Canadá cuestiona a Trump y propone alianzas entre potencias intermedias en Davos 2026
En el Foro Económico Mundial de Davos 2026, Canadá defendió a las potencias intermedias frente a la rivalidad entre grandes potencias y planteó alianzas flexibles como respuesta al deterioro del sistema internacional.
La posición de Canadá en el Foro Económico Mundial de Davos 2026 estuvo marcada por un diagnóstico crítico sobre el funcionamiento del sistema internacional y por una propuesta orientada a reorganizar las alianzas entre países que no hacen parte del núcleo de las grandes potencias.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó que el orden internacional basado en reglas está dejando de operar como marco efectivo de seguridad y cooperación, y que las potencias intermedias enfrentan el riesgo de quedar subordinadas en un escenario dominado por la confrontación entre Estados Unidos y China.
A partir de ese diagnóstico, Canadá planteó la necesidad de avanzar hacia esquemas de cooperación flexible entre potencias intermedias, con el objetivo de preservar márgenes de autonomía política, económica y estratégica.

¿El fin del orden basado en reglas?
Durante su intervención en Davos, Carney sostuvo que el mundo atraviesa una “ruptura” y no una transición gradual. Según explicó, el orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial está siendo reemplazado por una rivalidad abierta entre grandes potencias, en la que la integración económica se utiliza como instrumento de presión.
El primer ministro canadiense señaló que aranceles, sanciones y control de cadenas de suministro se han convertido en herramientas centrales de la política exterior, y advirtió que el cumplimiento formal de las normas ya no garantiza estabilidad ni seguridad para los Estados.
En ese contexto, llamó a los gobiernos a reconocer el cambio de escenario y a ajustar sus estrategias exteriores a una realidad caracterizada por la fragmentación del multilateralismo.
Potencias intermedias y alianzas de “geometría variable”
Uno de los ejes centrales del mensaje canadiense fue el papel de las potencias intermedias en el nuevo escenario global. Carney resumió este enfoque con una frase que se repitió en varios paneles del foro: “Si no estás en la mesa, estás en el menú”.
La estrategia planteada por Canadá se basa en tres líneas de acción. La primera es la coordinación entre potencias intermedias para evitar negociaciones individuales frente a grandes hegemonías. La segunda es la creación de alianzas de “geometría variable”, es decir, coaliciones distintas según el tema, como seguridad, cambio climático, inteligencia artificial o minerales críticos. La tercera es el fortalecimiento de la autonomía estratégica en áreas sensibles como energía, alimentos, finanzas y defensa.
Según Carney, este enfoque busca reducir la vulnerabilidad frente a represalias económicas o políticas de las grandes potencias.

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La posición canadiense frente a Groenlandia
En el debate sobre Groenlandia, Canadá se alineó con la postura europea en defensa de la soberanía danesa. Carney expresó el respaldo de su país al derecho de Groenlandia y Dinamarca a definir su futuro sin presiones externas.
El primer ministro rechazó el uso de aranceles como mecanismo de coerción y pidió que las discusiones sobre el Ártico se centren en el desarrollo económico y la estabilidad regional. En paralelo, anunció inversiones sin precedentes en defensa ártica, que incluyen el despliegue de radares, submarinos y un refuerzo de la presencia militar canadiense en la zona.
Tensiones comerciales y relación con China
Otro de los puntos abordados por Canadá en Davos fue su relación comercial con China. Carney negó que su país esté negociando un tratado de libre comercio con Pekín y aclaró que el reciente acuerdo anunciado corresponde a una asociación estratégica limitada.
El pacto incluye una reducción del arancel canadiense a los vehículos eléctricos chinos, que pasa del 100% al 6,1%, con un cupo inicial de 49.000 unidades anuales, ampliable hasta 70.000 en cinco años. A cambio, se prevé que China realice inversiones en la industria automotriz canadiense en un plazo de tres años.
Carney subrayó que Canadá mantiene sus compromisos en el tratado con Estados Unidos y México (USMCA), que impide cualquier negociación comercial con economías que no sean de mercado.

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La reacción de Donald Trump
La postura canadiense generó una respuesta inmediata del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien criticó duramente a Carney. Trump afirmó que Canadá depende económicamente de Estados Unidos y acusó al gobierno canadiense de no reconocer los beneficios que recibe de su relación bilateral.
En redes sociales, Trump calificó el acercamiento de Canadá a China como una amenaza a la seguridad económica estadounidense y advirtió que no permitirá que Canadá se convierta en un “punto de entrega” para que productos chinos ingresen al mercado de Estados Unidos. También amenazó con imponer aranceles del 100% a las importaciones canadienses si el acuerdo sigue adelante.
Una estrategia de realismo basado en valores
En Davos, Canadá definió su enfoque como un “realismo basado en valores”, que combina el pragmatismo económico con la defensa de la soberanía y el respeto a reglas básicas de convivencia internacional. Esta estrategia incluye medidas internas, como reducción de impuestos e inversión en tecnología, y una política exterior orientada a diversificar alianzas.
El enfoque planteado por Canadá en Davos se aproxima al que vienen impulsando los BRICS, en la medida en que prioriza acuerdos pragmáticos, cooperación entre potencias intermedias y márgenes de autonomía frente a las grandes potencias.
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