Exportación de banano en Colombia alcanza récord en 2025, peor podría enfrentar retos en 2026
Lo que fue un año récord para la exportación de banano ahora da paso a una situación más incierta para la agroindustria colombiana. Le contamos.
La exportación de banano en Colombia registró en 2025 su mejor desempeño histórico, de acuerdo con cifras de la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura). El país alcanzó ingresos por 1.309 millones de dólares y consolidó su posición como uno de los principales actores del mercado internacional. Sin embargo, el inicio de 2026 plantea un panorama distinto para la agroindustria.
Récord histórico en la exportación de banano
Durante 2025, la exportación de banano logró cifras sin precedentes. Según Augura, se exportaron cerca de 2,5 millones de toneladas, equivalentes a 133 millones de cajas de 20 kilogramos. Este resultado estuvo acompañado de un crecimiento en la productividad del 21,6 %, con un rendimiento de 2.516 cajas por hectárea.

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El presidente del gremio, Emerson Aguirre Medina, señaló: “Llegar a ubicarnos en el tercer país exportador de banano en América Latina… es un logro que durante años había sido esquivo”.
La exportación de banano se concentró en regiones como Urabá, Magdalena, La Guajira y Cesar, donde se encuentran más de 52.900 hectáreas cultivadas. Este desempeño respondió a factores técnicos, climáticos y de manejo agrícola. Estas cifras consolidan el papel de la exportación de banano como uno de los ejes del sector agroindustrial.
Loa mercados internacionales con mejor concentración
El destino de la exportación de banano colombiano se mantiene concentrado en mercados específicos. La Unión Europea lidera con el 65,8 % de participación, seguida por Estados Unidos (17,3 %), el Reino Unido (13,6 %) y otros mercados (2,2 %).
Augura advirtió que esta distribución refleja tanto fortalezas como desafíos. Por un lado, evidencia la confianza de mercados exigentes en la calidad del producto. Por otro, plantea la necesidad de diversificar destinos para reducir riesgos comerciales.
Así, las exportaciones de banano continúan dependiendo en gran medida del comportamiento de estos mercados, lo que incide directamente en la estabilidad del sector.
Lo que trae para la región
La exportación de banano tiene un impacto directo en las regiones productoras. Urabá concentra 32.465 hectáreas y una producción de 82 millones de cajas, mientras que la zona Caribe suma 20.478 hectáreas con 51 millones de cajas.

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La actividad sostiene empleo formal y dinamiza la economía local. Según el gremio, más de 200 mil familias dependen de esta industria, que combina empleo directo e indirecto.
El dirigente gremial explicó: “Detrás de cada caja de banano que sale de Colombia hay familias, comunidades y territorios que dependen de la sostenibilidad de esta agroindustria”.
Además, la producción de banano es considerada una de las principales fuentes de trabajo formal en el campo colombiano, con efectos en distintos niveles de la economía rural.
Cambios en 2026 y riesgos para el sector
A pesar del resultado de 2025, la exportación de banano enfrenta un escenario complejo en 2026. Factores climáticos y económicos han modificado las proyecciones del sector.
Aguirre advirtió: “La foto del 2026 tiene un comportamiento de 180 grados frente a 2025, con una caída en el dólar y un exceso de lluvias”. Las inundaciones en más de 1.200 hectáreas en Urabá afectan la productividad y la rentabilidad.
Además, otros riesgos identificados que más preocupan han sido la reducción en la rentabilidad exportadora y la incertidumbre en la productividad. Estos factores impactan tanto la exportación de banano como la estabilidad de los productores.

Proyecciones y las acciones que se pueden tomar
Frente a este panorama, el sector plantea una hoja de ruta para 2026 enfocada en la recuperación y sostenibilidad. Las acciones incluyen la rehabilitación de zonas afectadas por el invierno, especialmente en Urabá, y el fortalecimiento de la productividad.
También se prevé avanzar en investigación, innovación tecnológica y prácticas agrícolas sostenibles. En paralelo, se busca mantener el empleo formal y mejorar la competitividad.
La producción de banano seguirá siendo un componente clave en estas estrategias, junto con medidas para enfrentar riesgos climáticos como el fenómeno de El Niño.