miércoles, 18 de mayo de 2022
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“El 70% de la miel que se compra en Colombia es falsa”: experto

En entrevista exclusiva para Más Colombia, Fabio Diazgranados Jaramillo, presidente de la Asociación de Apicultores de Cundinamarca (ASOAPICUN), habló del potencial del país para la producción de miel y de la necesidad de empezar a exportar.

Apicultura

¿Qué es la apicultura?

La apicultura es el arte, la técnica y el oficio de criar las abejas para aprovechar sus productos: miel, propóleos, cera, jalea real y otros más que se han venido desarrollando con el crecimiento y la profesionalización de la actividad. En la apicultura moderna son cuatro los pilares fundamentales que deben tenerse en cuenta: el manejo, la nutrición, la genética y la sanidad. 

¿Cuál es la importancia de las abejas y de la apicultura en los ecosistemas?



La contribución de las abejas al cuidado y sostenimiento de los ecosistemas es fundamental. A veces, la gente piensa que las abejas son solo unos animales que nos procuran miel, y no. No es solo eso. Las abejas son las responsables de la polinización [proceso de transferencia de polen que hace posible la fecundación de las plantas y, por lo tanto, la producción de frutos y semillas]. 

Aunque hay otros polinizadores, las abejas son las más importantes. No solo permiten que tengamos a nuestra disposición una gran variedad de alimentos, sino que contribuyen al mantenimiento de la flora, esa gran capa vegetal que es la responsable de la producción del agua. Las abejas terminan siendo un aliado imprescindible para la conservación del medio ambiente. 

La importancia de la apicultura está relacionada con la importancia de las abejas, por supuesto. Esta actividad productiva es tal vez la única que no genera impactos negativos. La apicultura solo genera impactos positivos, para el apicultor, para la flora, para la fauna, para la producción, etc.

Desde hace un tiempo, se escucha que la muerte de abejas se ha venido intensificando. ¿Cuáles son las posibles causas de este fenómeno? 

Sí, eso es cierto. Desde hace un tiempo, el fenómeno de la muerte masiva de abejas se ha venido intensificando a nivel global, y Colombia no ha sido ajena a  esta problemática. En nuestro caso, creo que hay dos factores de incidencia. 

El primero es que la frontera agrícola viene expandiéndose desde hace un tiempo y, con ella, se ha incrementado el uso de agroquímicos. Por esto, nosotros, los apicultores, hemos venido diciendo que necesitamos mayor vigilancia, control e investigación en esta materia. 

El segundo factor tiene que ver con que la apicultura es una actividad que ha venido creciendo. En los últimos años, el sector apícola ha tenido un crecimiento de alrededor del 50%, lo que significa que hay más abejas y apiarios y que las cifras de muertes registradas son mayores. 

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Fabio Diazgranados Jaramillo, presidente de la Asociación de Apicultores de Cundinamarca (ASOAPICUN)

En términos ambientales y alimentarios, ¿cuáles serían las consecuencias de la desaparición de las abejas?

Si las abejas desaparecieran, el país y el mundo entero tendrían un problema enorme de carencia de alimentos. La seguridad alimentaria se vería comprometida. Recordemos que las abejas son las responsables de la polinización de tres cuartas partes de la totalidad de alimentos que consumimos. 

Frente a las preocupantes cifras de muerte de abejas, ¿qué programas, estrategias o soluciones se están poniendo en marcha en el país?

Ante la muerte masiva de abejas, en Colombia, se han puesto en marcha tres estrategias:

  1. El Tribunal de Cundinamarca ordenó la investigación de las moléculas agropecuarias que causan la muerte de las abejas. Dicha investigación ya produjo resultados y, a raíz de estos, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) prohibió el uso del fipronil [Según la Resolución del ICA 092101 de 2021, por medio del cual se suspende temporalmente el uso de productos que contienen fipronil en cultivos de aguacate, café, cítricos y/o pasifloras, esta molécula “es un insecticida sistémico que se mueve a los diferentes tejidos de las plantas incluyendo el néctar y el polen. Como es aplicado en el suelo, las semillas o las plantas con aspersiones foliares, las abejas fácilmente pueden entrar en contacto al consumir el néctar o el polen contaminado o durante las aplicaciones aéreas”].
  1. El Gobierno ha implementado, desde hace algunos años, capacitaciones para los agricultores y apicultores en buenas prácticas agrícolas y apícolas. La idea de esto es que trabajemos de forma conjunta. El agricultor no puede ser un enemigo del apicultor. 
  1. El Congreso emitió el año pasado la nueva Ley de fomento y desarrollo apícola. Esta es una ley que nació en la Asociación de Apicultores y sus objetivos principales son: en primer lugar, ordenarle al Ministerio de Ambiente (MinAmbiente) que expida una guía de protección de polinizadores en el país. En segundo lugar, potenciar el sector de forma que podamos convertirnos pronto en un país exportador. Y, en tercer lugar, hacer frente al mercado de miel adulterada que, según nuestros cálculos, acapara cerca del 70% de las ventas. 

Pasemos ahora a las cifras del sector. ¿Podría hacer una caracterización general del sector apícola en Colombia?

El sector apícola colombiano se caracteriza por ser un sector que viene creciendo. Pasamos de unas 100.000 colmenas, hacia 2016, a unas 150.000 colmenas al término de 2020. Aunque hemos registrado un gran crecimiento, creemos que el potencial de la apicultura en Colombia es mayor. En nuestro país podría haber fácilmente un millón o un millón y medio de colmenas, lo que nos ubicaría en los primeros lugares de los países productores de América Latina. 

Contamos con cerca de 3.500 apicultores y, a cierre de 2021, 4.100 o 4.200 apiarios. Esto genera cerca de 10.000 empleos directos y entre 10.000 y 15.000 empleos indirectos. Adicionalmente, producimos entre 4.000 y 4.500 toneladas de miel y una gran cantidad de polen. El altiplano cundiboyacense es la región en la que se produce el mejor polen del país y ya ha sido reconocida a nivel internacional por su excelente calidad. 

¿Cómo se encuentra Colombia frente a otros países de la región en la producción de miel?

A nivel regional, Colombia es líder en la producción apícola, con un promedio cercano a los 30 kilos por colmena al año, lo que nos ubica por encima de Ecuador, Perú y Venezuela. Nuestro país ocupa el séptimo lugar en producción de miel en Latinoamérica y el noveno en el continente. Pero, si llegamos al millón de colmenas, pasaremos a ocupar el cuarto puesto en América.

¿Cuál es el potencial específico de Cundinamarca en la producción apícola y cómo se encuentra frente a otras regiones del país?

En producción de miel, Cundinamarca ocupa el octavo lugar dentro de los departamentos apícolas. Cuenta con 480 apiarios, 9.600 colmenas y produce 192 toneladas de miel al año. Vale la pena aclarar que, actualmente, nos encontramos trabajando en una serie de estrategias que podrían duplicar en el corto plazo el número de colmenas y la producción de miel y polen. 

Además de la miel, ¿qué otros productos fabrica el sector?

Los productos podríamos dividirlos en dos categorías. El primero son los obtenidos directamente de las abejas, como la miel, el polen, el propóleo, la jalea real, la cera y el veneno (apitoxina de las abejas). Si nos fijamos, estos productos no solo tienen un gran valor alimenticio, sino también un gran valor en términos de salud. El segundo tiene que ver con todos los derivados de los productos de las abejas: cosméticos, jabones, productos de aseo, etc.

¿Cómo le fue al sector apícola colombiano en el año 2021? ¿Hubo recuperación frente a 2020 y 2019?

En los últimos tres años, la apicultura en Colombia ha venido creciendo, incluso a pesar de la pandemia. De hecho, a diferencia de la mayoría de sectores, el nuestro registró un crecimiento durante 2020 y 2021, porque se aceleró la demanda de productos como la miel y el propóleo. En 2020, por ejemplo, se reportaron 140.000 colmenas, lo que significa que hubo un crecimiento de entre 6.000 y 8.000, con respecto a 2019. Las cifras de 2021 las estamos terminando de evaluar, pero creemos que la cifra va a superar las 150.000 colmenas. 

En conclusión, no podemos hablar de una recuperación, porque no hubo un decrecimiento, sino más bien de una curva ascendente que todavía mantenemos.