¿Vulnerable yo?

Marta Isabel González
Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.
Vulnerable: Indefenso, frágil, débil. El cliché: empezar a escribir sobre algo buscando su definición en el diccionario o leyendo sus sinónimos. Lo malo: todos los sinónimos tienen una connotación negativa (al menos para mí) y hoy entendí, por primera vez, que en esta vida no tengo más remedio que ser vulnerable durante cada uno de los segundos que dure mi fugaz existencia en este mundo.
Nota mental 1: ¿Estoy condenada a vivir con un defecto imposible de corregir? Lo bueno: hoy aprendí algo. Todo, absolutamente todo lo que nos pasa en la vida se ve diferente a los ojos de otra persona. Lo malo puede no ser tan malo y lo bueno puede no ser tan bueno.
Nota mental 2: tal vez, a los ojos de otra persona, ser vulnerable no sea un defecto.
Nota mental 3: necesito ser esa persona, si es posible, hoy. Que no te vea llorando, que no sepa que estás triste por eso, hay que tener dignidad, tienes que ser fuerte. ¿Y qué viene siendo la dignidad? ¿Es más digno el que no siente?¿Es más débil el que muestra sus sentimientos? En mi cabeza, sí. Creo que eso me enseñaron a mí. ¿Quién? No sé; entre los muñequitos, las telenovelas, la familia, los amigos y la locura de mundo en el que vivimos, me quedó muy claro que hay que ser fuerte y que es más fuerte el que no siente, o el que no demuestra que siente.
Nota mental 4: escoger mejor a mis maestros de vida. Poblaciones vulnerables. De eso hablan en los noticieros, ¿no? Las poblaciones vulnerables siempre son las que están en la inmunda: se les incendió la casa o se les inundó, perdieron todo en un terremoto o ni siquiera tienen dónde vivir.
Señores de los noticieros, les tengo una noticia: LA POBLACIÓN VULNERABLE SOMOS TODOS LOS SERES HUMANOS. ¿Será que pueden encontrar otra palabrita a ver si dejamos de creer que el vulnerable siempre es otro?
Indefenso: que no puede defenderse. Suelte su ego (si es capaz), su billetera (que a veces es lo mismo que el ego), abrace sus miedos, salga de su casa, quítese la ropa cara (o barata) que con tanto esfuerzo consiguió, apague el celular y dese cuenta de que usted y yo somos tan indefensos como una gallina o cualquier otro animal pequeño que no tenga la capacidad de cazar nada más grande que una lombriz. Tener músculos no cuenta para defenderse. Al cazador de cocodrilos lo mató una raya, o sea que a usted (por muchos músculos que tenga) y a mí nos puede matar una araña, el coronavirus o un piano cayéndose de un edificio.
Frágil: algo que puede quebrarse o romperse con facilidad. El 99.99999999% de la gente se ha quebrado o roto algún hueso de su cuerpo (estadística inventada por mí, pero muy acertada) y si usted todavía no se ha quebrado o roto ningún hueso (como yo), tiene el resto de su vida para quebrarse algo. El corazón también cuenta, aunque no sea un hueso.
Nota mental 5: si el corazón cuenta, hago parte del 99.99999999%.
Débil: que no tiene fuerza. Todos en algún momento no hemos tenido fuerza. Fuerza física, fuerza de voluntad, fuerza en las manos, en una oreja, en donde quiera, pero a tooodoooos nos ha faltado fuerza en algún momento, aunque en otro nos haya sobrado.
¿Será posible que dejemos la payasada y aceptemos lo que todo el mundo sabe pero casi nadie demuestra? TODOS SOMOS VULNERABLES. Aunque los sinónimos nos suenen feo, aunque no nos guste aceptarlo, NADIE SE SALVA. Entonces, dese la libertad de sentir lo que siente; llorar no lo hace más débil y no llorar no lo hace más fuerte, no crea que porque el que está al frente suyo se ve fuerte hoy, también va a ser fuerte mañana.
Si no quiere ser vulnerable haga el reclamo en servicio al cliente, pida cambio de especie o de universo y espere pacientemente. Mientras tanto, dejemos de hacer el ridículo creyéndonos no vulnerables, démonos el lujo de llorar cuando estemos tristes y de reírnos cuando estamos felices. Aceptar nuestra vulnerabilidad probablemente no nos haga más fuertes, pero tal vez nos haga más felices y a la gente feliz la están buscando por todas partes, especialmente en Instagram porque están cansados de ver sonrisas perfectas y prefabricadas. ¿Vulnerable yo? Sí. Y usted también.