¿Conoce la diferencia entre silvicultura y arboricultura?
Hoy en día nadie niega la importancia de los árboles, tanto en términos sociales y ambientales, como a nivel productivo y comercial. En el día internacional contra el monocultivo de árboles, le explicamos la diferencia entre silvicultura y arboricultura, y le contamos cómo está el país en ambas actividades.
Silvicultura: un sector en crecimiento
La silvicultura es el “cultivo de los bosques”. Para ello, se recurre a diferentes métodos de tratamiento (poda, fertilización, entre otros), los cuales se aplican a “todos los árboles de forma general como una masa”, explicó Nury Cobo Villamil, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Arboricultura (ACA). Este manejo se lleva a cabo “hasta que el bosque llega a su madurez para la cosecha”, que, “por lo general tiene un fin comercial”, puntualizó.
Según el DANE, la silvicultura y la extracción de madera pasó de generar 0,9 billones de pesos en 2005 a 2,4 billones de pesos en 2020, lo que representa un aumento del 182%. El Ministerio de Agricultura estimó que en 2020 la cadena productiva forestal generó 48.336 empleos directos y 116.000 indirectos.
La Directora Ejecutiva de la ACA resaltó que en la silvicultura, “el monocultivo de árboles está directamente asociado a la demanda de productos maderables y no maderables” como el papel, en la sociedad. Por lo tanto, “a medida que esta demanda exista y/o crezca, se requerirá una industria que la supla”, puntualizó Cobo.
En los últimos años, Minagricultura registró un aumento del área plantada con árboles en el país. Esta pasó de representar 516.461 ha en diciembre de 2018 a 520.522 ha en diciembre de 2019 y a 540.430 ha en diciembre de 2020. En esta última fecha, los departamentos de Antioquia, Vichada y Meta concentraron más de la mitad de las áreas de plantaciones forestales comerciales, con 120.865 ha (22%), 110.589 ha (20%) y 54.288 ha (10%), respectivamente (Boletín Estadístico Forestal).
En 2020, la madera comercializada movilizó más de 2,9 millones de metros cúbicos, un valor inferior al alcanzado en 2019, cuando se movilizaron 3,4 millones de metros cúbicos de madera.
Colombia tiene una balanza comercial deficitaria en el sector madera y muebles de madera (partidas arancelarias de los capítulos 44 y grupo de partidas 9403 – 9406 de la DIAN). En 2020, esta alcanzó -173,3 millones de dólares. Ese año, las exportaciones de Colombia alcanzaron 109,9 millones de dólares y se concentraron en los Demás muebles de madera (US$ 15,2 millones), Demás maderas tropicales (US$ 10,7 millones) y Muebles de madera del tipo de los utilizados en cocinas (US$ 9,1 millones). En contraste, Colombia importó, por un valor de US$ 283,2 millones, Demás tableros de madera (US$ 74,8 millones), Tableros de partículas, de madera (US$ 31,5 millones) y Demás construcciones prefabricadas (US$ 18,6 millones), entre otros.
¿Y la arboricultura?
A diferencia de la silvicultura, Nury Cobo explicó que la arboricultura “se dedica al cultivo y al cuidado de los árboles, arbustos y otra vegetación de forma individual”, en aras de “garantizar la vida y buen estado de los árboles, sin considerar ningún fin comercial”.
Según la directora ejecutiva de la ACA, si bien es una ciencia presente desde el siglo XVII en ciertas partes del mundo, “en Colombia lleva un poco más de 20 años consolidándose, abriendo camino y estableciendo las pautas para el trabajo con árboles urbanos”. Bogotá, Cali y Medellín fueron “las primeras ciudades que empezaron a implementar las nociones de la arboricultura”, pero en “ciudades de menor tamaño como Villavicencio o Ibagué” también se está prestando atención a la importancia de los árboles en los entornos urbanos.
Cobo resaltó que los beneficios de sembrar árboles en entornos urbanos “son inmensos e innumerables”, tanto en términos medioambientales como sociales. Hizo un particular énfasis en su capacidad de secuestrar dióxido de carbono y generar oxígeno, eliminar partículas nocivas en el aire, incrementar la humedad en el aire, regular el clima, retener el agua de la lluvia y generar biodiversidad. Aunado a lo anterior, los árboles en los entornos urbanos reducen la contaminación sonora, mejoran nuestra calidad de vida, generan sensación de bienestar y dan plusvalía a bienes inmuebles, puntualizó.
Para lograr estos beneficios, Nury Cobo recordó la necesidad de implementar “una adecuada gestión” de los árboles urbanos, lo cual empieza con “una adecuada planeación, selección de especies y objetivos claros” para que los árboles sean “lo menos intervenidos en su vida adulta y madura en las ciudades”.
La directora ejecutiva del ACA también consideró fundamental acompañar este proceso con “una adecuada legislación que proteja el árbol urbano” y con una “adecuada educación al ciudadano para entender y proteger los beneficios de los árboles”. Adicionalmente, hizo hincapié en que estos deben ser “manejados, supervisados, diagnosticados e intervenidos por profesionales capacitados y competentes”, lo cual debe ser reconocido con un certificado de buenas prácticas y estándares, como los estándares internacionales ANSI A300, manejados por la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA).