Adiós al amigo: el grito de un cine colombiano que resiste sin apoyo, pero con talento
Este 7 de agosto, el cine colombiano llega a las salas con “Adiós al amigo”, una premiada película que invita a reflexionar sobre memoria, cultura y financiación estatal
Si aún no tiene un plan para este puente del 7 de agosto, la película colombiana Adiós al amigo es una excelente opción para apoyar el arte nacional y disfrutar de una experiencia única en el cine. Más allá de ser un entretenimiento, representa una forma de contribuir al fortalecimiento del cine colombiano, uno de los sectores más afectados por los recortes presupuestales y la baja prioridad en las políticas públicas.
Este festivo se convierte en la excusa perfecta para hacer un plan en familia y acercarse a una historia local que ha logrado destacar internacionalmente. Aunque el país produce obras de gran calidad, como esta, el respaldo institucional sigue siendo insuficiente.
Cine colombiano premiado, pero en lucha constante por financiación
Dirigida por Iván David Gaona y producida por Mónica Juanita Hernández, Adiós al amigo fue rodada en el corazón del Cañón del Chicamocha. Esta película colombiana, con estética de western rural, revive episodios de la Guerra de los Mil Días y lanza un mensaje de reconciliación y memoria histórica. Fue galardonada en el Festival Internacional de Cine de Tokio, consolidándose como un hito del cine regional.
El filme es una muestra de lo que se puede lograr cuando el talento nacional cuenta con condiciones mínimas de producción. Sin embargo, su realización fue posible más por el esfuerzo comunitario y los recursos del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) que por una política estatal sólida de apoyo al cine colombiano.
Presupuesto 2026: cultura a la espera de un verdadero plan de nación
El Gobierno ha anunciado que el presupuesto de cultura para 2026 será cercano a $1 billón, lo que representa un aumento del 6,34 % frente a 2025. Sin embargo, el incremento en inversión directa será de apenas 3,3 %, lo que refleja una asignación centrada en gastos operativos y no en transformación estructural.
Instituciones clave como el Archivo General de la Nación tendrán recortes de hasta el 30% en inversión, comprometiendo el resguardo de la memoria nacional y el acceso a bienes culturales. Todo esto ocurre mientras el discurso oficial insiste en que la cultura es un sector estratégico.
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Planes familiares que inician en el cine, pero exigen continuidad política
Este 7 de agosto, llenar las salas de cine para ver Adiós al amigo puede ser un gran comienzo de los planes familiares. Pero la verdadera continuidad de este “plan perfecto” debe darse en el Congreso, donde se discute una reforma tributaria de $26,3 billones. Sin ella, los recortes serían aún más graves, afectando directamente a las industrias culturales, entre ellas, al propio cine colombiano.
La situación se agrava con la creciente llegada de producciones extranjeras que operan en el país sin acuerdos claros sobre su contribución fiscal. A esto se suma la falta de legislación para gravar a las grandes plataformas tecnológicas, lo cual deja al cine nacional en desventaja competitiva.
Sin cultura no hay nación
Adiós al amigo es prueba del potencial de la película colombiana cuando cuenta con talento y algo de apoyo. No obstante, si no hay voluntad fiscal para garantizar su desarrollo, la cultura seguirá siendo relegada a un segundo plano.
Este festivo puede ser el momento para empezar a valorar más nuestras propias historias.
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