Ataque de EE.UU. e Israel a Irán: lo que significa la muerte de Alí Jamenei para el mundo
El ataque de EE.UU. e Israel a Irán que terminó con la muerte del líder supremo Alí Jamenei marca uno de los puntos más críticos en Medio Oriente desde la Revolución Islámica de 1979. Para varios analistas geopolíticos, no se trató solo de una operación militar, sino de un intento de reconfigurar el equilibrio de poder en la región.
La muerte de Alí Jamenei, confirmada por medios estatales iraníes tras los bombardeos conjuntos, abre una fase de incertidumbre interna en Teherán y eleva el riesgo de una guerra regional. Expertos advierten que el impacto puede extenderse al mercado petrolero, al dólar y a economías dependientes de importaciones energéticas, como la colombiana.
El ataque de EE.UU. e Israel a Irán no solo abre una disputa sucesoria interna, sino que redefine el equilibrio estratégico regional. Más allá de la retórica oficial, los próximos días serán decisivos para determinar si la muerte de Alí Jamenei conduce a una transición contenida o a una escalada que reconfigure el orden internacional. La crisis no es únicamente iraní. Es un episodio que puede alterar mercados, alianzas y la estabilidad global.
¿Qué ocurrió tras el ataque de EE.UU. e Israel a Irán?
El ataque de EE.UU. e Israel a Irán fue presentado por Washington como una operación para neutralizar amenazas estratégicas. Medios internacionales confirmaron que la ofensiva incluyó bombardeos de gran envergadura y que Alí Jamenei murió en su complejo residencial en Teherán mientras ejercía funciones oficiales.
Tras la muerte de Alí Jamenei, Irán declaró 40 días de duelo nacional y anunció una “ofensiva devastadora” como respuesta. En paralelo, Israel confirmó nuevas oleadas de ataques contra más de 30 objetivos militares en territorio iraní.
La escalada no se detuvo ahí. Según reportes internacionales, los bombardeos conjuntos han dejado al menos 555 muertos en Irán en distintos condados del país. Además, se han registrado ataques iraníes contra bases estadounidenses y objetivos en Israel y países del Golfo.
La muerte de Alí Jamenei no ha producido una desarticulación inmediata del sistema político iraní. Por el contrario, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional aseguró que el país será “más resiliente y determinado”.

El conflicto se expande al Golfo y a la infraestructura energética
Uno de los desarrollos más delicados tras el ataque de EE.UU. e Israel a Irán es la ampliación del conflicto hacia la infraestructura energética regional. Una de las primeras retaliaciones de Irán tras el ataque fue el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo y el gas que se consume en el mundo.
En las últimas horas se reportó un incendio en la refinería de Ras Tanura, en Arabia Saudita, tras la caída de restos de drones interceptados. También se registraron ataques y explosiones en Bahréin y daños en instalaciones de emergencia en Teherán.
Esta escalada en el Golfo incrementa el riesgo de interrupciones en el suministro mundial. En ese contexto, la muerte de Alí Jamenei deja de ser solo un hecho político interno y se convierte en un factor de inestabilidad económica global.
¿Fue realmente un intento de cambio de régimen en Irán?
El presidente Donald Trump afirmó que la operación buscaba crear condiciones para un cambio en el liderazgo iraní. Incluso declaró que existen “buenos candidatos” para reemplazar a Alí Jamenei, sin precisar nombres.
El economista y analista geopolítico Jeffrey Sachs que el objetivo de fondo es el “cambio de régimen”, una aspiración estratégica de Israel respaldada por Washington desde hace décadas. Afirma que el objetivo es el «cambio de régimen”, un sueño israelí de 30 años para lograr la hegemonía regional respaldada por EE. UU., buscando la expulsión de Rusia y China.
Scott Ritter, exinspector de armas de la ONU, ha planteado que la llamada “decapitación” solo funciona si se logra eliminar toda la estructura de mando. La muerte de Alí Jamenei, según esta visión, no garantiza el colapso del sistema político iraní, que ha demostrado capacidad de resiliencia durante más de cuatro décadas. Ritter califica la operación como una «guerra ilegal de agresión» y una «guerra de elección», no de necesidad, ya que Irán no representaba una amenaza inminente.
La figura de Alí Jamenei, ahora convertida en símbolo de martirio para sectores del régimen, podría fortalecer una línea más radical en lugar de abrir una transición moderada. Especialistas como Davis y Ritter mencionan que el asesinato de Jamenei, lejos de debilitar al régimen, lo consolida mediante la figura del martirio, profundamente arraigada en la cultura chiita.

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¿Puede estallar una guerra regional en Medio Oriente?
Irán ha advertido que responderá al ataque de EE.UU. e Israel a Irán mediante acciones contra bases militares y aliados en la región. El riesgo no se limita a un enfrentamiento bilateral, sino a una activación del llamado “eje de la resistencia” que incluye actores en Líbano, Irak y Yemen.
La muerte de Alí Jamenei puede actuar como catalizador de represalias más amplias. Algunos expertos consideran que el cierre o bloqueo del Estrecho de Ormuz (por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial) es una de las cartas estratégicas de Teherán. Una escalada regional tendría efectos inmediatos en los precios de la energía y en los mercados financieros globales.
¿Podría el conflicto desatar una crisis económica y geopolítica global?
Más allá del impacto militar inmediato, analistas coinciden en que el ataque de EE.UU. e Israel a Irán puede convertirse en el detonante de una crisis global sin precedentes.
El académico iraní Seyed M. Marandi advierte que, si Washington profundiza su ofensiva tras la muerte de Alí Jamenei, Teherán podría responder cerrando el Estrecho de Ormuz. En su lectura, una interrupción sostenida del flujo energético podría afectar hasta el 25% del suministro global de crudo, generando un shock de precios que produciría “daño y miseria duraderos” en los mercados internacionales.
Un cierre de Ormuz no es solo un movimiento táctico, sino una señal de guerra económica abierta. El impacto inmediato se sentirá en el precio del petróleo, la inflación global y la estabilidad de las monedas emergentes. Economías dependientes de importaciones energéticas, como varias en América Latina, enfrentarían presiones cambiarias y fiscales.
Otro aspecto importante es la legitimidad del sistema internacional. Para Sachs, el respaldo automático de Europa, Canadá y Australia al ataque de EE.UU. e Israel a Irán evidencia que el llamado “orden basado en normas” opera de manera selectiva.
En conjunto, estas interpretaciones coinciden en un punto: el conflicto ya no se limita a Irán. La muerte de Alí Jamenei y la escalada posterior pueden acelerar una fragmentación del sistema internacional, aumentar la competencia entre bloques y trasladar el choque al terreno energético, financiero y monetario.

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¿Qué papel juegan Rusia y China en esta crisis?
El ataque de EE.UU. e Israel a Irán también se inscribe en un contexto de creciente multipolaridad. Rusia y China han cuestionado la legitimidad de la ofensiva y han pedido respeto a la soberanía iraní. Para Moscú y Pekín, Irán es un actor clave en la arquitectura energética y comercial euroasiática.
El analista Jorge Enrique Esguerra sostiene que para Rusia, China e India, Irán es un “pilar fundamental de la arquitectura de seguridad en Asia”. Esto significa que el país no es un actor aislado, sino un nodo clave en corredores energéticos, proyectos de infraestructura y esquemas de cooperación como los BRICS ampliados.
¿Cómo impactará el conflicto en el petróleo, el dólar y la economía colombiana?
El efecto inmediato del ataque de EE.UU. e Israel a Irán se refleja en la volatilidad energética. Si el conflicto se prolonga y afecta el Estrecho de Ormuz, el precio del crudo podría dispararse. Un aumento sostenido del petróleo suele fortalecer al dólar en el corto plazo, presionar la inflación global y elevar los costos de transporte y producción.
Para Colombia, el impacto es dual. Como exportador de crudo, podría beneficiarse de mayores ingresos en el corto plazo. Pero como economía dependiente de importaciones de combustibles refinados, fertilizantes y bienes intermedios, también enfrentaría mayores costos. Un alza sostenida del petróleo podría presionar el tipo de cambio, la inflación y la política monetaria del Banco de la República.
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