5 claves para elegir el tiempo de vida del cliente
El tiempo de vida del cliente (CLV) no es solo una métrica bonita. Es una brújula. Define cuánto puedes invertir en publicidad, qué tipo de ofertas lanzar, cómo diseñar tu servicio y hasta qué tan paciente debes ser con un cliente nuevo.
Pero definir el tiempo de vida del cliente no es un acto de fe, es una decisión estratégica que se puede (y se debe) pensar con cabeza fría. Es por eso que aquí vamos a ver 5 claves prácticas para definir el tiempo de vida del cliente ¡Y extenderlo!
Clave 1: Entiende tu modelo de negocio antes de pensar en métricas
Antes de hablar de tiempo de vida del cliente, hay que responder una pregunta básica:
¿Cómo gana dinero tu negocio?
Por ejemplo, si vendes un producto de consumo frecuente, tu negocio vive de la repetición. Ahí el tiempo de vida del cliente debería pensarse en meses o años. En cambio, si vendes un servicio puntual, el cliente puede irse… y no pasa nada, porque el valor está en el ticket, no en la duración.
El error común es querer forzar un CLV largo en modelos que no lo necesitan, o resignarse a uno corto cuando el negocio sí podría retener mejor.

Clave 2: Analiza el comportamiento real del cliente (no el ideal)
Aquí viene el golpe de realidad. No importa cuánto tiempo quieras que el cliente se quede, importa cuánto tiempo se queda de verdad.
Para elegir correctamente el tiempo de vida del cliente, necesitas observar patrones reales como cuántos meses compra en promedio o en qué momento deja de comprar. Incluso con pocos datos puedes detectar tendencias.
El tiempo de vida del cliente no se define desde el deseo, sino desde el comportamiento repetido. Ajustar tu estrategia a lo que realmente pasa te permite ser más realista y rentable.
Clave 3: Alinea el tiempo de vida del cliente con tus costos de adquisición
Cada cliente tiene un costo: publicidad, tiempo, comisiones, herramientas, equipo. Si no defines bien el tiempo de vida del cliente, corres el riesgo de perder dinero aunque vendas mucho.
La lógica es simple: Si el cliente se queda poco tiempo, necesitas recuperar la inversión rápido. Si se queda más tiempo, puedes permitirte invertir más al inicio.
Muchos negocios quiebran no por falta de ventas, sino por desfase entre adquisición y permanencia. Para definir correctamente este parámetro, puedes hacer uso de herramientas como la plataforma Leal que ofrecen datos que facilitan la estimación del tiempo de vida del cliente.

Clave 4: Define un tiempo de vida “objetivo” y uno “mínimo viable”
Un error común es pensar que el tiempo de vida del cliente es un solo número fijo. En realidad, es más útil trabajar con dos escenarios:
Tiempo de vida mínimo viable
Es el tiempo que el cliente debe quedarse para que el negocio no pierda dinero.
Tiempo de vida objetivo
Es el tiempo ideal que hace que el negocio crezca, escale y sea saludable.
Por ejemplo: Si tu mínimo viable es 3 meses, todo tu plan debe enfocarse en que el cliente no se vaya antes de ese punto. Si tu objetivo es 12 meses, entonces debes diseñar experiencias, beneficios y productos que mantengan el interés en el largo plazo.

Clave 5: Ajusta el tiempo de vida del cliente conforme el negocio madura
El tiempo de vida del cliente no es algo que defines una vez y olvidas. Es una variable, que cambia con el negocio.
Muchos negocios inteligentes no se obsesionan con retener “a toda costa”, sino con retener mejor. A veces aceptar un CLV más corto, pero más rentable es una evolución natural. Otras veces, extender la relación con el cliente es la palanca de crecimiento.
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