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domingo, 18 de enero de 2026
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Biocombustibles en Latinoamérica: una oportunidad para la sostenibilidad energética y económica

La producción de biocombustibles en Latinoamérica emerge como una alternativa prometedora en el camino del subcontinente hacia el desarrollo sostenible. Análisis.
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Los biocombustibles en Latinoamérica, que son aquellos hechos a partir de materia orgánica, ya hacen parte de la cotidianidad. Si usted es colombiano, cada vez que tanquea su carro está haciendo uso de ellos, aunque en una pequeña proporción. 

En 2022, los biocombustibles en Latinoamérica reemplazaron 20 mil barriles diarios de combustibles fósiles, lo que impulsó el empleo y el desarrollo rural, según Fedebiocombustibles. 


La región, con líderes como Brasil, Argentina y Colombia, está bien posicionada para liderar la transición hacia una economía baja en carbono. 

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Principales productores de biocombustibles en Latinoamérica 

Varios países se destacan como principales productores de biocombustibles en Latinoamérica. Brasil, líder indiscutible en la región, es el principal productor de bioetanol de caña de azúcar del mundo (Torroba, 2022). 

Argentina y Colombia son importantes productores de biodiesel a partir de soja y aceite de palma, respectivamente. Estos países han establecido políticas de mezcla obligatoria y han aumentado su producción para satisfacer la demanda tanto interna como externa, de acuerdo con el Atlas de los biocombustibles líquidos 2021 – 2022.

El rol de los biocombustibles en la transición energética


Los biocombustibles líquidos continúan siendo una parte esencial de la transición hacia una movilidad más limpia, especialmente en un contexto de desarrollo de nuevas tecnologías de movilidad como la electromovilidad y la propulsión por hidrógeno. 

Aunque esos paradigmas emergentes son prometedores, los biocombustibles líquidos representan una alternativa ambientalmente más sostenible sin requerir cambios técnicos significativos en los vehículos actuales.

La guerra en Europa, la transición energética y la recuperación económica están impulsando el crecimiento de la producción de biocombustibles a nivel global. De hecho, en el mundo la producción de bioetanol y biodiésel creció un 928% entre 2000 y 2019, de acuerdo con el Atlas mencionado.

En el camino para reducir las emisiones netas a cero, los biocombustibles desempeñan un papel crítico al proporcionar una fuente de energía renovable y baja en carbono para el transporte.  

Colombia, dentro del contexto internacional, tiene la capacidad de contribuir significativamente a la reducción de las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero al expandir la producción y el uso de biocombustibles de manera sostenible.

Biocombustibles: un impulso para la economía y el medio ambiente

Los biocombustibles ofrecen una solución práctica y efectiva para abordar las demandas de la transición energética. Al considerar la descarbonización del sector del transporte, esta fuente de energía renovable ayuda a combatir el cambio climático al reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y contribuye a mejorar la calidad del aire en las ciudades gracias a su combustión más limpia.

Según un informe de Fedebiocombustibles, el bioetanol y el biodiesel, ambos elaborados con materias primas sostenibles como la caña de azúcar y el aceite de palma, capturan las emisiones de CO₂ desde el momento en que se siembran estas plantas. 


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En Colombia todos los combustibles para el transporte contienen mezclas de biocombustibles, con bioetanol mezclado con gasolina en un 7% y biodiesel mezclado con diésel en un 10%. 

Estas mezclas han contribuido significativamente a la reducción de más de 34 millones de toneladas de Gases de Efecto Invernadero y más de 8.000 toneladas de material particulado en Colombia. Esto equivalente a retirar de circulación entre 400.000 y 1,5 millones de vehículos al año, según el mismo informe.

Un enfoque integral para el desarrollo de biocombustibles

El desarrollo de la producción de biocombustibles en Latinoamérica debe considerarse dentro de un contexto de políticas nacionales coherentes. Estas políticas deben abarcar no solo el crecimiento económico sino también la protección del medio ambiente, la conservación del patrimonio natural y la equidad social. 

Es esencial que las políticas públicas en este ámbito no descuiden los objetivos nacionales que tienen que ver no solo con la especialización productiva, como los agronegocios, sino que también prioricen la expansión de la cobertura energética de la población y la conservación de la biodiversidad.

Cada país en la región tiene su propia realidad en términos de recursos naturales, experiencia en biocombustibles y condiciones socioeconómicas. Por lo tanto, es fundamental que cada nación defina su propia agenda y aproveche la demanda global, especialmente de los países desarrollados, para resolver sus desafíos de transición energética y estimular el desarrollo rural sostenible.

Un futuro prometedor para los biocombustibles en Latinoamérica

Los biocombustibles en Latinoamérica representan un camino hacia un futuro sostenible en términos económicos, medioambientales y sociales. La región, con Brasil, Argentina y Colombia como sus principales productores, está bien posicionada para liderar la transición hacia una economía baja en carbono.


En el escenario de emisiones netas cero para 2050, los biocombustibles jugarán un papel crucial al proporcionar una alternativa renovable y ambientalmente sostenible para el transporte.

Es fundamental que los gobiernos y la industria continúen trabajando en la promoción y expansión de los biocombustibles de manera sostenible, abordando los desafíos relacionados con la equidad social y la conservación de la biodiversidad. 

Latinoamérica tiene la oportunidad de liderar el camino hacia un futuro más limpio y sostenible para las generaciones presentes y futuras, al aprovechar su potencial en la producción de biocombustibles , que contribuyen de manera significativa a la lucha contra el cambio climático a nivel global.