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jueves, 16 de abril de 2026
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¿Viene el Armagedón?

Guillermo Guevara Pardo, Columnista, Guillermo Guevara

Guillermo Guevara Pardo

Licenciado en Ciencias de la Educación (especialidad biología) de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, odontólogo de la Universidad Nacional de Colombia y divulgador científico.

En el muy surrealista Apocalipsis el Armagedón se interpreta como un escenario del fin del
mundo; la palabra fue título de una película de ciencia ficción donde la NASA envía un
grupo de astronautas a un gran asteroide que amenaza la Tierra, con la misión de
destruirlo usando una bomba nuclear.

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Nuestro planeta desaparecerá dentro de miles de millones de años cuando el Sol se
convierta en una gigante roja, pero antes de ese inexorable momento seguirá siendo
amenazado por la posibilidad de un choque contra otro cuerpo que venga del espacio.

Los asteroides son rocas celestes más pequeñas que un planeta enano (como Plutón) pero
mayores que un meteorito; se ubican principalmente entre las órbitas de Marte y Júpiter
formando el llamado cinturón de asteroides, girando alrededor del Sol.
La palabra asteroide fue acuñada en 1802 por el astrónomo y músico germano-británico
William Herschel, quien además descubrió el planeta Urano, la radiación infrarroja y las
lunas de Saturno, Encélado y Mimas.

Algunas de esas rocas siderales se cruzan con la órbita de la Tierra con la posibilidad de
chocar contra nuestro planeta y causar daños de pequeña magnitud o extinciones
catastróficas, como la que llevó a la desaparición de los dinosaurios hace unos 65 millones
de años.

El 27 de diciembre de 2024 se descubrió uno de tales objetos identificado, por ahora,
como 2024YR4, de unos 40 a 90 metros de longitud y al que se le ha calculado una
probabilidad de 2% de chocar contra la Tierra el 22 de diciembre de 2032.
La peligrosa piedra fue detectada por los telescopios ATLAS (Sistema de Última Alerta de
Impacto de Asteroides) desde Chile. Cuando se logre establecer con mayor precisión su
órbita se le asignará un nombre más digerible.

Entre los posibles escenarios de este Armagedón está el norte de Suramérica, es decir,
podría impactar en territorio colombiano. El riesgo de choque de un asteroide contra la
Tierra se cuantifica con la escala de riesgo de impacto de Torino, establecida en 1999, y
que va de cero a diez, donde cero significa una probabilidad de colisión nula y diez
establece un choque seguro con graves consecuencias para el planeta y la civilización.
Por ahora 2024YR4 tiene un valor de nivel 3, lo que significa “un encuentro que merece la
atención de los astrónomos”; de producirse la colisión, causaría una “destrucción
localizada”, pero grave para el punto de impacto.


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Volverá a pasar cerca de la Tierra en 2028, cuatro años antes del posible choque.
Seguramente la probabilidad de impacto se reducirá a casi cero en la medida que se
conozcan mejor su órbita y otros parámetros, como la velocidad a la que viaja.

Astrónomos de todo el mundo buscan el asteroide en imágenes tomadas en 2021 o 2016
para calcular mejor su órbita y no tener que esperar hasta que esté más cerca de
nosotros.

La Agencia Espacial Europea planea lanzar en 2028 la sonda RAMSES para estudiar el
asteroide Apofis que pasará cerca de la Tierra en 2029, pero es posible que cambie de
objetivo para que sobrevuele 2024YR4 o lance otra hacia la roca que nos amenaza.
Si resulta que el asteroide representa un peligro real para nuestro hogar, las agencias
espaciales del mundo deberán unir esfuerzos para planear una medida de protección, que
seguramente no será el bombazo nuclear, sino algo parecido a algún tipo de impacto que
lo desvíe de su órbita, como ya se probó exitosamente con la misión DART y el pequeño
asteroide Dimorphos en septiembre de 2022.

Todo un cúmulo de conocimientos astronómicos se emplearán para solucionar una
amenaza que llega desde el cielo, que definitivamente no es el Armagedón apocalíptico.