Transporte público gratuito, una tendencia global que se acerca a Bogotá
Con 800.000 personas ganando menos de $6.000 al día y 3 millones con ingresos inferiores a $16.000, es urgente plantearse si es posible y necesario avanzar hacia el transporte público gratuito en Bogotá.
Según cifras del DANE, en Bogotá el 32% de la población come menos de tres comidas al día y el 78,5% de los hogares urbanos lucha por cubrir los gastos mínimos. Ante este panorama, el transporte público se ha convertido en una carga insoportable para muchos.
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El alto costo del transporte público
Para entender la magnitud del problema, es necesario analizar los costos asociados al Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) en Bogotá. Según datos de Confidencial Colombia, en 2023, los costos de operación del SITP ascienden a 100 mil millones de pesos al mes.
De acuerdo con los datos publicados por bogotacomovamos.org, el 54% de esto proviene de aportes estatales del Distrito y del gobierno nacional, mientras que el 46% restante proviene de lo que pagan los usuarios.
El TransMilenio, una de las principales redes de transporte en la ciudad, actualmente tiene un costo de operación de $5,4 billones de pesos al año. De estos, más de la mitad, $2,9 billones de pesos, provienen del Fondo de Estabilización Tarifaria (FET). Por su parte, los usuarios aportan $2,5 billones de pesos.
De acuerdo con bogotacomovamos.org, aunque el FET fue concebido para asegurar el funcionamiento adecuado del transporte público, su crecimiento exponencial amenaza la sostenibilidad del sistema.
La propuesta del pasaje cero
Algunos candidatos a la Alcaldía de Bogotá han planteado la necesidad de reducir el costo del transporte público en Bogotá o incluso de implementar una política de transporte público gratuito.
El primero de ellos fue Jorge Enrique Robledo, quien propuso implementar de manera gradual el “pasaje cero”, como una estrategia para aliviar los gastos de los hogares tras años de pandemia y fuerte inflación, para garantizar un acceso equitativo al transporte público en la ciudad y para mejorar la productividad de la ciudad.
La propuesta de Robledo señala que, en el 2024, se buscaría un aporte del Gobierno nacional de $0, mientras que los usuarios pagarían $2.950 para TransMilenio y $2.750 para el SITP. Esto se acompañaría de una congelación de tarifas mientras se realizan estudios, planificación y gestión política.
Para el 2025, el candidato planteó un aporte del Gobierno de $2,5 billones y reducir a $2.000 la tarifa que se cobra al usuario. En el 2026, el Gobierno aportaría $2,9 millones, con una tarifa de usuario de $1.000. Finalmente, en el 2027, se espera un aporte de $3 billones por parte del Gobierno y que comience el pasaje gratuito para los usuarios.
Para garantizar la sostenibilidad de esta propuesta, planteó diversas fuentes de financiación: mayores aportes del gobierno nacional; mayor explotación comercial de TransMilenio SA, que incluya publicidad pagada en buses y estaciones, así como incrementar las tarifas para las empresas que deseen tener su nombre en las estaciones; optimizar los costos de operación pública, conocida como “La Rolita”, y nuevas fuentes centradas en captura de valor del suelo en áreas cercanas a las estaciones.
A raíz de esta propuesta, el presidente Gustavo Petro propuso subsidiar el costo del transporte público a través de una cuota mensual en la factura de la electricidad, distribuyendo el gasto según estratos. Esta propuesta beneficiaría a los hogares más vulnerables, pero les significaría un gasto más al resto de colombianos, sin importar que no utilicen el servicio.
Por otra parte, el candidato Diego Molano propuso que el TransMilenio sea gratis el fin de semana para premiar a los pasajeros que paguen su pasaje entre semana y no se cuelen, para lo que plantea utilizar un sistema de acumulación de puntos.
Mientras tanto, Carlos Fernando Galán propuso congelar la tarifa del pasaje de TransMilenio para 2024, lo que les ahorraría a los usuarios un costo de aproximadamente $300. A su vez, propuso implementar tarifas diferenciales para personas vulnerables y para estudiantes.
El transporte público gratuito no es nuevo
En un mundo donde la movilidad urbana y la lucha contra el cambio climático se han convertido en temas cruciales, el transporte público gratuito está ganando terreno en ciudades de todo el mundo.
Desde pequeños municipios como Tallinn (Estonia) hasta países enteros como Luxemburgo, se está planteando la posibilidad de eliminar las tarifas de transporte para mejorar el acceso a toda la población, reducir las emisiones y aliviar la presión sobre los hogares de bajos ingresos.
Transporte público gratuito en Estados Unidos: un cambio en marcha
En Estados Unidos, varias ciudades, incluyendo Kansas City, Raleigh, Richmond, y Boston, están experimentando con la eliminación de tarifas en sus sistemas de transporte público. Esta medida ha demostrado aumentar el número de usuarios, aliviar la carga económica de las personas con bajos ingresos y reducir los tiempos de embarque.
Según declaraciones a CNN de Michelle Wuk, la alcaldesa de Boston, en esta ciudad el número de usuarios en rutas gratuitas aumentó significativamente (35%) entre 2021 y 2022, al tiempo que el 26% de los pasajeros de estas rutas se ahorraron un poco más de USD $20 al mes y los tiempos de embarque se redujeron entre 6% y 23%.
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Europa a la vanguardia
En Europa la tendencia hacia el transporte público gratuito es aún más marcada. Según Peter Yeung, periodista de BBC News, países como Luxemburgo han eliminado las tarifas de transporte en todo el territorio, y otros, como Alemania, están implementando descuentos significativos para fomentar el uso del transporte público.
Según el diario Deutsche Welle (DW), en Luxemburgo el transporte público gratuito se aplica no solo a los residentes, sino también a los turistas. Esto ha ayudado a aliviar la congestión, reducir las emisiones de carbono y mejorar la movilidad en una nación que depende en gran medida de trabajadores que cruzan fronteras.
Grandes ciudades: ¿pueden adaptarse al modelo gratuito?
La implementación del transporte público gratuito en grandes ciudades como París o Londres es un desafío mayor debido a las diferencias en la financiación y la infraestructura, afirma Charles-Éric Lemaignen, vicepresidente del Organismo Nacional de Transportes francés (GART).
La eliminación de tarifas de transporte público es una tendencia global que busca abordar los desafíos de movilidad y sostenibilidad. Si bien la implementación en grandes ciudades implica mayores retos, la gratuidad del transporte público puede ser una solución sostenible y equitativa para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
La discusión sigue abierta y el camino hacia un sistema de transporte público completamente gratuito está por definirse en muchas partes del mundo. A medida que las ciudades buscan recuperarse de la pandemia, abordar la crisis climática, reducir las desigualdades y aumentar la productividad, el transporte público gratuito podría ser un cambio transformador en la forma en que nos movemos por nuestras ciudades.
En última instancia, como destaca Audrey Pulvar, adjunta a la alcaldesa de París, “no es un error ser el primero en intentarlo”. La implementación del transporte público gratuito puede ser un desafío, pero los beneficios potenciales para la sociedad y el medio ambiente son significativos.