Abundancia del acero turco afectaría la industria siderúrgica colombiana

En lo corrido de 2021, la industria siderúrgica de Turquía ha registrado un fuerte crecimiento en los volúmenes exportados, producto de la recuperación de la actividad industrial del país y de la puesta en funcionamiento de nuevas capacidades de producción, destacó en una publicación la empresa Araújo Ibarra – Consultores en Negocios Internacionales.
La industria turca del acero, al igual que la china, ha sido criticada por incurrir en prácticas de competencia desleal. “China y Turquía son países que históricamente han distorsionado los mercados mundiales del acero y son reconocidos por subsidiar a sus productores, así como por tener denuncias por casos de Dumping o prácticas desleales, como es el caso de Turquía, actualmente con 29 denuncias de este tipo. Adicionalmente, estas naciones no responden a las metas de carbono establecidas por la Agenda 2030 de las Naciones Unidas”, destacó la Asociación Latinoamericana del Acero (ALACERO).
El aumento en las cantidades de acero despachado desde Turquía se refleja en que, por ejemplo, “las acerías turcas habían vendido cerca de 110.000 toneladas de varilla a Europa durante los últimos tres meses [con corte a la primera semana de octubre], con lo que superaron la cuota anual establecida por la Comisión Europea para un país específico, generando un volumen cercano a las 11.000 toneladas que no han podido ingresar a Europa y que pueden ser desviadas hacia otros destinos”, señaló la firma consultora.
Vale la pena recordar que la negativa a permitir el ingreso de las 11.000 toneladas mencionadas se debe a que la Unión Europea mantiene vigente la salvaguardia general que le impuso al sector siderúrgico en 2018, durante el gobierno de Donald Trump, en respuesta a la decisión estadounidense de imponer aranceles del 25% al acero extranjero que ingresaba a ese país, los cuales permanecen vigentes.
¿Llegará el excedente de acero a los países de la región?
De acuerdo con Araújo Ibarra, los productores de acero de Turquía que han sido sancionados en otros países van a reorientar parte de sus excedentes hacia Colombia, especialmente ahora que el país redujo el arancel denominado Tarifa de Nación Más favorecida (NMF) para las barras de acero, del 10% al 5%. Se estima que esta medida estará vigente por seis meses, con opción de prórroga por seis meses más.
La posible llegada del acero turco al mercado nacional se sumaría a las importaciones actuales del material, las cuales cubren el 35% del acero que se consume en el país. De acuerdo con información consolidada por el portal del Sistema Integral de Información de Comercio Exterior (SIICEX), los países desde donde más se importa acero a Colombia son China, Estados Unidos, México, India, Italia, España, Ecuador, Argentina, Brasil y Alemania.
Actualmente, el acero de origen local, producido por Acerías Paz del Río, Gerdau Diaco, Grupo Siderúrgico Reyna, Sidoc y Ternium, cubre el 65% de la demanda interna. Estas compañías, además de contar con la capacidad de producir productos de acero, también pueden importar este material con arancel 0% de al menos cuarenta países.
Por esta razón, desde la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) ven la reducción del arancel como una medida que beneficiará al acero proveniente de China, Turquía, Ucrania y Rusia, países todos cuestionados globalmente por sus prácticas desleales.
“La reducción de este arancel equivale a la firma de un TLC express con países como Turquía y China, una concesión unilateral de beneficios sin que Colombia obtenga nada a cambio. Se está castigando a una industria que durante la pandemia no solo mantuvo el 100% de sus empleos, sino que además realizó inversiones en pro del desarrollo social de diferentes regiones del país. Además, la industria se ha recuperado teniendo un aumento de la producción nacional del 48% en lo corrido del año y un incremento de las importaciones del 91%”, afirmó María Juliana Ospina, Directora del Comité de Productores de Acero de la ANDI.
Ospina también se refirió al impacto económico negativo de la reducción del arancel. Por un lado, señaló que tendrá un costo fiscal que superará los $18.000 millones durante el tiempo estimado de duración de la medida, es decir, 6 meses, lo cual afectará las finanzas públicas. Por otro lado, planteó que sentará un antecedente perjudicial para la inversión, debido a que generará desconfianza entre los inversionistas.
Empresarios del sector han coincidido con Ospina. Uno de ellos es Sebastián Castro, presidente de Ternium, quien afirmó: “Nos preocupa mucho esta noticia. Ahora tendremos que medir el impacto en nuestra operación y [determinar] las medidas para poder hacer frente a esta baja de arancel. En cualquier caso, se afectará la industria de Colombia y, en consecuencia, sus trabajadores y sus familias. Los beneficiarios serán empresas de países que operan en competencia desleal. Es un retroceso”.
María Juliana Ospina explicó que la industria colombiana del acero tiene garantizado el abastecimiento de este material, por lo que el país no requiere aumentar las importaciones para cubrir la demanda. El país cuenta con una capacidad instalada de 2,6 millones de toneladas, lo cual es suficiente para abastecer no solo los requerimientos actuales de este material, sino los proyectados para 2022 y 2023.
“La industria colombiana ha demostrado su capacidad, no solo para producir acero, sino para generar desarrollo en el país. Durante la pandemia mantuvimos el 100% de nuestros empleos y hemos venido soportando los diferentes proyectos de recuperación económica impulsados por el Gobierno Nacional. Sin el acero colombiano, los buenos indicadores de recuperación, entre ellos las iniciaciones de vivienda, no hubieran sido posibles en tan pocos meses”, dijo Ospina.