TLC con Emiratos Árabes Unidos, ¿uno más que se suma a la lista?
Las negociaciones entre Emiratos Árabes Unidos y Colombia para la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) ya empezaron. Estas se dan en un contexto de balanza comercial superavitaria con este país asiático, ya que nuestro país exportó USD $162 millones e importó USD $53,6 millones en 2021.
A pesar de que las exportaciones colombianas son mayores a las importaciones en esta relación comercial, los analistas consultados aseguraron que el reto que se tiene con esta negociación es lograr que Colombia exporte bienes con mayor valor agregado, dado que, por ejemplo, los tres productos que encabezaron la lista de envíos fueron Oro (USD $96.334.373); Café sin tostar ni descafeinar (USD $5.613.332) y Carne bovina (USD $2.783.787), según los datos de la plataforma MARO, de Colombia Productiva, una entidad adscrita al Ministerio de Comercio.
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Teniendo en cuenta este contexto, Más Colombia consultó a tres especialistas sobre las posibles implicaciones que traería consigo la firma de un Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Emiratos Árabes Unidos.
Las posibles ventajas que traería este TLC
Clara Inés Pardo, profesora de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, aseguró que, en un Tratado de Libre Comercio con los Emiratos Árabes Unidos, se podría aprovechar que dicho país asiático tiene limitaciones productivas ligadas a sus difíciles condiciones climáticas y geográficas.
Asimismo, la docente de la Universidad del Rosario destacó el alto poder adquisitivo de los Emiratos Árabes Unidos —según datosmacro.com, el ingreso per cápita fue de 33.850 de euros (USD $ 37.2015) en 2020— y el gusto de muchos de sus habitantes por los productos sofisticados. Según Pardo, Colombia podría aprovechar esto para posicionar y comercializar a un mejor precio los productos colombianos.
Con esta visión coincide Julio César Botero, docente investigador en comercio y cadenas globales de valor de la Facultad de Agronegocios y Comercio de Lincoln University en Nueva Zelanda, quien agregó que “ambas economías se complementan. Colombia puede llegar a ser un proveedor estratégico en materia de alimentos, tanto crudos como procesados, flores y textiles. Una industria que puede llegar a ser muy interesante de explorar en los Emiratos Árabes Unidos son las joyas, oro, esmeraldas y otras piedras preciosas”.
Botero destacó que nuestro país podría aprender sobre la industria petrolera y explorar proyectos conjuntos de energía, no solo a partir de los hidrocarburos sino también de energías limpias. Asimismo, señaló que “el turismo es un sector en el que ambas economías pueden trabajar de manera conjunta. Por ejemplo, pensar en vuelos directos a Bogotá, Medellín o Cartagena, entre otros destinos. Por último, los servicios financieros son un elemento que de seguro van a desarrollar los Emiratos Árabes Unidos en Colombia”.
Para el investigador, este es un momento favorable para hacer negocios con el mundo árabe, dados los altos costos del petróleo en el mundo. “Esta es una oportunidad única para que Colombia estreche sus relaciones comerciales con la región”, aseguró.
María Alejandra Osorio, directora de la Asociación de las Micro, Pequeñas y Medianas empresas (ACOPI) Bogotá – Cundinamarca, se mostró menos optimista. Para ella, los Tratados de Libre Comercio no han resultado beneficiosos para el país, por lo que se debe revisar con lupa la conveniencia de firmar otros adicionales.
Las posibles desventajas que traería este TLC
Al preguntarles por los retos que traería este TLC, Pardo señaló que es posible que el mercado nacional “no responda al nivel tecnológico y de innovación que maneja ese país en materia de requerimientos de productos y servicios y que no se alcance un intercambio comercial gana – gana, que garantice productos colombianos con un mayor valor agregado vendidos a Emiratos Árabes Unidos”.
Según la docente del Rosario, Colombia tendría que revisar la capacidad de sus cadenas productivas para sofisticar los productos, de acuerdo con los requerimientos de Emiratos Árabes Unidos. De no poder responder a la demanda de productos del país asiático, se podría generar una brecha comercial entre las importaciones y las exportaciones, que desfavorecería la balanza comercial, afirmó Pardo.
En este punto, Botero dijo que se le debe poner lupa a la manera como se ponga en marcha el TLC, para que su ejecución sea en pro de la economía nacional. “En los contras podemos incluir los problemas de un TLC que no se administre de manera adecuada y que no se aprovechen las oportunidades de desarrollar la industria local, sino que se sigan fomentando únicamente las importaciones”.
Para Osorio, es necesario analizar en detalle cómo se encuentra la industria nacional para competir, pues la realidad actual muestra que la gran mayoría de las actividades industriales están aumentando sus importaciones año tras año.
El TLC con Emiratos Árabes Unidos, sería el número 18 de Colombia
De firmar el TLC con Emiratos Árabes Unidos, Colombia completaría 18 acuerdos comerciales. Para Botero, este alto número de acuerdos muestra que, “hasta el momento, Colombia no ha sabido aprovechar las oportunidades derivadas de los TLC con otros países. Eso lo podemos comprobar al revisar la balanza comercial colombiana, pues cada vez el déficit es mayor. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la balanza comercial colombiana tuvo un déficit de US$15.424 millones en 2021. Eso no es sostenible”.
En efecto, Colombia ha registrado una balanza comercial negativa desde el año 2014, de manera que el 2021 fue el octavo año consecutivo con este resultado comercial. En estos ocho años, el déficit acumulado de balanza comercial asciende a USD $82.219 millones, de acuerdo con datos del DANE.
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Botero agregó que la balanza comercial de Colombia es deficitaria debido a que los otros países han aprovechado mejor que nuestro país los TLC. En su concepto, “las empresas del exterior han tenido una gran acogida en el mercado colombiano, pero son muy pocas las empresas colombianas que se han aventurado a destinos internacionales. Es una tendencia que tiene que cambiar. Hay que motivar a los empresarios a que utilicen estos acuerdos para hacer negocios en el exterior”.
Un punto de vista distinto tiene Osorio, quien considera que el déficit de balanza comercial no se debe a falta de empuje o sagacidad de las empresas, sino a que el país carece de una política industrial que fortalezca e impulse a los sectores claves de la economía, como sí lo han hecho otros países de mayor nivel de desarrollo, quienes han creado andamiajes institucionales fuertes que reducen el costo país y, por tanto, otorgan mayor competitividad a sus industrias.
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Para Pardo, los malos resultados que ha tenido Colombia con los TLC se deben a varias razones, entre las que se destacan que nuestro país comercializa principalmente productos con escaso valor agregado y baja complejidad tecnológica, como son los commodities (por ejemplo, carbón, petróleo y productos agrícolas). De acuerdo con la académica, se debe analizar cuáles son los sectores que están realmente preparados para comercializar sus productos en un mercado como el de los Emiratos Árabes, ya que esto “implica que el sector productivo genere procesos innovadores, que agreguen valor, cumplan estándares internacionales y sean atractivos para el mercado, de acuerdo con la focalización o los consumidores a los que se quiera llegar”, agregó.
Sobre este punto, la directora de ACOPI Bogotá – Cundinamarca señaló que, para surgir, los procesos de innovación y de apropiación de tecnologías requieren ir a la par con el desarrollo de las fuerzas productivas. Al respecto, explicó que, a mayor fomento de la industria manufacturera nacional, mayor será la necesidad que tienen las empresas, universidades, centros de investigación y el mismo Estado de invertir en estos rubros y, con ello, en aplicaciones concretas para el sector productivo.
Los TLC y la industria nacional
La firma de los TLC ha sido asociada a la destrucción de la industria local, pues el sector productivo colombiano tiene dificultades a la hora de competir con los productos extranjeros.
Para Pardo, “cuando se firman TLC es importante revisar las capacidades y competencias diferenciadas por sectores productivos y tamaño de empresa, [para] establecer qué sectores o empresas requieren de fortalecimiento empresarial o mejora de cadenas productivas que permitan competir con los productos internacionales, ya sea en el mercado local o internacional. Por ello, es importante analizar con la firma de los TLC los posibles impactos y generar planes o programas para no destruir el sector empresarial sino más bien fortalecerlo”, dijo Pardo.
Por su parte, Botero enfatizó en las dificultades de las pequeñas y medianas empresas para competir en el marco de los TLC. “La destrucción de industrias locales se debe a la llegada de negocios más competitivos. Con los TLC pueden llegar empresas que ofrecen productos de mejor calidad a precios más favorables. Los consumidores no lo dudan, prefieren la alternativa extranjera. De esa manera, las pequeñas y medianas empresas locales que no logran competir, eventualmente se ven forzadas a salir del mercado”, señaló.
Osorio coincide parcialmente con el punto de vista de Botero. Para la directora de ACOPI Bogotá – Cundinamarca, las empresas colombianas —especialmente las micro, pequeñas y medianas— suelen tener dificultades para innovar, generar eficiencias y agregar valor a sus productos. Al tener que competir con productos más sofisticados y muchas veces más baratos, producidos por empresas extranjeras que son innovadoras, operan con economías de escala y muchas veces están fuertemente subsidiadas por el Estado, quedan en desventaja y pierden participación en el mercado.
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