Hasta 400 dólares diarios por cortar Cannabis en California: Entrevista | Más Colombia
miércoles, 6 de mayo de 2026
Inicio  »  Campo  »  Hasta 400 dólares diarios por cortar Cannabis en California: Entrevista

Hasta 400 dólares diarios por cortar Cannabis en California: Entrevista

Cómo son estas granjas, quiénes trabajan en ellas y cuánto pagan, son algunas de las preguntas que se aclaran en este testimonio de primera mano, contado por una bogotana profesional en finanzas y relaciones internacionales que viajó a California a trabajar como cortadora de cannabis.
Granja de Cannabis en California

En un momento en el que Colombia viene dando pasos tímidos para flexibilizar el cultivo de cannabis para uso medicinal e industrial, indagamos cómo es la producción en California, uno de los mayores referentes a nivel mundial. 

En esta entrevista, Sara Olaya*, bogotana y profesional en finanzas y relaciones internacionales, cuenta su experiencia trabajando en una granja productora de cannabis, ubicada en un pueblo de California (Estados Unidos). 


*El nombre ha sido cambiado a solicitud de la entrevistada.

Usted trabajó varios meses en una granja de producción de marihuana en California. Cuéntenos cómo llegó a trabajar allá y por cuánto tiempo lo hizo. 

La historia empieza en 2020, cuando decidí renunciar al trabajo y empezar un viaje por el mundo. En mi primer destino, que fue México, tuve que buscar un lugar donde pasar los meses iniciales de la pandemia y terminé viviendo en un pueblo del estado de Chiapas. Allí pasé varios meses viviendo con viajeros de todo el mundo. Una de estas personas era un argentino que me contó que iba a ir a trabajar a Estados Unidos, a California, en una granja de marihuana donde tenía un contacto. Esa fue la primera vez que escuché sobre esta posibilidad. 

Pasados los meses, lo contacté y le pregunté si podía ir a trabajar donde él estaba, y me dijo que sí. Entonces, organicé el viaje, aprovechando que tenía la visa americana vigente. Antes de cruzarme con mi amigo argentino, ir a Estados Unidos no estaba en mis planes cercanos. 

Así fue como llegué a California. Llegué a uno de los muchos pueblos que pertenecen a lo que se conoce como el “triángulo esmeralda”, que es una zona del norte de California conformada por los condados de Humboldt, Mendocino y Trinity. Humboldt fue el condado que inició la industria del cultivo de cannabis, primero de forma ilegal y ahora de manera legal. 


He ido dos veces, una en 2020 y otra en 2021. En total, estuve allá alrededor de 6 meses. 

Granja productora de Cannabis
Granja productora de cannabis. California, Estados Unidos

¿Cómo era su día a día en la granja?

Un día normal inicia a las 9:00 de la mañana; a esa hora debíamos empezar a trabajar. El trabajo consiste la mayor parte del tiempo en cortar los cogollos de marihuana ya secos, es decir, cortar las hojas y los palos y dejar los cogollos listos para la venta. Otras veces se hace trabajo de campo, como plantar, cosechar o colgar las ramas para secado.

El lugar de trabajo suele ser una bodega acondicionada con mesas y sillas. Allí mismo está la cocina y el baño, así que pasábamos todo el día en este sitio. Únicamente hacíamos pausas para cocinar y comer. La jornada terminaba usualmente a las 10:00 PM (no teníamos hora fija de cierre), pero había quien se quedaba hasta más tarde para ganar más dinero. 

Son jornadas muy extensas, en las que uno está sentado casi todo el tiempo. Para mí, lo más difícil es que, al estar tanto tiempo en una tarea manual, la cabeza divaga mucho y hay que ocuparla de alguna forma, porque puede ser mentalmente agotador. 

Al terminar el trabajo, cenábamos y nos íbamos a dormir. En mi caso, dormía en una carpa en un bosque cercano, acondicionada con colchón, almohada y demás. Otros compañeros dormían en sus carros, que tenían acondicionados con cama en la parte trasera. 

La granja donde trabajé queda en medio de las montañas, a una hora en carro del pueblo y del supermercado más cercano, así que hacíamos mercado para 15 días. El día a día era en la granja. El horario laboral era de lunes a viernes, con descanso los fines de semana, aunque casi todos preferíamos trabajar también el sábado para aprovechar el tiempo, en vista de que íbamos a estar solo unos pocos meses laborando. Los domingos eran libres y cada 15 días íbamos al pueblo a hacer compras y a descansar en un río cercano. 


Cannabis
Planta de cannabis. California, Estados Unidos

Desde hace varios años, los Estados Unidos, y especialmente estados como California y más recientemente otros como Nueva Jersey, Arizona y Michigan, vienen flexibilizando su política frente a la producción y el consumo de cannabis, en sus diferentes usos. ¿Cuál es su lectura de este fenómeno y cómo fue trabajar en la industria del cannabis?  

La industria del cannabis en Estados Unidos es gigante y mueve la economía de regiones enteras. En el pueblo donde estuve y en los alrededores casi toda la economía gira en torno a esa industria, no solo por los cultivadores sino por los servicios asociados, como los proveedores de insumos y de servicios como almacenamiento, secado, trimming [corte], etc. Entonces, si no existiera esta industria creo que muchos de esos pueblos no existirían o tendrían que buscar alternativas para sobrevivir. Además, la industria del cannabis da trabajo a la mano de obra como yo, que llega a trabajar en las granjas con un sustento bien remunerado, mucho mejor pago que trabajar en cualquier otra actividad.

(Le puede interesar: “Colombia podría encabezar la producción de cáñamo en América Latina”)

Disculpe la infidencia,  pero ¿cuánto pagan en un lugar como este? ¿Es mucho o poquito en relación con otros trabajos y con el costo de vida?

En la granja se paga por cada libra de marihuana que se entrega cortada. El precio del año pasado era de USD $120 por libra. Este año, debido a una sobreoferta de marihuana que bajó los precios del producto, pagaron USD $100 por libra. Por otra parte, la cantidad que se corta en un día depende mucho de cada uno. Una persona principiante alcanza a cortar 1 libra por día en una jornada de 12 horas, mientras que alguien con más experiencia alcanza a cortar hasta 3 o 4 libras por día. Entonces, el pago suele variar entre los 100 dólares diarios para alguien poco experimentado y los 400 dólares para los más expertos. 

Es un buen pago, incluso ganando solo USD $100 diarios, que no se alcanza a comparar con casi ningún trabajo en Colombia, a menos que uno sea, por ejemplo, un alto ejecutivo de una empresa. Y lo positivo es que, al vivir en la granja, casi todo se puede ahorrar.

¿Cómo es y cómo funciona una granja productora de cannabis? 


Por las condiciones de clima y de terreno del norte de California, la mayoría de las granjas pueden funcionar outdoors [al aire libre]. Esto significa que solo con la luz y el calor del verano tienen para hacer la cosecha anual, sin necesidad de recurrir a invernaderos intensivos en el gasto de energía. Por ejemplo, en la granja donde trabajé las plantas empiezan a crecer en abril-mayo para tener la primera cosecha a mediados de julio, y sacan cosechas desde ese mes hasta el de octubre, cuando llega el invierno y ya no se cultiva más. 

La granja donde estuve cuenta más o menos con una hectárea sembrada. La producción total de marihuana lista para la venta el año pasado llegó a los 500 kilos. Allí no se le hace ninguna transformación adicional a la marihuana y, para producir esos 500 kilos, no se necesitan tantos trabajadores. Solo cuatro personas se encargan de los cultivos. El mayor número de trabajadores son los trimmers como yo, que nos encargamos de cortar los cogollos ya secos, pesarlos y guardarlos en bolsas listas para vender. En promedio, fuimos 8 trimmers toda la temporada. 

(Lea también: “Cannabis industrial: uno de los proyectos más esperados en 2022”: Analdex)

En la región también hay granjas más pequeñas, que logran una producción mucho menor, y otras grandes y tecnificadas, con varias hectáreas sembradas que deben tener una producción anual mucho mayor. 

¿Qué tan tecnificada está la producción?

La tecnificación varía en cada granja. No hay estándares. En el lugar donde estuve la producción era poco tecnificada, más bien sujeta a la voluntad y al ojo del dueño. Él, por su experiencia en el cultivo, decidía los tiempos de cada etapa, cuánto riego poner, cuándo sembrar, qué tantos fertilizantes aplicar, qué manejo darles a las plagas, etc. Su estrategia era siempre cambiante e improvisada, pero también escuché de granjas muy grandes y con un alto nivel de tecnificación, donde incluso se estaba implementado el uso de robots y de apps para verificar plagas, riego, etc. 

La producción agrícola en California emplea un alto número de migrantes, tanto con documentos como indocumentados. ¿Cómo son las condiciones laborales en la granja donde usted trabajó? 


En la granja tuve contacto con distintos grupos de trabajadores. Por ejemplo, conocí un grupo de aproximadamente 10 hondureños. La mayoría de ellos había ingresado de manera ilegal a Estados Unidos, por el “hueco”, y trabajaba para pagar las deudas del viaje y para enviarles dinero a sus familias. Conocí otro grupo de mujeres asiáticas, con edades entre los 50 y los 70 años. Todas ellas vivían desde hacía muchos años en EE.UU., pero no habían regularizado su situación migratoria. Y, por otro lado, las personas con las que más compartí eran latinoamericanos —en su mayoría de Argentina, pero también de Chile, Brasil, Uruguay— y algunos españoles y franceses. Ellos entraron al país con visa de turismo y trabajaron unos meses para salir antes de que se venciera el permiso de estadía, y así volver cada año en la temporada de corte. 

Lo que sí debo aclarar es que casi el 100% de las personas que trabajan como trimmers son extranjeros. Desconozco por qué razón no trabajan casi estadounidenses en esta labor. 

Estas condiciones laborales, ¿en qué se parecían y en qué se diferenciaban de las de otros cultivos, como las frutas?

No conozco las condiciones laborales de un cultivo de frutas.

¿Qué situación curiosa o llamativa vivió mientras trabajó en la granja?

Las situaciones curiosas que viví tuvieron que ver más con el modo de vida estadounidense de los jefes que con cosas relacionadas con el trabajo. Por ejemplo, un día tuvimos que aprender a destripar y desollar un venado que unos cazadores habían dejado abandonado en la propiedad, porque toda esa área es zona de caza de venados, osos, pumas y otros animales, y eso es algo que a nosotros nos parece una barbaridad. 

Estamos hablando de una granja productora de cannabis. ¿Se presentaban incidentes relacionados con el consumo entre los empleados o los visitantes?


Realmente no. Por el contrario, el consumo de los empleados estaba totalmente permitido. De hecho, si alguna variedad no resultaba del color esperado o no se podía vender, la dejaban para el consumo de los trabajadores. 

Luego de ver de cerca la producción de cannabis en California y de vivir por varios meses en un Estado como California, que permite el consumo recreativo, ¿considera conveniente que Colombia flexibilice la producción de cannabis y su consumo recreativo aún más de lo que lo ha hecho?

Al estar allá lo que pude ver es que legalizar la producción y la venta de cannabis genera toda una economía que trae desarrollo y empleo para mucha gente. Es una industria que mueve muchísimo dinero y no por eso se ve un consumo desmedido de la gente, porque la venta también está muy bien regulada, con dispensarios en donde se debe mostrar que se es mayor de edad para poder adquirir cualquier producto. Veo ese modelo totalmente replicable en Colombia.

(Lea también: Los colombianos beben cada vez más cafés especiales y de origen: Gerente de Amor Perfecto)

En Colombia hay quienes temen que, de flexibilizarse aún más el consumo recreativo de cannabis, aumenten fenómenos como los de la drogadicción, la violencia y el narcotráfico. ¿Cuál es su lectura al respecto?

Creo que, por el contrario, la legalización del consumo recreativo es lo que hace falta para hacerle frente al narcotráfico asociado a la marihuana. Si la producción y la venta es legal y regulada por el Estado, entonces se conoce a los actores, el narcotráfico ya no tiene cabida y, por ende, la violencia asociada a este disminuye. Más bien, se le da la oportunidad a gente común —familias campesinas, por ejemplo— de poder ingresar a una industria rentable y legal. 

Con respecto al aumento de la drogadicción, pienso que el hecho de que una sustancia sea legal no la hace más apetecible. No creo que los consumidores actuales aumenten su consumo; la gente ya adquiere marihuana fácilmente, sea porque tiene autocultivos o porque la consigue con un dealer


Tampoco creo que vaya a haber una explosión de nuevos consumidores. Hoy en día no es difícil conseguir marihuana y así y todo el consumo no es generalizado. Además, hay que confiar en que las personas tienen criterio para decidir si consumen o no, ya sea que la consigan en una tienda o en una esquina. 

(Siga leyendo: “El cannabis tiene más de 100 usos posibles”)