La llamada entre Petro y Trump: qué cambió y qué no en la relación con Estados Unidos
La llamada entre Petro y Trump desescaló una crisis diplomática que parecía inminente. Aunque hubo choques públicos y amenazas, en los temas de fondo la relación entre Colombia y Estados Unidos casi no cambió.
La llamada entre Petro y Trump desescaló el momento más tenso de la relación diplomática entre Colombia y Estados Unidos. En medio de amenazas, descalificaciones públicas y el riesgo a la soberanía nacional, el contacto directo entre los presidentes permitió bajar el tono, reactivar los canales diplomáticos y evitar una crisis mayor.
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Durante cerca de una hora, los mandatarios hablaron del narcotráfico, Venezuela y la presencia del ELN en la frontera. Tras la conversación, ambos gobiernos pasaron de la confrontación pública a la diplomacia directa, con un anuncio de reunión presencial en la Casa Blanca.

Venezuela como detonante
Luego de la invasión a Venezuela, el presidente Donald Trump insinuó públicamente la posibilidad de aplicar contra Colombia una acción similar, incluyendo la captura de su jefe de Estado.
En un primer momento, Petro reaccionó con confrontación pública. Endureció su discurso contra Estados Unidos, habló de “imperialismo”, convocó movilizaciones en defensa de la soberanía nacional y anunció que estaba dispuesto a enfrentar políticamente una eventual injerencia. Incluso preparó un discurso de alto tono para una marcha en la Plaza de Bolívar y buscó apoyo interno apelando a la unidad frente a una amenaza externa.
Tras la llamada entre Petro y Trump, el presidente colombiano cambió de tono. Abandonó el discurso confrontacional, reconoció públicamente que tuvo que modificar su intervención (“traía un discurso y tuve que dar otro”) y pasó a un tono de desescalamiento. Aceptó restablecer canales institucionales, respaldó la organización de una reunión en la Casa Blanca y orientó su mensaje a presentar la llamada como un logro diplomático.
El giro no implicó un cambio en los temas de fondo, pero sí un ajuste de las formas. Colombia ahora busca posicionarse como mediador con Venezuela. También se comprometió a tener un enfoque más contundente frente al ELN en la frontera.

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Llamada entre Petro y Trump: qué se habló
La conversación fue gestionada por canales diplomáticos y contó con mediaciones políticas en Estados Unidos. Petro habló desde la Casa de Nariño; Trump, desde el Despacho Oval. Duró cerca de una hora.
Los temas centrales fueron:
- Narcotráfico: Petro defendió su política de sustitución voluntaria y presentó cifras de incautación; Trump insistió en resultados medibles.
- Venezuela: Colombia reconoció a Delcy Rodriguez como presidenta y se ofreció como mediador en el “proceso de transición” en el país vecino.
- ELN: Se discutió la actividad del grupo armado en la frontera con Venezuela y la posibilidad de acciones conjuntas.
La llamada entre Petro y Trump permitió desescalar el conflicto, lo cual implicó concesiones concretas por parte del gobierno colombiano.
Reconocimiento político a Delcy Rodríguez
El presidente colombiano la presentó públicamente como “presidenta interina” de Venezuela después de la llamada con Donald Trump.
A esto se suma que el Gobierno colombiano la validó como interlocutora oficial, al anunciar contactos directos, su posible visita a Colombia y la intención de construir un canal de diálogo regional con Estados Unidos.

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Acciones conjuntas contra el ELN
El ministro del Interior, Armando Benedetti, afirmó públicamente que, durante la llamada entre Petro y Trump, se acordó fortalecer la cooperación bilateral frente a la presencia y actividad del ELN en la frontera colombo-venezolana. Benedetti habló explícamente de “acciones conjuntas” con Venezuela.
A esas declaraciones se suman los gestos políticos posteriores del Gobierno colombiano: un cambio de tono frente al ELN, mayor énfasis en seguridad fronteriza y la alineación del discurso con la preocupación central de Washington sobre grupos armados y narcotráfico.
Temas en los que no hay diferencias de fondo
En la llamada entre Petro y Trump hubo temas que no se discutieron, en buena parte porque Colombia mantuvo la relación bilateral con Estados Unidos de manera similar a gobiernos anteriores.
El comercio bilateral es el caso más claro. Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Colombia, el Tratado de Libre Comercio se mantiene intacto y la prometida renegociación no pasó de una revisión que terminó en una nota interpretativa. En ese frente, no hubo compromisos adicionales, como los anunciados con Venezuela.
Algo similar ocurrió en el ámbito militar Colombia mantiene su participación en el TIAR, conserva su estatus en la OTAN y autorizó el tránsito por el caribe de fuerzas militares estadounidenses involucradas en la operación militar en Venezuela.
En la política antidrogas, aunque Petro ha mantenido un discurso crítico, los hechos muestran una convergencia creciente: se sostienen los acuerdos de extradición y se retomó el uso de glifosato en aspersión manual.
La llamada entre Petro y Trump no redefinió la relación entre Colombia y Estados Unidos, pero sí evitó un conflicto de mayores proporciones, que podía poner en riesgo la soberanía nacional. Las diferencias entre ambos gobiernos resultaron ser, en su mayoría, de formas y de manejo diplomático, no de intereses estratégicos.
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