Una carta de amor
Marta Isabel González
Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.
Este artículo es una carta de amor, pero no de amor romántico. De esas hay muchas y sería muy difícil escribir algo que resaltara entre tantas. Es una carta de amor para Alci. Alcira Valencia Santos es la mamá de una amiga de toda la vida, de esas que uno sabe que no va a perder nunca aunque a veces nos perdamos, aunque dejemos de hablar, porque más que amigas nos hemos ido convirtiendo en hermanas y la familia es para siempre.
Alci es una mamá de esas consentidoras, risueñas y al mismo tiempo fuertes. Aunque es costeña, creo que tantos años en Medellín han hecho que algo de esta tierra se le haya colado en las venas y haya ido dándole un aire de matrona antioqueña, de esas de las que todos hemos oído hablar en las historias de los abuelos.
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Hace unos días, Alci fue sometida a una operación en el cerebro y mis amigas y yo, aunque de lejos, hemos estado pendientes de sus avances y de su estado de ánimo a través de fotos y videos que nos mandan. Empiezo entonces, sin más preámbulo, mi carta de amor, y la publico como columna para pedirles a todos los que la lean que se unan a pedir por ella y por todos los que lo necesiten. Al fin y al cabo, creo que todos tenemos una Alci en nuestras vidas.
Alci, empiezo diciendo lo que tú ya sabes pero que tal vez en este momento no sientas: eres un toro, qué fuerza la que tiene tu espíritu y tu cuerpo, convéncete de eso, no lo dudes ni un segundo.
Sé que ahora es difícil para ti comunicarte, sé que a veces no te salen las palabras, pero no te preocupes porque tus ojos hablan por ti. Los vemos en fotos, en videos y no hay que esperar a saber qué dice el médico porque en ellos se desborda la vida y la alegría que siempre te ha invadido.
Alci, déjate mimar, ya es justo que te toque a ti. No te voy a decir que te goces la recuperación de la cirugía porque me imagino que es difícil, pero úsala como excusa para que te devolvamos el amor que siempre has dado. Recibe besos, abrazos y mimos en exceso y no te preocupes por devolverlos; ya has dado más amor que la mayoría de nosotros.
En este momento, el mundo gira en torno a ti y te has ganado de sobra el derecho de que así sea. En un tiempo, que tal vez hoy pase lento pero que pronto será un recuerdo, esa fuerza de toro que tienes en el corazón va a alcanzar cada rincón de tu cuerpo y vas a estar por ahí alegando en costeño y riéndote en paisa.
Te quiero, Alci. Nos vemos pronto.