Lamentable: agresores de violencia intrafamiliar están maltratando a sus mascotas como forma de intimidación
Un estudio de la UNAL muestra cómo en Bogotá la violencia intrafamiliar puede incluir maltrato animal como forma de intimidación. Le contamos.
Un estudio desarrollado en Bogotá entre 2022 y 2023 encendió la alerta por una preocupante relación entre la violencia intrafamiliar y el maltrato animal, revelando que en algunos hogares las mascotas son instrumentalizadas como herramienta de intimidación, castigo o coerción emocional contra mujeres víctimas de violencia.
Aunque la muestra fue limitada a cinco casos, el patrón identificado sugiere un fenómeno entrelazado que requiere atención institucional urgente. Le contamos más sobre lo que mostró el estudio.

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Agresores recurren al maltrato animal ante sanciones legales más leves
El estudio, liderado por Santiago Guillermo Naranjo Monje, magíster en Salud Animal de la Universidad Nacional, encontró que en todos los casos analizados los agresores utilizaron el vínculo emocional entre las mujeres y sus animales para ejercer control. Frases como “si no haces lo que te digo, no cuido al perro” o amenazas contra las mascotas fueron comunes.
En paralelo a esto, el maltrato animal no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una misma estructura de dominación presente en la violencia del hogar. Los agresores prefieren atacar a los animales, considerando que las sanciones legales por estos hechos son menores en comparación con las agresiones hacia las personas.
Formas de maltrato reportadas
Las agresiones a los animales se manifestaron de distintas maneras, según el estudio:
- Golpes y violencia física directa.
- Amenazas verbales o emocionales.
- Negligencia en la alimentación o atención veterinaria.
- Restricción del contacto entre la mujer y el animal.
Este uso del maltrato animal con fines de control emocional refuerza el poder del agresor y genera un nuevo obstáculo para que las víctimas puedan abandonar el entorno violento.
Obstáculos para salir del ciclo de violencia intrafamiliar
Uno de los hallazgos más críticos del estudio es que muchas mujeres no denuncian o no abandonan el hogar violento por temor a dejar a sus animales desprotegidos. Al no existir rutas institucionales claras que garanticen el bienestar de las mascotas durante un proceso de denuncia, el riesgo de revictimización aumenta.
Este vacío institucional, sin duda, es una forma adicional de violencia: obliga a las víctimas a elegir entre su seguridad o la de sus animales. La falta de políticas integrales que reconozcan la existencia de familias multiespecie impide una respuesta efectiva ante situaciones de violencia intrafamiliar.

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Además, contrario a lo que muchas veces se supone, las agresiones contra mujeres y animales no son eventos paralelos, sino fenómenos interconectados. El estudio plantea que la agresividad hacia los animales puede ser un signo temprano de violencia intrafamiliar y debe ser tenido en cuenta por los equipos de atención en salud, justicia y protección.
Santiago Naranjo insiste en que esta violencia se basa en la misma lógica de dominación y control, generalmente ejercida por hombres en situaciones patriarcales. Los datos también indican que esta práctica no distingue entre niveles educativos ni estratos sociales.
Cifras recientes de violencia intrafamiliar refuerzan la alerta
La gravedad del problema queda en evidencia con las cifras compartidas por la concejal María Clara Name en marzo de 2025. Según datos de la Policía de Bogotá, en lo que va del 2025 se han registrado:
- Más de 5.264 mujeres maltratadas en la ciudad.
- Cada hora, 4 mujeres son víctimas de violencia familiar.
- 487 casos de violencia contra niñas.
- 1.154 casos de lesiones personales contra mujeres.
- 16 homicidios de mujeres, lo que significa un aumento del 60% respecto al año anterior.
Estas cifras confirman que la violencia intrafamiliar es un fenómeno en expansión que afecta profundamente a las mujeres en la capital, muchas veces sin rutas de escape efectivas ni garantías para su protección integral.

Medidas propuestas desde la investigación
Frente a este panorama desalentador, existe la posibilidad de contrarrestar estas acciones. Entre las medidas sugeridas por el estudio se encuentran:
- Incluir a los animales en los protocolos de atención a víctimas.
- Crear albergues seguros para mujeres y sus mascotas.
- Capacitar al personal judicial y de salud sobre señales de maltrato animal como indicador de violencia intrafamiliar.
- Implementar estrategias intersectoriales que reconozcan la familia multiespecie.
La investigación insiste en que la respuesta institucional no puede seguir considerando al maltrato animal como un hecho secundario. Identificar estas señales tempranas puede evitar tragedias mayores y ampliar la cobertura de protección a quienes siguen atrapadas en entornos violentos.