Los consumidores están comprando cada vez más moda hecha en Colombia para apoyar la economía: Experta
Alrededor de 1.600.000 personas en Colombia, en su mayoría mujeres, trabajan en el Sistema Moda. De acuerdo con información brindada por Juan Fernando Loaiza, especialista en investigación económica de Inexmoda, el Sistema Moda abarca las industrias textil, de confección, calzado, marroquinería, joyería y cosmética.
En Colombia el gasto en moda alcanzó los $27,7 billones en 2021, un 21% más que en 2020 y un 5% más que en 2019, según datos de Inexmoda.
Teniendo en cuenta el comportamiento anterior, Inexmoda proyecta que el crecimiento económico del Sistema Moda continuará este año. “El tamaño del mercado de la moda colombiana alcanzará máximos históricos de $29 billones, un 5% por encima de las cifras de 2021. En cuanto a las exportaciones textiles y de confecciones, estás se ubicarán en $791 millones, un 4% por encima del monto de 2021”, indicó Inexmoda.
Gracias a estos resultados, el Sistema Moda de Colombia se ha posicionado como el tercero más importante de Latinoamérica en términos del tamaño de mercado, luego de Brasil y México, y como el quinto principal exportador de confecciones en Latinoamérica, detrás de México, El Salvador, Guatemala y Perú.
Importaciones masivas y aumentando
Aunque las proyecciones para el sector son positivas, no se debe perder de vista que, de acuerdo con datos consolidados en MARO, la plataforma de Colombia Productiva, las importaciones del Sistema Moda ascendieron a US$2.573 millones entre enero y noviembre de 2021. Estas superaron las de 2020, pues ese año los pedidos provenientes del exterior tuvieron un valor de US$2.027 millones.
Los países desde los que más se importaron artículos de la industria de la moda en los primeros 11 meses de 2021, fueron China (US$1.187.028.000), India (US$258.513.000) y Vietnam (US$160.479.000).
Además del debate sobre los aranceles y otras medidas de protección que ha venido reclamando la Cámara Colombiana de las Confecciones y Afines desde hace varios años, la industria local está trabajando cada vez más en temas de sostenibilidad, cuidado de la salud, condiciones de producción, entre otros temas de creciente interés para una parte —también en aumento— de los consumidores.
Las nuevas tendencias de la industria están enfocadas a la sostenibilidad
Juan Fernando Loaiza, especialista en investigación económica de Inexmoda, se debe “entender que la sostenibilidad no es un estado perfecto. No hay marcas o compañías 100% sostenibles, sino que es un camino que las marcas deben recorrer por compromiso con el planeta, con la sociedad, con sus colaboradores y, por supuesto, con sus clientes. La sostenibilidad se desarrolla en tres dimensiones, que son: ambiental, social y económica”.
Loaiza agregó que, durante la última edición de Colombiatex de las Américas 2022, se pudo observar cuáles son las tendencias de sostenibilidad que se están impulsado desde el Sistema Moda de Colombia y cómo está innovando la industria.
En el evento se vieron iniciativas enfocadas en la sostenibilidad ambiental y social. En cuanto a la primera, los participantes le apuntaron a la disminución del uso del agua y al uso de materiales con menor impacto en el medio ambiente. En cuanto a la segunda, predominaron las iniciativas con enfoque de género.
Además, se vieron innovaciones en materia tecnológica. “Vimos cómo la inteligencia artificial está ayudando a los equipos de diseño a sacar mejores colecciones, cómo los sistemas de ciclo de vida de los productos están permitiendo que los productos lleguen más rápidamente a los puntos de venta o a los sitios web de cada una de las marcas. A su vez, vimos cómo los desarrollos tecnológicos tienen implicaciones en el desarrollo de biomateriales, de textiles inteligentes, entre otras innovaciones tecnológicas”, explicó Loaiza.
Con la anterior visión estuvo de acuerdo Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de las Confecciones y Afines. Él compartió que algunas industrias de los sectores textil y de confección se están enfocando en aumentar la sostenibilidad, lo cual se refleja en dos elementos:
- Manejo de las aguas residuales. Esto se evidencia especialmente en los procesos de tintorería que se les hacen a las prendas de vestir para que cojan el color, así como en el tema de estampados.
“Hoy vemos plantas que han comenzado a destinar importantes recursos económicos para volverse sostenibles en el tiempo y, además, para tener un plan de tratamiento de aguas residuales, con un enfoque en la reutilización del agua. Muestra de ello es que en el país ya hay más de cuatro empresas que reutilizan más del 77% del agua que utilizan”, dijo Rodríguez.
- Adelantos en innovación y tecnología. Esto se evidencia en que, por ejemplo, algunas industrias empezaron a hacer telas a partir del uso de plásticos Tereftalato de Polietileno (PET). “Esto, sin duda alguna, no solo ha sido un gran paso en el tema de sostenibilidad, sino adicionalmente en el reciclaje y el reúso de algunos materiales biodegradables, como las botellas plásticas y otros materiales. Por ejemplo, hoy, en Colombia, se hacen botones con la cáscara del coco”, dijo Rodríguez.
Si usted es un consumidor interesado en adquirir productos de la industria de la moda colombiana que le apuesten a la sostenibilidad, no debe perder de vista que actualmente existen sellos y certificaciones que garantizan que las marcas tienen prácticas e iniciativas sostenibles.
“Por ejemplo, está el sello The Carbon Trust, que lo emite una entidad cuya misión es promover el desarrollo sostenible y la economía verde. Este sello muestra que las empresas están comprometidas con la disminución de carbono. También está el sello PETA Approved Vegan, con el que se certifica que no se maltrató animales en el proceso de elaboración de los productos”, explicó Loaiza.
¿Qué están buscando los consumidores?
De acuerdo con María Teresa Mesa, periodista de moda, las búsquedas del consumidor se dan con base en su estilo de vida, lo cual cubre sus gustos, aficiones, su manera de desenvolverse y ver la vida y los círculos sociales que lo rodean. Actualmente, una parte de los consumidores está prestando mayor atención a los siguientes factores a la hora de definir sus compras:
- Las prendas o artículos que contribuyen al cuidado y la protección de quien la viste. “Esto está muy asociado a las tecnologías textiles, es decir, a la inteligencia textil aplicada al tema de desarrollos nuevos. Con el Covid-19, para el consumidor terminó siendo muy importante ese tipo de prendas que de una u otra forma generan protección. Eso incluye textiles con antifluido, textiles antimicrobianos. […] Todo lo que tiene que ver con tecnologías aplicadas a los textiles, que antes eran desarrollos muy específicos para universos como el deportivo, y ya se extendieron a otros universos, como todo el tema casual, de casa”, aseguró Mesa.
- La comodidad. “Si algo despertó la contingencia mundial fue todo el tema del trabajo en casa y la ropa que usábamos cotidianamente no estaba adaptada para esto. Entonces, se están buscando prendas que permitan estar en casa, pero también salir a hacer actividades como ir a un supermercado o a un banco. La búsqueda de la comodidad está ligada al tipo de textiles que generan prendas lo suficientemente cómodas y frescas. En esto viene un componente muy interesante, que tiene que ver con la búsqueda de prendas que sean orgánicas, que impliquen suavidad, un tacto muy delicado. Para llegar a tactos suaves están muy involucrados los desarrollos textiles inteligentes, como las microfibras”, dijo Mesa.
- Los consumidores están más informados sobre lo que compran. “Hoy en día, el consumidor está preguntando cuestiones como ¿qué tipo de tela es?, ¿de dónde viene el producto?, ¿es una tela o una prenda hecha en el país o fue importada?, ¿cuál fue la trazabilidad que eso tuvo si fue importada?, ¿qué tipo de procesos sociales están involucrados, es decir qué tipo de contrataciones tiene la empresa o la marca que estoy comprando?, ¿está haciendo un comercio justo o no?, ¿está hecho con telas de origen reciclado o no? Hay preguntas muy interesantes que los consumidores se están haciendo —y se van a hacer cada vez más— sobre los productos que consumen”, señaló Mesa.
La experta agregó que esta búsqueda está muy ligada al conocimiento cada vez mayor que tiene el consumidor sobre temas de sostenibilidad. Esto, a su vez, está determinando los procesos y estrategias que están implementando las marcas, aseguró.
- Preferencia por lo hecho en Colombia. “Hay un tipo de consumidor que está privilegiando mucho los productos locales porque entiende que la compra del producto local impacta de manera positiva las cadenas laborales y productivas cercanas y, por tanto, ve en esto un espaldarazo a la economía. Esto es cada vez más fuerte, teniendo en cuenta todo el tema de la pandemia. El privilegio de productos o prendas hechos bajo lógicas locales, es una tendencia muy marcada”, explicó Mesa.
- El consumidor día a día resuena con comunidades de marca. “Esto quiere decir marcas que desarrollan estrategias desde el branding y las comunicaciones, que transmiten estilos de vida que resuenen con los consumidores. Por ejemplo, marcas que promuevan la diversidad de inclinaciones sexuales o de género, y el amor propio. A partir de esas directrices, generan discursos comunicativos que atraen consumidores. Cada vez, tendemos más a crear estas comunidades”, señaló la experta.
Los retos del sector
En medio de las importaciones masivas y las apuestas que ha hecho la industria en materia de sostenibilidad, Loaiza señaló que el Sistema Moda de Colombia tiene cinco retos u oportunidades para recuperar el auge de hace algunos años:
- Innovación. “Las industrias deben ofrecer mejoras sustanciales en el modelo de negocio, bien sea un modelo de bienes o de servicios, con el fin de que los clientes estén dispuestos a pagar más o a comprar más ítems. Para esto, es muy importante que en los equipos de trabajo se active ese potencial creativo que todos los seres humanos tenemos —pero que no todos tenemos igual de entrenado— y que se saquen esas iniciativas al mercado”, dijo Loaiza.
- Conocimiento de los clientes. “Como hace unos años no había tantos oferentes, tantas marcas como hay hoy, entonces los clientes eran bastante similares, eran como una masa homogénea. Hoy los clientes son supremamente diferenciados. Por ello, tenemos que avanzar en las segmentaciones, que van desde lo demográfico a una segmentación psicográfica, que entienda a los clientes desde sus comportamientos. Para esto, es importante que las empresas conozcan a sus clientes, conversen con ellos, realicen trabajo de campo y realicen grupos focales. De esta forma, podrán conocer qué están pensando y cómo están viviendo los clientes”, afirmó Loaiza.
- Desarrollar propuestas de valor que vayan más allá del producto. “Nuestra industria ha estado históricamente muy centrada en el producto tangible, en el bien, y, finalmente, la propuesta de valor no debe verse solo desde el bien físico tangible. La propuesta de valor son aquellos beneficios, trabajos, que me están resolviendo a mí como ser humano unas necesidades. En la medida que pasemos de entender la propuesta de valor de forma producto-céntrica a entenderla más bien desde las necesidades del consumidor, se generarán también oportunidades de innovación”, dijo Loaiza.
- Crear marcas poderosas y con un ADN diferenciado. “Nuestra industria ya dio un salto de la producción de textiles y de confecciones a la creación de marcas que, incluso, tienen muy buen posicionamiento a nivel de Latinoamérica. En Colombia hay una gran capacidad creativa y de diseño. Lo importante no es tener la mejor marca, sino tener marcas que tengan diferencias, ADN diferente, que tengan valores diferente, formas de comunicarse diferentes a las que existen, propósitos diferentes. Esto enriquece el mercado, hace que aumente la cantidad de oferta y, por supuesto, estimula también la demanda”, señaló Loaiza.
- Omnicanalidad. “Antes del Covid-19, la participación del comercio electrónico para las ventas de moda en Colombia llegaba a un 5%, mientras que en China ya llegaba al 26% y en Estados Unidos al 21%. Este tema del aislamiento hizo que, por primera vez, muchas personas compraran moda por internet o que, si lo habían hecho antes, que compraran más por este medio. Hoy hablamos de una participación cercana al 14%. Se abren un montón de retos para que la experiencia sea agradable, uniforme, para que yo fácilmente pueda comprar desde mi casa y recoger en un punto de venta, comprar en el punto de venta y que me llegue a la casa y que, si lo quiero cambiar, lo pueda volver a llevar a un punto de venta y que después me llegue de nuevo a domicilio. Es importante eliminar todas las barreras y homologar esa experiencia positiva que yo espero tener como cliente en cada una de las marcas”, explicó Loaiza.