viernes, 12 de agosto de 2022
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Arena orgánica para gatos: el emprendimiento al que le apostó un minero artesanal

Hablamos con Emilio Méndez, co-creador de la arena orgánica para gatos Nylú & Luní. La distancia y conectividad a nivel región fueron una dificultad para tener esta conversación, en la que anécdotas familiares y microempresariales revelaron una idea de negocio que nos lleva a decir: ¡¿Por qué no lo habíamos pensado antes?!

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Emilio Andrés Méndez Mendoza, emprendedor de la marca Nylu & Luní, produce y comercializa arena orgánica para gatos, un producto que ha venido llamando la atención de cada vez más personas por su originalidad. En esta entrevista conversamos sobre su historia de emprendimiento y sobre los desafíos que, en conjunto con su esposa, co-creadora del negocio, han venido enfrentando.

Emilio Andrés reside con su familia a orillas del río Magdalena, en el barrio El Arenal de Barrancabermeja (Santander), cuyos habitantes viven de la extracción y comercio de arena y de la pesca. En palabras de Emilio, es un “barrio muy marginal, muy olvidado”. Él es minero artesanal, palero —como se conoce a quienes cargan volquetas con arena a punta de pala y fuerza— y vendedor de arena para construcción. Ella es la responsable del cuidado del hogar. Sus hijos, Nicol y Luis, son los pequeños amigos de dos gatitos que, además de ser sus compañeros de juegos, deben cuidar. Emilio no solo es padre de familia y minero artesanal; es también estudiante de últimos semestres de Comunicación Social, fue recientemente elegido como el presidente de la Junta de Acción Comunal de su barrio, es animador de fiestas y canta el bingo en su comunidad.

Hace menos de dos años, sus hijos comenzaron a pedirle con insistencia arena para sus gatos, después de ver que en casa de su tía la compraban. Así fue como comenzó a gestarse la idea de un negocio que se ha ido consolidando poco a poco: el de producir y comercializar arena orgánica para gatos. Los gatitos, como nos cuenta Emilio, son animales “muy delicados y súper limpios”. Cuando no encuentran las condiciones adecuadas para excretar y orinar, “prefieren hacerse en el zapato o en otra parte de la casa que en el arenero”.



Y es que el arenero es un elemento fundamental en la vida y el cuidado de los felinos, que tienen como costumbre enterrar sus excrementos para marcar su territorio. Según la revista Muy interesante, el olor de las heces y la orina de los gatos es característico en cada felino, gracias a la segregación de feromonas que están presentes en sus excrementos. Las feromonas “son moléculas portadoras de información, que traspasan mensajes de un gato a otro”.

Los felinos más dominantes, que viven en su hábitat natural y que compiten por el territorio, no suelen enterrar sus excrementos; hábito diferente al de los gatos salvajes más débiles, que sí los entierran como señal de precaución. Con esta conducta, evitan ser atacados por los gatos más fuertes y llamar la atención de otros depredadores. Si bien los gatos domésticos se suponen a salvo, guardan el instinto de autoprotección, por lo que el arenero se convierte en un elemento indispensable, más allá de la limpieza.

¿Qué hace que una arena para gatos sea de buena calidad?

Lo que hace que sea de buena calidad es, en primera instancia, que recoja los malos olores, porque las heces de estas mascotas son muy fuertes; en segunda instancia, que aglomere y que recoja los orines. Esos son los dos factores más importantes. Después de eso, el rendimiento de la arena, porque las arenas son muy costosas y más las de calidad superior.

¿Cuál es la ventaja de su producto en comparación con el de la competencia?

La importancia de la arena orgánica que nosotros estamos fabricando, y que todos los días trabajamos para perfeccionar, es que contribuye al cuidado de nuestras mascotas. Por ejemplo, hay arenas que son importadas y tienen mucho químico. El químico es más que todo para que aglutine los excrementos de las mascotas, y esto puede causar daños como alergias e infecciones en la vejiga que causan dolores. Por eso hay gaticos que prefieren hacerse en el zapato o en otra parte de la casa. Al ser animales muy delicados y súper limpios, prefieren buscar un lugar diferente al arenero.

La arena orgánica Nilú y Luní —así se llama nuestro emprendimiento— es arena del río, totalmente natural. Nosotros la hervimos, la desinfectamos, la limpiamos porque entendemos lo limpias que son nuestras mascotas. Luego de eso, le agregamos solo productos naturales, con el fin de que los gatos no sufran esta clase de molestias en su cuerpo. Con esto, contribuimos al medio ambiente, porque esta arena es reutilizable en labores de jardinería, ya que contiene productos naturales que permiten su implementación como abono.

¿Cómo nació la idea de producir y vender arena orgánica para gatos?

Nosotros tenemos dos hijos: Nicol y Luis, y cada uno de ellos tiene un gatito. Esta idea de negocio nació cuando mis dos hijos vieron que en la casa de una tía de ellos les compraban arena a los gatos. Entonces, me dijeron: papá, ¿me hace el favor y me compra una arena para gatos? Pero como yo soy minero artesanal y lleno camiones a pala, les dije: “no, porque acá hay mucha arena. Yo qué voy a comprar esa arena. Sale muy costosa”. Ellos siguieron insistiendo hasta que lloraron. Después de esto, empecé a mirar cómo, con la arena que trabajo, les podía hacer la arenita. Al principio fue un poco tedioso porque los olores siempre se escapaban del arenero improvisado que les hicimos y la materia fecal no se aglutinaba. Luego, me propuse a investigar y me di cuenta de que con algunos productos naturales se lograba hacer una aglomeración, pero seguíamos con el problema de los malos olores.

Inicialmente no lo hice para vender, sino para que mis hijos estuvieran contentos. Luego empecé a mirar plantas medicinales, como aromáticas que botan unos olores agradables, y también a meterle a la arena otros productos naturales que me ayudaran a quitarle estos malos olores, a neutralizarlos. Cuando lo logré —y en eso demoré como un mes—, los niños estaban contentos porque la arena recogía los excrementos. Sin echarle ni un solo químico, logré que la arena aglomerara mejor, lo que permitía mayor facilidad en la limpieza, un efecto similar al de las arenas convencionales. Además de eso, neutralizaba mejor los olores que las arenas importadas.

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Río Magdalena

Después, le comencé a regalar arena a un amigo que tenía más de diez gatos que había rescatado de la calle. Él me preguntó por qué no la vendía, y yo le dije, entre risas, que me daba miedo competir con esas arenas químicas que están en el mercado. Él me insistió en que le vendiera, pero me daba pena y le daba mucha arena por poquito dinero, por muy poco dinero, porque en ese momento la hacía únicamente para mis hijos.

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Posteriormente, hubo una feria de juventudes acá en Barrancabermeja, en la cual participé por invitación de un amigo, Felipe Ariza. Allí me puse a vender la arena. En la preparación para la feria, mi esposa me ayudó con los empaques y con la creación del nombre de la marca. Para eso, mezcló los nombres de nuestros hijos y quedó Nilú y Luní. Con Dagoberto, un amigo diseñador gráfico, creamos el logo, que gracias a Dios me lo regaló.

Gracias a la feria tuvimos una gran difusión de nuestra idea de negocio por Facebook. Algunas fundaciones nos buscaron y nosotros les donamos la arenita para gatos y ahí fuimos probando, porque el producto estaba gustando. Recibimos varias sugerencias, de forma que pudimos ir perfeccionándola, a tal punto que solo nos faltaba resolver dos asuntos: lograr una mejor aglomeración y desarrollar más el empaque, puesto que nuestro interés era utilizar un empaque biodegradable de hoja de caña de azúcar, pero como en Barrancabermeja es muy costosa la unidad, con esos precios el negocio no daba.

Productos biodegradables como estos los realizan productores de caña de azúcar en el Valle del Cauca. Quisiéramos que toda la línea de nuestra marca manejara empaques biodegradables, con componentes naturales y amigables con el medio ambiente, porque es eso lo que estamos buscando, cuidar a nuestro planeta, cuidar a nuestra Colombia.

¿Cómo fue el proceso para lograr que la arena lograra, efectivamente, envolver las deposiciones y evitar el mal olor?

Este proceso fue bastante largo, pero también fue un reto divertido por darle alegría a mis hijos. ¿Por qué fue divertido? Porque yo comencé a echarle cuanto producto natural encontraba, porque no quería que los gaticos sufrieran ningún daño. Fueron varios experimentos hasta que lo logramos; una tarea que duró, por ahí, dos meses. Probé con cuanta aromática, cuanta mata, cuanta rayadura de limón. Asoleaba la arena, la cocinaba, no hallaba ni qué hacer. Le agregué bicarbonato, hacía cualquier cosa para lograrlo. La verdad, a nuestro producto, todavía le falta un poquito para estar a la altura de las arenas más competentes, pero es efectivo porque logra neutralizar los malos olores, aglutinar las deposiciones y cuidar el medio ambiente.

Yo soy muy sincero con mis clientes; siempre informo que la arena sí aglomera, que es cuando recoge los desechos, pero no se pone dura como la química. Estoy en la búsqueda de esa parte, de darle esa dureza y aglutinamiento a los orines de los gatos. En cuanto a los malos olores, junto con mi esposa, logramos llevarla a un punto de buena calidad. Fue una tarea ardua que hicimos entre los dos, con solo productos naturales. Quienes nos ayudaron nos decían que le metiéramos esencias químicas y jabón, pero esa no era nuestra intención porque queríamos que fuera natural para cuidar la salud de las mascotas, como viene sucediendo con Michú, la gata de Nicol, que nunca hemos tenido la necesidad de llevar al veterinario. Es una gata sana, grande, súper hermosa, que siempre usa su arenero.

¿Cuánto tiempo les tomó desarrollar la idea y crear el producto?

A ciencia cierta, salimos a la luz después de 6 meses de prueba, después de haber perfeccionado la arena para nuestros hijos y de regalarles arena a las fundaciones y a amigos, que la aprobaban, nos recomendaban y nos decían: “métete por aquí, haz esto, quítale aquello, ponle esto, necesitamos más de aquello”.

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Ya llevamos más de un año y medio vendiendo la arena y mejorándola. Creo que todos los días son para aventurarse a mejorar. Cuando uno tiene un producto que requiere calidad, todos los días se despierta para mejorar, innovar y perfeccionar. Todavía estamos en esa lucha, para que la gente se sienta más complacida con el producto. Creo que nunca vamos a parar de trabajar por eso y por darle esa frescura al producto, en beneficio del planeta y de nuestras mascotas.

¿Qué tanto han logrado avanzar en la formalización del producto y de su empresa?

Para la formalización de este proyecto estamos trabajando en Fondo Emprender con el Sena, para hacer todos los trámites legales, desde el registro ante la Cámara de Comercio, hasta el de patentar el producto. Estamos haciendo todo para que el negocio sea legal, para obtener registro sanitario Invima y tener todos esos trámites al día, ya que nos aventuramos en este emprendimiento. Nuestra idea es generar empleo sobre todo para mujeres, por ejemplo mujeres cabeza de hogar, que nuestro negocio dé para pagar la seguridad social de nuestras trabajadoras y por lo menos un salario mínimo. Ese es un sueño por el que luchamos. Además, queremos que la arena llegue a todas las partes del país —y por qué no, a otros países— y que sea una arena económica para que todos tengan acceso a ella.

¿Cuáles han sido los mayores desafíos que han debido enfrentar?

Hemos sido personas muy afortunadas, con el favor de Dios y el apoyo de las personas. Por ejemplo, contamos con el apoyo de Janeth Camacho, una periodista que me hizo un video que se volvió viral. Hoy tiene más de un millón de reproducciones. Ese video me trajo algunas ventas, ventas que me han ayudado a fortalecer más el negocio.

Por otro lado, tenemos un problema con el transporte de nuestro producto, porque como la arena siempre es pesadita, el envío sale muy costoso: hemos recibido llamadas y pedidos de personas que viven en otros departamentos y municipios. Cuando les informamos el valor del producto ellas son muy felices, pero cuando conocen el valor del envío se desaniman porque les sale muy costoso.

Nos gustaría crear una alianza con las transportadoras, que por favor nos ayuden, porque yo sé que cuando ellos estaban iniciando tuvieron sus dificultades. Deberían ayudar a empresas incipientes con precios especiales, más económicos, porque ese tema retrasado nuestro proceso de comercialización.

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Por su peso, el costo del envío de la arena para gatos es uno de los principales problemas en la distribución.

¿En dónde se puede encontrar su producto y a qué tipo de clientes va dirigido?

Este producto va dirigido a todas aquellas personas que aman a su mascota, en este caso a su gatico, y quieren cuidar también el medio ambiente.

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En la página de Facebook Nilú y Luní se puede encontrar más información. Quienes ingresen, podrán conocer cómo trabajamos esta arena y cómo hemos progresado con la ayuda de todos ustedes.

¿Cuáles son sus planes comerciales a futuro?

Como lo venía diciendo, este proyecto lo hacemos con mi esposa. Nosotros quisiéramos que el producto fuera encontrado en cualquier centro comercial, en cualquier cadena de comercio, que se vendiera en las veterinarias como un producto normalizado. Estamos trabajando en eso. Quisiéramos también constituirnos como una gran empresa, una empresa que cuida al medio ambiente y a los animales, que crea buenos empleos con todas sus prestaciones, empleos para mujeres. Eso es lo que quisiéramos, y tener sucursales en otra ciudad. Eso lo vemos un poquito difícil, no imposible, pero sí está difícil, porque el apoyo al microempresario y al mediano empresario es muy duro, o sea, no lo hay. Ojalá pudiéramos recibir ayuda del gobierno para mejorar el producto, las ventas y, por qué no, para exportarlo. Que fuera un producto colombiano reconocido a nivel mundial.

Hay personas de México, de Ecuador, de países vecinos que me piden el producto porque les parece una idea muy innovadora. En Chile también nos están pidiendo, pero, obviamente, nosotros no tenemos los papeles al día para exportar.

Por último, ¿qué les diría a quienes tienen en mente emprender?

Quisiera decirles, a quienes lean esta entrevista, que si tienen una idea en mente, si tienen una pasión por algo, pues que se apersonen y trabajen para realizarla.

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