Alimentos para América Latina y el Caribe (WFP) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia para América Latina y el Caribe (UNICEF).
El informe está dividido en tres capítulos. El primero analiza la subalimentación y la inseguridad alimentaria moderada o grave. El segundo se concentra en la malnutrición y el tercero se centra en tres metas nutricionales globales: la obesidad en adultos, la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y el bajo peso al nacer.
En 2020, 33,7 millones de suramericanos estuvieron subalimentados
El primer capítulo del informe, que analiza la subalimentación y la seguridad alimentaria y nutricional, encontró que los niveles de hambre e inseguridad alimentaria han aumentado en la región de Latinoamérica y el Caribe desde 2015. Con ello, la región se ha alejado del cumplimiento de la meta 2.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que busca poner fin al hambre y lograr la seguridad alimentaria.
La FAO determina que “la subalimentación o hambre crónica es la incapacidad de las personas para consumir alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de energía alimentaria”. El informé halló que, en 2020, 59,7 millones de personas en la región estaban subalimentadas, de los cuales 33,7 millones corresponden a Suramérica, 19 millones a Mesoamérica y 7 millones al Caribe. Entre 2019 y 2020, la población que vivía con hambre en la región creció en 13,8 millones de personas, lo cual representa un aumento del 30%.
En el caso de Suramérica, el número de personas que sufre de hambre “aumentó en 18 millones entre 2014 y 2020. La mitad de este incremento (9 millones), sin embargo, se dio entre 2019 y 2020, en el contexto de la pandemia de COVID-19. En otras palabras, la cantidad de personas que padecen hambre creció en un 36% en apenas un año”, resaltó el informe.
En cuanto a la inseguridad alimentaria moderada o grave, que estima la proporción de la población que enfrenta obstáculos moderados o severos para obtener suficiente alimento a lo largo de un año, el informe evidenció que “afectó al 40,9% de la población de América Latina y el Caribe, bastante por sobre el promedio mundial (30,4%)”. Entre 2014 y 2020, la inseguridad alimentaria moderada o grave aumentó en 16 puntos porcentuales, pero, de este aumento, más de la mitad (9 puntos porcentuales) correspondió al año pasado.
En concreto, el informe encontró que, durante 2020, 267 millones de personas padecieron inseguridad alimentaria moderada o grave en América Latina y el Caribe, es decir, 60,2 millones más que en 2019.
La inseguridad alimentaria moderada o grave afectó en mayor proporción a las mujeres. El 41,8% de ellas la sufrió en algún grado, porcentaje que cae al 32,2% en el caso de ellos. Más grave aún, la disparidad ha venido creciendo. Mientras se situó en 4,1% en 2014, aumentó a 6,4% en 2019, y a 9,6% en 2020.
En el caso concreto de Sudamérica, 112,2 millones de personas padecieron inseguridad alimentaria moderada y 55,6 millones de personas sufrieron inseguridad alimentaria grave.
Desnutrición y sobrepeso afectan a Latinoamérica y el Caribe
En informe analizó la malnutrición en la región de América Latina y el Caribe, a partir de cuatro indicadores globales de nutrición: retraso en el crecimiento, emaciación o desnutrición aguda, anemia (afección causada por la insuficiencia de glóbulos rojos sanos para transportar un nivel adecuado de oxígeno a los tejidos del cuerpo) en mujeres en edad reproductiva y sobrepeso en niños y niñas menores de 5 años.
“El retraso en el crecimiento indica una talla baja para la edad y refleja los efectos de la malnutrición crónica sobre el crecimiento infantil, con consecuencias negativas para la salud y el desarrollo”, explicó el informe.
Al respecto, se encontró que, si bien en los últimos veinte años se ha logrado una reducción del 37% (-6,7 puntos porcentuales) en la prevalencia del retraso en el crecimiento en niños y niñas menores de 5 años, el ritmo de decrecimiento se ha desacelerado y esta situación aún afecta al 11,3%. Con ello, se ha aplazado el cumplimento de la meta 2.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que busca reducir el retraso en el crecimiento en menores de 5 años en un 50% para 2030.
En cuanto a la emaciación o desnutrición aguda en niños y niñas menores de 5 años y la anemia en mujeres en edad reproductiva, los resultados de la región son significativamente mejores que los del promedio mundial.
En el caso de la emaciación o desnutrición aguda en niños y niñas menores de 5 años, se encontró que la prevalencia fue de 1,3% en 2020, una cifra significativamente inferior al promedio mundial (6,7%).
En lo que respecta a la prevalencia de la anemia en mujeres en edad reproductiva, es decir, entre los 15 y los 49 años, se encontró que la prevalencia fue del 17,2% en 2019, un porcentaje alto pero bastante menor que el promedio mundial (30%). De acuerdo con el informe, “todos los países en la región, salvo Uruguay, lograron reducir la prevalencia de la anemia en mujeres en edad reproductiva, entre 2000 y 2019”.
Una situación distinta vive la región en relación con el sobrepeso en niños y niñas menores de 5 años. En 2020, afectó al 7,5% de esta población, “una prevalencia de casi 2 puntos porcentuales superior al promedio mundial [5,7%] y en aumento sostenido durante los últimos 20 años”.
Mientras en Mesoamérica este indicador viene descendiendo desde 2010, en Suramérica y el Caribe ha venido aumentando en los últimos veinte años. Como resultado de esto, Sudamérica presenta la prevalencia más alta de niños y niñas menores de 5 años con sobrepeso (8,2%), seguido por el Caribe (6,6%) y por Mesoamérica (6,3%).
Mayor obesidad, más lactancia materna y bajo peso al nacer sin grandes avances
En el tercer y último capítulo del informe, se evaluaron los avances frente a tres metas nutricionales globales respaldadas por la Asamblea Mundial de la Salud (OMS): la obesidad en adultos, la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y el bajo peso al nacer.
No obstante, para estos indicadores se cuenta con información desactualizada, que no permite conocer su prevalencia actual en la región.
Según registró el informe, “en 2016, la obesidad en adultos (mayor o igual a 18 años) afectó al 24,2% de la población en América Latina y el Caribe, cifra bastante superior al promedio mundial (13,1%)”. Esta prevalencia, de por sí preocupante, ha venido agravándose entre 2000 y 2016 en todos los países de la región.
Las cifras relativas a la tasa de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, especialmente las de Suramérica, están aún más desactualizadas. Según la última información disponible para el conjunto de la región, “en 2012, la tasa de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida fue de 33,4% en América Latina y el Caribe”. En Suramérica, específicamente, este porcentaje fue mayor, al ubicarse en 41,9%.
Por último, el informe registró la prevalencia del bajo peso al nacer o insuficiencia ponderal en América Latina y el Caribe. En 2015, año para el que se tienen los últimos registros, la prevalencia fue de 8,7%, un porcentaje significativamente inferior al promedio mundial, que es de 14,6%. No obstante, preocupa que no se registraron grandes variaciones entre los años 2000 y 2015.
Puede consultar el informe completo en este enlace.