“Colombia exporta café y demás productos agrícolas por miserias”: Fundador de Café For Change
Según Fernando Morales-de la Cruz, fundador de Café For Change, una iniciativa global que busca erradicar la pobreza y eliminar el trabajo infantil en las industrias del café, cacao y té, actualmente no hay bonanza cafetera. “En un análisis realizado por la empresa Olam Specialty Coffee (Singapur), que ajustó a la inflación los precios internacionales del café de los últimos 200 años, se observa que los [precios] registrados en 2021 no son significativos”, comentó Morales-de la Cruz. De acuerdo con la información de Olam Specialty Coffee, en 1863 la libra de café verde en grano valía 6,64 dólares. Entre ese año y 1950, los precios oscilaron entre los 2 y los 6 dólares por libra.
En 1954, se presentó un repunte en la producción y en la demanda de café, que tuvo como resultado un aumento nunca visto hasta entonces en los precios internacionales del café, y la libra de café verde en grano llegó a costar 8,19 dólares. Posteriormente, en 1977, el mercado internacional del café registró su máximo pico, y la libra de café verde en grano alcanzó los 10,77 dólares.

Según Morales-de la Cruz, durante los años setenta y ochenta, los precios del café fueron significativamente altos y, aún en las peores caídas, no bajaron de los 3 dólares por libra. Esto, a su juicio, se debió a la existencia del Convenio Internacional del Café, firmado en 1962, que establecía cuotas de producción, controlaba la oferta y establecía un margen para los precios. Sin embargo, en junio de 1989, principalmente por la iniciativa de los países compradores, dicho acuerdo se disolvió. El mercado internacional del café, que había estado regulado por 29 años, quedó a merced de la ley de oferta y demanda de la noche a la mañana.
“Lo que hemos visto desde entonces es una degradación de la situación de los caficultores. Actualmente, a pesar de que los precios del café son buenos, su valor representa un 75% menos que el precio de 1983 ajustado a la inflación en dólares reales”, aseguró el fundador de Café For Change.
(Le puede interesar: Con precios históricos, cafeteros lamentan reducción de la producción en enero)
La industria mundial de este producto reportó un valor superior a los 465 mil millones de dólares en 2019, y este seguramente ascenderá en los próximos años. No obstante, Morales-de la Cruz explicó que, mientras las multinacionales que procesan y comercializan café, como Starbucks, Nestlé, Lavazza, McDonald’s, Illycaffè, Dunkin Donuts y Keurig Dr Pepper, entre otras, se quedan con la mayoría de las ganancias, los países productores de café, como Brasil, no reciben ni siquiera el 1% de lo que vale la industria.
Al respecto, el fundador de Café For Change afirmó: Ahora, pese a que la libra de café verde en grano se está comprando a 2,45 dólares en puertos —dólares FOB—, los caficultores no reciben nada de eso. Y, de todas formas, ese valor es muy bajo. A quienes están cultivando el café, a los campesinos, se les debería pagar el doble. Un precio más o menos justo rondaría en los 4,50 dólares [la libra], y ni siquiera tendría en cuenta los impuestos que deben cobrarse para garantizar seguridad social, educación, infraestructura, etc. Esto es similar a lo que ocurre cuando se importan productos que vienen de los países miembros de la Unión Europea (UE). Por ejemplo, cuando uno compra una máquina hecha en Alemania, no solo está pagando dicho bien, sino impuestos que garantizan la seguridad social de los trabajadores, su salud, su pensión y la educación, entre otros”.
(Le puede interesar: “Este año vamos a tener mejores precios de café”: Federación Nacional de Cafeteros)
A su juicio, lo único que podría cambiar el panorama de bajos precios es que se cree una instancia internacional de productores de café que se encargue de fijar al menos un rango de precios para el café. Morales-de la Cruz señaló que la “Organización Internacional de Café (ICO, por sus siglas en inglés), que existe actualmente, no puede encargarse de esto, entre otras cosas porque está conformada por países productores y compradores. Adicionalmente, sus políticas y medidas no han tenido en cuenta a los países productores. Y esto se ve en la salida de Guatemala en 2020 y en la de Uganda, que fue hace apenas unos días”.
Para el experto, una organización que defienda los precios internacionales del grano debería agrupar únicamente países productores, pues los intereses de estos no coinciden con los de los países compradores, más interesados en adquirir café barato.
Uganda abandona la ICO por no otorgar garantías
De acuerdo con el comunicado de prensa que emitió la Autoridad de Desarrollo del Café de Uganda (UCDA) la semana pasada, el país decidió abandonar la ICO ante la pasividad de esta organización frente a dos problemáticas que afectan a los países productores de café:
- Volatilidad en los precios del café. Según la UCDA, desde hace varios años se viene presentando un fenómeno de volatilidad en los precios internacionales del café y la ICO no ha implementado ninguna acción para estabilizar los precios. Los países más afectados han sido los productores —Brasil, Colombia, México y Uganda, entre otros—.
- Obstáculos para exportar café con valor agregado. La UCDA criticó fuertemente las trabas a las que se enfrentan los países productores, especialmente de América Latina y África, para exportar café con valor agregado a los países pertenecientes a la Unión Europea.
Odrek Rwabwogo, empresario agrícola y asesor principal del presidente de Uganda sobre exportaciones, aseguró que “la UE abofetea a los países productores con un impuesto del 7,5% sobre el café tostado procesado, mientras que los granos verdes crudos sin tostar no se encuentran gravados. Naturalmente, esto disuade a nuestros productores de café de invertir en la tecnología para procesar el producto mientras los incentiva a que exporten sin procesar”. Rwabwogo criticó que la ICO no haya tomado cartas en este asunto.
Según Morales-de la Cruz, la decisión de Uganda se encuentra en la dirección correcta. “Uganda alzó la voz y le dijo ‘no más’ a la ICO. El presidente y los asesores del Gobierno fueron enfáticos: no van a permitir que países como Alemania, Bélgica y Dinamarca continúen enriqueciéndose, mientras los países productores sigan recibiendo miserias por el café y, en general, por todos los productos agrícolas”.
El fundador de Café For Change explicó que los países productores, además de vender el café a bajos precios, están condenados a venderlo como materia prima, sin agregarle valor. En la UE existen impuestos sobre el café tostado, instantáneo y liofilizado. No son como tal barreras arancelarias porque no se cobran al entrar al país, sino gravámenes internos. El valor actual está en 2,19 euros por cada kilogramo de café tostado y 4,78 euros por cada kilogramo de café instantáneo y liofilizado. Por esto, comentó Morales-de la Cruz, es que los países productores se inclinan a vender el café en grano, sin transformarlo.
“Si bien el café es un producto de exportación emblemático en Colombia, no le reporta utilidades al país”
Colombia, como país productor de café, no es ajeno a esta situación, indicó Morales-de la Cruz. “Colombia siempre se precia de que su café es un producto emblemático. El problema es que el café no genera utilidades en Colombia, sino en otros lugares. Miremos nada más: en Europa no hay una taza de café que cueste menos de 2,50 euros; hay algunos que, dependiendo del producto y la preparación, pueden llegar a costar más de 5 euros. De ese valor, ni siquiera el 1% regresa a Colombia. Y claro, puede pensarse que es por la transformación o el valor agregado, pero en realidad el café es un producto que no requiere mucho: agua, tostión y café”, advirtió el experto.
(Lea también: Colombia: Un país cafetero)
Para el fundador de Café For Change, es importante que los países productores no se vean disuadidos, por la vía de los impuestos, a agregarle valor al café, pues este proceso aumenta su rentabilidad. Pero, de igual manera, es clave que el café comercializado sin transformación alguna sea remunerado a lo que consideró precios justos, es decir, por encima de los 4,50 dólares.
En opinión del fundador de Café For Change, estos son los problemas que los mandatarios colombianos deberían estar enfrentando. “Pero no, parece que no son importantes, porque el presidente Iván Duque ni siquiera mencionó el tema en la visita que realizó hace poco a varios países de la UE”. Morales de la Cruiz agregó que “esto se ve en otros escenarios. Recientemente se armó un escándalo porque un estudio de la FAO incorporó a Colombia dentro de los países en riesgo de hambre aguda para 2022. La reacción del Gobierno no fue mirar lo que sucedía en el país, sino exigir a la FAO que retirara a Colombia de la lista”.
Más allá de la controversia que suscitó el informe de la FAO, el experto subrayó que los bajos precios del café y otros productos de exportación están directamente relacionados con problemas sociales del país como la pobreza y la inseguridad alimentaria que experimentan muchos de sus ciudadanos. “Lo que creo es que los índices de inseguridad alimentaria y pobreza en Colombia, así como en todos los países de América Latina, son muy altos y hay que entender cuáles son sus causas. Una es que Colombia exporta todos sus productos a muy bajos precios, casi que miserias. Esto no solo ocurre con el café, como he venido explicando, sino con el cacao, las frutas, los granos, la leche y demás”, puntualizó.